Tezanos defiende, en un inusual comunicado, que en el último CIS no existe «cocina»

El presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), José Félix Tezanos, considera que las críticas recibidas al primer barómetro de opinión de su mandato responden a «la vieja cultura de matar el mensajero» y las achaca a formaciones políticas que no obtienen los resultados que esperaban en un inusual comunicado.

En declaraciones a Europa Press, Tezanos se ha mostrado dispuesto a acudir al Congreso a ofrecer explicaciones sobre su barómetro de septiembre, como le han pedido desde la oposición. «Estaré encantado», ha dicho, invitando también a los representantes políticos a visitar el CIS y pedir todas las aclaraciones que consideren.

Según ha explicado, los cambios introducidos en esta encuesta, entre ellos incluir preguntas de intención de voto todos los meses en lugar de trimestralmente como hasta ahora, tienen como objetivo la transparencia.

«Volver a la normalidad»

Tezanos recuerda que el CIS ya incluía preguntas electorales en los noventa y que fue a partir de 1996, con el Gobierno del PP, cuando se decidió espaciarlo trimestralmente. En su opinión, no había motivo para mantener aquella costumbre y prefiere «volver a la normalidad» y dar datos todos los meses en aras de esa «transparencia» que defiende. «Se trata de dar más información y ofrecer un buen servicio público», subraya.

Además, ha querido dejar claro que esas decisión no supone sobrecoste alguno para el CIS porque los barómetros de opinión ya son mensuales y añadir algunas preguntas al entrevistado tiene «coste cero». «No hay coste adicional –insiste–. Es todo mentira».

En cuanto a las acusaciones sobre manipulación de datos, Tezanos ha afirmado que en el barómetro de septiembre «no hay cocina» y que se limita a imputar el voto de los que no se pronuncian en función de la simpatía que muestran por un partido u otro. «A la exactitud se le llama cocina», se queja.

«El modelo de proyección de voto que incluye el CIS en su último barómetro evita eso que se llama “cocina” y que no siempre se explica ni es bien entendida por aquellos que siguen la información del CIS –alega el instituto en un comunicado–. En este caso, el CIS recoge lo que opina y dice directamente la población encuestada, sin ninguna distorsión ni reelaboración no explicada».

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