«Tienes dolor porque un muerto se ha agarrado a tu cuerpo»

Usera, el Barrio del Pilar, Vallecas, Tetuán, Coslada, San Martín de la Vega… Están en todos los los barrios y localidades de la Comunidad y se puede acceder a ellos a través de un sencillo «click». Se ofertan en páginas de Internet e incluso tienen su propio sitio web. Son los santeros cubanos residentes en Madrid. Prometen curarlo todo, desde problemas con la pareja a una enfermedad. «Tienes una maldición. Busca ayuda ya porque hay que tratarla», explica una de las pocas mujeres que contestan el teléfono; en la región, la mayoría son hombres. Preguntada por un fuerte dolor lumbar que los médicos no consiguen resolver, al otro lado de la línea tienen claro el diagnóstico: «Alguien ha mandado que un muerto se agarre a tu cuerpo. Si no lo solucionas, puedes estar toda la vida con ese dolor insoportable. Seguramente, han enterrado a una persona con tu foto».

Terminar con la enfermedad cuesta, en este local de Ventas, 57 euros. Pero ese solo es el montante de la consulta con el «maestro»; después hay que pagar el tratamiento. El diagnóstico, es decir, saber si te han hecho brujería o te han puesto una maldición, se hace a través de las caracolas, el tarot y la consulta de un «babalawo» –los sacerdotes de esta religión oriunda de la tribu africana Yoruba– en el oráculo de Ifá.

«En la consulta te lo decimos todo, quién te ha hecho brujería y hasta el día de tu muerte», aseguran en una santería de Usera. Es santero «desde pequeño» y, aunque aprendió su profesión en Cuba, lleva años residiendo en Madrid. Al país caribeño llegaron los Yoruba en el siglo XIX como esclavos y extendieron sus prácticas entre la población. En ese país terminaron también, hace dos semanas, una madre y su hija de 6 años a las que se les perdió la pista tras aterrizar en Madrid. Fueron captadas por una secta santera que prometió a la progenitora curar su enfermedad a través de tratamientos médicos realizados por ritos de santería.

El problema de espalda que se le consulta a los santeros no se puede resolver en un día. Tras el reconocimiento, se debe volver otra jornada para efectuar la limpieza. Esta se realiza, sobre todo, mediante hierbas que pasan por la zona afectada. Algunos no dan detalles de en qué consiste. «Son secretos de la religión. No te lo puedo decir hasta que te vea», dice el de Usera.

«En ningún momento te vamos a tocar. La santería no es algo físico, sino espiritual. El santo nos va a decir lo que tienes y luego te ponemos el tratamiento», explican desde una tienda de Vallecas que prefiere no revelar el precio de la curación. En otro establecimiento de Usera, en esta ocasión preguntando también sobre problemas de pareja, no es suficiente con hacer la consulta. «Tienes que traer un papel escrito con tu nombre completo y otro con el de tu marido», dicen. «Hay que saber si una tercera persona en tu relación te ha hecho brujería», exponen como opción más probable solo con oír la voz. En este local cobran 30 euros por la consulta. «Hay a quien le parece muy caro, pero no es así. La consulta durará una hora o más. El santero rezará sobre tu cabeza para matar la maldición. Es un experto que ha estudiado más de 256 signos para sanar a la gente», se justifican. En el local la limpieza se realiza mediante baños de florecimiento, frutas o hierbas. «Si no te la haces, empezarás a empeorar», insisten.

«Te están engañando»

De las ocho santerías consultadas por este diario, tan solo dos recomiendan acudir al médico. «Inténtalo una vez más. Si la medicina no te sana, vuelve a llamarme. La consulta costará 70 euros», dice un «babalawo» del barrio del Pilar. El otro, cuyo local se sitúa en San Martín de la Vega, es el único completamente tajante: «La medicina es medicina. Esto no lo es. Si prometen curarte con santería, te van a engañar. En esta religión, desgraciadamente, hay mucha gente que juega con las personas solo para estafarlas y sacarles dinero».

La versión más extendida, en cambio, es otra. «Nosotros no ocupamos el lugar del médico, pero hay cosas que él no puede explicar», afirman desde Tetuán, cuya tarifa asciende a 60 euros: «No las pueden resolver con tratamiento porque no es algo físico. Es una ayuda externa porque alguien te ha mortificado para hacerte daño».

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