Theresa May arranca el apoyo de los empresarios británicos a su acuerdo con la UE

A falta de buenas noticias, el balón de oxigeno que le brindó ayer la patronal británica a Theresa May fue lo más positivo que ha sacado la primera ministra en la última semana. El apoyo de los empresarios de Reino Unido al acuerdo que la «premier» ha firmado con Bruselas ha ayudado a May a calmar, al menos por ahora, la sensación de que a nadie en el país le gusta el borrador que está tratando de vender como el «mejor acuerdo posible».

En su discurso anual ante la CBI (Confederación de la Industria Británica) May pidió a las grandes compañías de Reino Unido que «ayuden, que pongan de su parte» para conseguir un Brexit exitoso. Como ha venido vendiendo en los últimos días, a juicio de May este es un «acuerdo para el interés nacional». La líder británico alentó a las empresas a ponerse a trabajar para ello «no estamos hablando de teoría económica, sino de la vida real de la gente y de los puestos de trabajo».

El presidente de la patronal, John Allan, mostró su apoyo al pacto que ha conseguido la primera ministra, aunque sugirió que este podía haber sido mejor: es preferible este acuerdo «a que no haya ninguno».

Ante la mirada de la «premier», Allan apuntó que las compañías británicas saben que no es el acuerdo que esperaban. «No es perfecto», afirmó, reconociendo que con él se abre la puerta al acuerdo comercial que ambas partes tendrán en el futuro.

«Este acuerdo abre la ruta a un pacto comercial a largo plazo y desbloquea el periodo de transición, lo mínimo que las empresas necesitan para prepararse para el Brexit», explicaba antes de vaticinar la catástrofe que sería salir de forma abrupta de la UE. Por eso, para el presidente de la patronal se ha conseguido lo más importante «evitar la ruina que sería una salida sin acuerdo».

La primera ministra, que liderará los últimos flecos de la negociación en Bruselas esta semana confirmó, además, que esta será una semana «de intensas negociaciones» en las que se perfilarán los puntos principales de la «futura relación comercial».

«El acuerdo está concluido»

Como ha venido haciendo estos días, May recalcó que el acuerdo para la salida de Reino Unido de la UE está «concluido». Algo que haría casi imposible que se modifiquen varios puntos del borrador como han solicitado varios miembros de su gabinete, que como apunta la prensa británica, ejercerán presión sobre May para que esta renegocie los relacionados con la «salvaguarda» de la frontera de Irlanda. Para tratar de convencer a sus ciudadanos, la «premier» hizo un guiño a los más euroescépticos al asegurar que pronto se acabará la libertad de movimientos. «Los inmigrantes europeos no serán capaces de saltarse la cola y ponerse por delante de los ingenieros de Sydney o de los programadores de software Delhi» aseguraba una May que sin embargo recibía críticas de la propia patronal en este sentido. Buscando rebajar la euforia de la «premier», la directora general de la CBI señaló que perjudicará a varios de los sectores económicos más importantes de la sociedad británica. «El fin de la libertad de movimiento (de comunitarios) y un nuevo sistema de inmigración suponen un cambio sísmico, al que las empresas del país necesitan tiempo para adaptarse», afirmó Carolyn Fairbaim.

Mientras recibía el apoyo de los empresarios, May miraba de reojo a las filas de su propio partido. Aunque se ha enfriado, la moción de confianza sobre su liderazgo sigue amenazándola. Los diputados rebeldes que tratan de impulsarla (por ahora solo 24 de ellos, al menos de forma pública, han enviado su carta) han marcado esta semana en rojo para hacer caer a May coincidiendo con que hace justo 28 años que la exprimera ministra «tory» Margaret Thatcher tuvo que dimitir ante la presión de los más críticos de su partido.

Lee más: abc.es


Comparte con sus amigos!