Todo lo que destap√≥ “el esc√°ndalo de la zapatilla” que le estall√≥ a una futura estrella de la NBA

La zapatilla de Zion Williamson destrozada y el gesto de dolor del jugador de Duke Fuente: AFP

Esta historia tiene que ver con una zapatilla. Con una zapatilla rota. En principio puede parecer descabellado. Y seguramente lo es. Porque el desarrollo del relato es muy enrevesado e implica a muchos actores. La zapatilla sólo fue el desencadenante.

En menos de un mes comenzar√° el “March Madness”. La locura de marzo, los mejores 64 equipos de b√°squet universitario que enloquecen a los Estados Unidos organizado por la NCAA (National College Athletic Association). Jornadas marat√≥nicas de partidos en la televisi√≥n. Millones de d√≥lares en derechos de transmisi√≥n, marcas deportivas, publicidades y. el negocio detr√°s del negocio. El prestigio de cada universidad en juego. El √©xito deportivo redunda en una mayor exposici√≥n medi√°tica y, por ende, en una mayor inscripci√≥n en el costoso sistema educativo norteamericano.

La NBA, al mismo tiempo, está pendiente del rendimiento de los mejores valores jóvenes. Lo que ocurra en marzo, en muchos casos, definirá lo que los equipos elegirán el 20 junio. Ese día se hará el Draft. Otro evento televisado y muy esperado.

Los jugadores son amateurs en la universidad. En los 70 exist√≠a una norma por la que ning√ļn jugador pod√≠a formar parte del Draft de la NBA si no hab√≠a cursado cuatro a√Īos de estudios universitarios. Pero en 1971 un jugador llamado Spencer Haywood demand√≥ a la NBA. Quer√≠a saltarse la etapa universitaria amateur porque necesitaba mantener econ√≥micamente a su familia. La justicia le dio la raz√≥n.

Desde ese momento, las franquicias quedaron liberadas para elegir a cualquier jugador sin restricciones. Sin embargo, hubo un acuerdo no escrito para permitir la natural formación de los basquetbolistas en la etapa de educación. Porque, además, se consideraba un riesgo apostar a primeros puestos del Draft en chicos recién salidos de la adolescencia que podían no ser tan productivos.

En los 90 eso cambió. Kevin Garnett llegó a Minnesota en 1995. Y más tarde irrumpieron varios más, entre los que se destacaron Kobe Bryant (Lakers, 1996) y LeBron James (Cleveland, 2003). Pero algunos casos no fueron tan rendidores como estos tres mencionados. Kwame Brown (Washington, 2001), fue uno de los malos ejemplos. Nunca se adaptó al profesionalismo.

Kevin Garnett debut√≥ con 18 a√Īos en la NBA en 1995

Por algunas malas experiencias como esa, hace una d√©cada la competencia volvi√≥ a reglamentar el ingreso de jugadores en el Draft con la edad m√≠nima de 19 a√Īos. Lo que obliga a los buenos proyectos de la escuela secundaria a pasar al menos una temporada por la NCAA, lo que se conoce como “one and done” (uno y listo).

Otra alternativa es emigrar al básquetbol profesional en otros países, algo que hizo Brandon Jennings en 2008, en Roma, de la Liga italiana.

También se puede firmar un contrato en la G-League, la competencia de desarrollo que no tiene las limitaciones de edad de la NBA. Claro que no es un certamen prestigioso y de duración acotada (sólo seis meses). Y desde lo deportivo todavía resulta muy poco atractivo para tentar a jugadores que aspiran a ser All Star.

El formato manda. Los universitarios deben ser amateurs. No pueden cobrar dinero, ni firmar contratos con marcas de ropa ni ning√ļn otro sponsor. Est√°n prohibidos todos los beneficios. La explicaci√≥n es que la beca para vivir y estudiar en la universidad es el premio. En la gran mayor√≠a de los casos, el estudio no es lo que se busca. Ni los jugadores ni la instituci√≥n est√°n muy interesados en la formaci√≥n. S√≠ en el otro engranaje mencionado que vincula al √©xito deportivo con la publicidad indirecta y los jugosos contratos por los que reciben millones.

Los entrenadores que dirigen a esos s√ļper atletas amateurs firman contratos enormes. Mike Krzyzewski, que dirigi√≥ al seleccionado de los Estados Unidos y se desempe√Īa como coach de la universidad de Duke, tiene un contrato por 8.982.325 d√≥lares por a√Īo. John Calipari, en Kentucky, 7.450.000, y Chris Holtmann, de Ohio State, 7.149.849. Vale repetirlo. sus jugadores, no cobran nada.

