Tecnolog√≠a. Jap√≥n y Corea del Sur discuten con ecos “trumpianos”

La industria global podría quedar rehén de la historia asiática; los dos países hablarán de sus desacuerdos este mes en la OMC

Japón cuenta con el 90% de la producción global de productos químicos para la fabricación de chips de memoria, la especialidad de Corea del Sur Crédito: Shutterstock

No importa de qu√© disputa comercial se trate hoy, Estados Unidos est√° en el centro: con Europa por autos y aviones; con los productores extranjeros de acero; con China, por todo. Pero una disputa ahora en curso en Asia, entre Jap√≥n y Corea del Sur, tiene el potencial de ser tan da√Īina como gran parte de lo que ha provocado Donald Trump. Tambi√©n es se√Īal de que su modelo de abuso contra los socios comerciales se est√° extendiendo.

Las tensiones entre Jap√≥n y Corea del Sur datan de siglos. A√ļn se resiente la colonizaci√≥n de Corea entre 1910 y 1945. Jap√≥n cree que un acuerdo de 1965 resolvi√≥ las demandas de Corea del Sur por trabajos forzados. Est√° furioso porque la Corte Suprema de Corea del Sur orden√≥ a firmas japonesas compensar a las v√≠ctimas. En medio de una brecha que se ensancha, Jap√≥n concret√≥ su acci√≥n m√°s seria el 4 de julio, cuando comenz√≥ a restringir la exportaci√≥n a Corea del Sur de tres productos qu√≠micos especializados que se utilizan para hacer semiconductores y tel√©fonos inteligentes.

Hay mucho en juego. Jap√≥n cuenta con el 90% de la producci√≥n global de estos productos qu√≠micos. Export√≥ casi US$400 millones de estos productos a Corea del Sur el a√Īo pasado. Eso puede no sonar como demasiado, pero su importancia est√° por encima de su valor. Se los necesita para fabricar chips de memoria, que son esenciales para todo tipo de dispositivos electr√≥nicos. Y las firmas surcoreanas son las fabricantes dominantes de chips de memoria a nivel mundial. Si Jap√≥n fuera a cortar las exportaciones, se sentir√≠a en todas las cadenas de producci√≥n de tecnolog√≠a del mundo.

Japón también ha insinuado que podría comenzar a requerir licencias, caso por caso, para la venta a Corea del Sur de unos 850 productos con usos militares.

Firmas surcoreanas han llamado a boicotear productos japoneses. Los dos pa√≠ses, cuya relaci√≥n comercial, por m√°s de US$80.000 millones al a√Īo, es mayor que la que hay entre Francia y el Reino Unido, deben retroceder del borde del abismo.

La decisi√≥n de Jap√≥n de limitar exportaciones es miope econ√≥micamente, como debiera saber, dado que ha sufrido en carne propia tales controles. Cuando China restringi√≥ las exportaciones de minerales de tierras raras en 2011, Jap√≥n respondi√≥ invirtiendo en sus propias minas. Cay√≥ la participaci√≥n en el mercado de China. El gobierno de Corea del Sur ya est√° debatiendo planes para promover la producci√≥n local de qu√≠micos. Jap√≥n insiste en que las compa√Ī√≠as surcoreanas, una vez aprobadas, a√ļn podr√≠an comprar sus qu√≠micos, pero la amenaza de un embargo, una vez lanzada, no puede disiparse f√°cilmente.

El contexto geopol√≠tico m√°s amplio hace que el da√Īo autoinfligido de Jap√≥n sea a√ļn m√°s irresponsable. Las cadenas regionales de producci√≥n ya est√°n bajo ataque.

Compa√Ī√≠as surcoreanas y japonesas ya est√°n corriendo a encontrar alternativas a China como base industrial para evitar los aranceles estadounidenses. Trump ha amenazado a ambos pa√≠ses con impuestos a las importaciones de sus autos.

Al final, Corea del Sur y Jap√≥n ser√°n responsables de reparar sus relaciones. Pero el decreciente inter√©s de Estados Unidos por la diplomacia no ayuda. Y Trump est√° volviendo normal el uso de armas comerciales en las disputas pol√≠ticas. Sus t√°cticas ense√Īan a los dem√°s a encontrar excusas para estas acciones: citando la seguridad nacional. Medios japoneses han sugerido que Corea del Sur ha permitido el embarque de qu√≠micos cr√≠ticos a Corea del Norte, una afirmaci√≥n disparatada pero que podr√≠a figurar en una defensa de sus restricciones a las exportaciones. Bajo un presidente diferente, Estados Unidos estar√≠a haciendo m√°s para unir a Jap√≥n y Corea del Sur, dos aliados indispensables. Barack Obama promovi√≥ la Asociaci√≥n Transpac√≠fico, que inclu√≠a a Jap√≥n, y a la que se preve√≠a que se sumar√≠a eventualmente Corea del Sur. Uno de los primeros actos de Trump fue terminar con ese acuerdo.

No es demasiado tarde para distender la situaci√≥n. Hasta ahora el da√Īo comercial ha sido limitado. Jap√≥n es consciente de que, m√°s all√° de las actuales t√°cticas de Estados Unidos, los controles de exportaciones se ven mal; por tanto es susceptible a presiones de otros socios comerciales. Los dos pa√≠ses hablar√°n de sus desacuerdos en la Organizaci√≥n Mundial del Comercio (OMC) este mes. Esto aparece como una prueba de si el sistema global de comercio, pese a las tensiones, a√ļn puede reducir los conflictos o si est√° siendo suplantado por un nuevo orden, m√°s mal√©volo, en el que las cadenas de producci√≥n se usan como armas y el comercio es puramente una extensi√≥n de la pol√≠tica.

Traducción de Gabriel Zadunaisky.

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