Tira un muro de carga sin licencia y deja a sus vecinos en la calle: «Ahí no se puede estar»

Hace apenas unos meses que los ladrillos que tapiaban la fachada del número 53 de la calle de Humanes, en Parla, se retiraron. José Luis adquirió en ese momento la vivienda. El martes comenzó unas obras para poder entrar a vivir en ella. Su idea era reformar el bajo B, pero sus planes se frustraron. Derribó un muro de carga del inmueble sin tener licencia de obra para ello. El hombre tan solo había pedido permiso para alicatar el baño y reformar la cocina. El golpe asestado al pilar de carga hizo saltar todas las alarmas. Él mismo llamó a la Policía tras el incidente. Los técnicos muncipales y los agentes locales ordenaron el desalojo de todos los vecinos del inmueble, mientras los Bomberos apuntalaban provisionalmente la estructura para que no se viniera abajo. «Ahí no se podía estar», afirman operarios que trabajaron en las labores. Tras el informe municipal, el Ayuntamiento asegura que «no existe riesgo de derrumbe», pero por «razones de seguridad» se va a esperar a que otra empresa refuerce las estructuras del piso. Esto podría tardar entre siete y diez días. Hasta entonces, no podrán regresar a sus viviendas. El edificio se divide en dos entradas. Los propietarios de la puerta A pudieron volver esa misma noche; en cambio, los de los pisos superiores al bajo B debieron pasar la noche fuera. Todavía dos familias permanecen en la calle, sin poder acceder a sus hogares «No me dejan entrar ni a coger mis medicinas. Lo tengo todo en casa y parece que pasaré más días en la calle», indica Sanae, propietaria del segundo y presidenta de la comunidad de vecinos. La mujer afirma que el Ayuntamiento no les ha facilitado ningún tipo de local donde alojarse. «Quieren declarar nuestras casas en ruinas y mandarnos a la calle», continúa indignada. Fuentes municipales desmienten esta afirmación y aseguran que les dieron la posibilidad de quedarse durante el tiempo que durarán las obras en un albergue. Tiene más de 60 años Se trata de un inmueble destartalado y en mal estado. «Tiene casi 60 años y nunca se ha arreglado», dicen habitantes de la zona: «Es uno de los más antiguos de Parla». Por dentro, su estado presenta las mismas características. Ladrillos que asoman en las paredes de las estrechas escaleras, con la pintura completamente desconchada. En la entrada, al lado de los buzones, está el bajo de José Luis. Ahora se encuentra precintado por orden de la Policía Municipal. El propietario se enfrentará a una sanción municipal por carecer de permiso y, si se determina que la estructura se ha dañado por las obras realizadas, tendrá que correr con los gastos de los apuntalamientos y de los trabajos de refuerzo que se van a acometer.

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