El sistema que activa el mercado negro

Sin deportistas no hay deporte, suele decirse. Algunos basquetbolistas de la NCAA llevan décadas intentando romper con el reglamento actual, lo que consideran una injusticia. Ven la opulencia a su alrededor, pero nada es para ellos. Muchos se quejaron, muchos fueron sancionados por hacerlo. Una historia que fue un símbolo fue la de los Fab Five, el equipo de Michigan State que llegó a las finales de 1992 y 1993 (perdió ambas), compuesto por Jimmy King, Jalen Rose, Chris Webber, Ray Jackson y Juwan Howard. Además de sorprender por su juego, marcaron tendencia por la forma en la que se vestían. Pantalones anchos y zapatillas negras. Las marcas de ropa aprovecharon para ganar millones con el estilo de los cinco fabulosos. Pero ellos seguían sin recibir nada. Entonces empezaron a usar camisetas oscuras y medias negras, ocultando los logos de las marcas deportivas a modo de protesta.

Lo que ocurre entonces es que la competencia por quedarse con estos jóvenes maravilla activa el mercado alternativo. En 2002, una década después, se supo que varios jugadores de Michigan habían cobrado dinero para jugar en la universidad.

La pel√≠cula Blue Chips (1994), refleja a la perfecci√≥n la manera en la que funciona el sistema. Asociaciones de amigos de la Universidad re√ļnen empresarios, intermediarios y gente que aporta para el crecimiento institucional, pero muchas veces termina “comprando” jugadores. Los m√©todos son dinero en negro, autom√≥viles, joyas y hasta compra de casas para los familiares de los basquetbolistas. En una escena central de aquel film, Nick Nolte, en el rol de un entrenador que siempre se neg√≥ a comprar jugadores, discute con una mujer (Alfre Woodard), la mam√° de un atleta que le exig√≠a dinero. El coach le explica la importancia de los valores del amateurismo y la ense√Īanza que recibir√≠a su hijo. Y la interroga sobre el futro que le espera al joven si comienza rompiendo las reglas a tan temprana edad: “¬ŅEn qu√© piensa que se convertir√° su hijo?”. La se√Īora s√≥lo le responde con otra pregunta: “¬ŅEn un millonario?”.

Zion, el jugador que quieren todos los equipos de la NBA

Zion, el jugador que quieren todos los equipos de la NBA Fuente: AFP

La paleta de opciones es extensa. Las apuestas, por supuesto, también cuentan. Así como en el tenis se le pide a un jugador que juegue a perder, el negocio encontró una alternativa intermedia por la que la mafia convenció a muchos de que no estaban haciendo algo inmoral. Cuando una universidad poderosa se mide contra una sin tanto presupuesto, los resultados suelen ser con diferencias abultadas. El solo hecho de modificar el margen de una victoria (ganar por 20 puntos un partido en el que se esperaba una diferencia superior a los 30), puede hacer que alguien cobre millones. El jugador no hace perder a su equipo y cobra su parte.

En febrero de 2018 se hizo p√ļblica una investigaci√≥n del FBI por la que quedaron expuestas al menos 20 universidades y decenas de jugadores que cobraron dinero. Entre ellos se menciona al √ļltimo N¬į 1 del Draft, el bahame√Īo DeAndre Ayton, a Kyle Kuzman y Dennis Smith jr., entre otros, y a instituciones de primera l√≠nea, como Duke, North Carolina y Michigan State.

Kevin Durant, que s√≥lo jug√≥ una temporada en la Universidad de Texas, coment√≥ en ese momento: “Hay mucha hipocres√≠a en esto. No pod√©s controlar a tu agente, pod√©s dejarlo a un lado, pero el sistema est√° institucionalizado. El Final Four es uno de los mayores acontecimientos del mundo y los jugadores no reciben ni un centavo por ello. No creo que est√© bien”.

LeBron James, uno que esquiv√≥ el sistema para llegar a la NBA desde la escuela secundaria, fue m√°s duro: “La NCAA es corrupta. Siempre dicen que reciben educaci√≥n gratuita, pero para lo √ļnico que te llevan al campus es para ayudarlos a llegar al Final Four. As√≠ la cosa es extra√Īa”.

Obama, el duelo del a√Īo y una lesi√≥n resonante

Desde hace tres a√Īos que todos hablan de Zion Williamson. Un chico que se hizo conocido desde su adolescencia por varios videos de sus volcadas que se hicieron virales. Es un portento f√≠sico que deslumbra con acciones que parecen sobrenaturales. Mide 2,01 y pesa 130 kilos.

Se lo promociona como el pr√≥ximo LeBron James, aunque las carreras no pueden ser paralelas. Un ejemplo, nada m√°s. A los 18 a√Īos y antes de firmar su primer acuerdo con la NBA, LeBron ya ten√≠a un v√≠nculo por siete a√Īos con Nike por 90 millones de d√≥lares. Zion, por el cambio de reglas, a√ļn no pudo asegurar ning√ļn contrato.

Los rumores dicen que en New York est√° desesperados por contratar a Zion. Tanto que est√° tirando una temporada completa en algo que en los Estados Unidos se conoce como “tank”. Los equipos que no tienen un grupo de jugadores competitivos y tienen un mal comienzo de temporada, juegan a perder. Se dejan ganar en varios partidos para poder terminar en las tres peores posiciones, las que otorgan las mayores ventajas en el sorteo para definir los lugares de elecci√≥n en el Draft. El que gane el sorteo y se quede con el N¬į 1, se quedar√° con Zion.

Obama no se quiso perder el partido entre Duke y North Carolina por el que se pagaron hasta 10.000 dólares por una entrada

Obama no se quiso perder el partido entre Duke y North Carolina por el que se pagaron hasta 10.000 dólares por una entrada Fuente: AFP

Mientras tanto, el torneo universitario sigue su marcha. El partido entre Duke, con Zion Williamson, y North Carolina es un clásico que genera millones de dólares. Se jugó la semana pasada y medio país estaba mirando el juego por televisión. Las entradas se vendieron a un promedio de 4900 dólares. El expresidente Barak Obama estaba en el estadio. y a los 33 segundos Williamson sufrió una lesión insólita que desató un drama nacional.

Su zapatilla se rompi√≥. La suela se desgarr√≥ completamente y su pie se desliz√≥ de manera antinatural. Cay√≥ y sufri√≥ un esguince de rodilla bastante serio. En un principio se pens√≥ lo peor, pero no hubo rotura. Se espera que llegue a jugar el March madness. No hab√≠an pasado muchos minutos del extra√Īo suceso cuando la noticia empez√≥ a repercutir en todas las direcciones. Puma public√≥ en su cuenta de Twitter un mensaje burl√°ndose de Nike. “Esto con unas Puma no pasaba”, escribieron desde la firma alemana.

No fue un chiste para Nike, que vio cómo se caía un 1,7% el valor de sus acciones en la bolsa y y ahora se calcula que podrían tener pérdidas superiores a los US$ 1100 millones.

Otro √°ngulo del problema se expuso cuando algunos jugadores permitieron los viejos sentimientos retenidos volvieron a salir a la luz. “Recordemos todo el dinero que se movi√≥ en este partido y los jugadores no reciben nada. Ahora, Zion se lesiona. Algo tiene que cambiar NCAA”, reclam√≥ el escolta de Utah Jazz Donovan Mitchell que represent√≥ a Louisville antes de volcarse al profesionalismo.

El esloveno Luka Doncic le respondi√≥: “Vayan a jugar a Europa”. Lo que algunos pudieron considerar como una burla, en realidad es una muestra de las posibilidades que se ofrecen en otros lugares.

Cuando apenas ten√≠a 13 a√Īos, los padres de Doncic firmaron un contrato de formaci√≥n con Real Madrid por cinco a√Īos. Debut√≥ en el equipo espa√Īol con 16 a√Īos y lleg√≥ a ser el mejor jugador del continente antes de ser elegido en el Draft de 2018 por Dallas. Hoy, con 19 a√Īos, ya es figura en la NBA, seguramente ser√° elegido el novato del a√Īo, y le sac√≥ tres a√Īos de ventaja a los jugadores norteamericanos en cuanto a su desarrollo deportivo.

Jason Owens, especialista de b√°squetbol del portal de Yahoo, escribi√≥: “El susto fue suficiente como para poner en la mira el concepto ‘shamateurism’ en el deporte universitario”, en un juego de palabras en ingl√©s entre verg√ľenza y amateur. Y agreg√≥: “Una superestrella sin contrato sufre una lesi√≥n en un juego donde todos a excepci√≥n de los jugadores se benefician”.

Un par de d√≠as despu√©s del incidente, USA Today public√≥ que la NBA est√° estudiando la posibilidad de bajar la edad de ingreso al Draft a los 18 a√Īos. Todo por una zapatilla.

La espectacularidad de Zion en tres jugadas

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