«Te buscaré cuando estés sola y te mataré»

Un «susto» que se fue de madre o un ataque perfectamente planificado. La Policía Nacional arrestó a última hora del lunes a Rocío Martínez, de 19 años y nacionalidad española, acusada del acuchillar mortalmente a Denisa María, de 17, a las puertas de su casa en Alcorcón. Al cierre de esta edición, los investigadores trataban de averiguar si la sospechosa actuó sola o alguien más participó en el ataque, por lo que no se descartan nuevas detenciones. Con todos los testimonios apuntando hacia ella, la presunta agresora aseguraba -según revelaron algunos de sus allegados- horas antes de su detención que solo quería meterle un poco de miedo. «Se me ha ido de las manos», llegó a justificarse, cuestionada por varios amigos. Los agentes le dieron caza en la localidad toledana de Ventas de Retamosa.

Rocío llevaba meses amenazando a la víctima por medio de WhatsApp y llamadas con número privado. «Voy a buscar el momento en que estés sola para matarte», señalaba en uno de los mensajes. Pese a que todos en el entorno de la malograda estaban al tanto de las intimidaciones, no constaban denuncias al respecto: «Pensábamos que no llegaría tan lejos». Pero lo cierto es que el domingo, alrededor de las diez de la noche, alguien llamó a la puerta del local «acondicionado» como vivienda en el que Denisa María vivía junto a su novio, en la confluencia de las calles del Desmonte y Cuenca.

La menor, de nacionalidad rumana, interrumpió momentáneamente la conversación telefónica que mantenía con su amiga Silvia y abrió sin preguntar. A partir de ahí, los hechos se difuminan. Según las primeras pesquisas, Rocío aprovechó la ocasión para asestarle al menos una puñalada en la zona del abdomen y huir a la carrera. La fuerte lluvia caída en ese momento complica sobremanera la reconstrucción del embate. Fue la propia Silvia quien acudió en su auxilio tras escuchar por el móvil la voz de la atacante. Cuando llegó, Denisa yacía sobre la acera, aún con un hilo de vida. Presentaba una herida con evisceración y estaba en parada cardiorrespiratoria. Tras lograr revertirla, los facultativos del Summa-112 la trasladaron hasta la Fundación Hospital Alcorcón, donde falleció al día siguiente debido a la gravedad de las lesiones sufridas.

El Grupo VI de Homicidios de la Policía Nacional, encargado de esclarecer el caso, situó en el centro de la investigación a Rocío, la pareja actual del exnovio de Denisa. Los propios padres, así como amigos y allegados de la víctima, hicieron públicas las continuas amenazas que la sospechosa habría vertido contra ella. «Te rajaré hasta matarte» o «Voy a pagar a alguien para que te mate» fueron solo algunas de las «perlas» recibidas por la finada.

«Esta chica está loca»

Sin embargo, el progenitor remarcó ante los medios que la última vez que habló con su hija -un día antes del crimen-, ésta le dijo que «había dejado de amenazarla». Los problemas empezaron a finales de junio, mes en que Denisa y su antiguo novio, Mario -conocido en Alcorcón por su firma grafitera, «Rews»-, pusieron fin a su relación. «Me ha cambiado por una drogadicta», cuentan que llegó a decir la víctima cuando supo del nuevo lazo amoroso. Para entonces, Rocío, una chica «problemática» con «tendencia a cambiar de amistades», había empezado ya a desatar las hostilidades. «Déjalo, esta chica está loca, pero no va a pasar nada», respondió Denisa a su padre cuando este se ofreció a hablar con ella y su familia para poner fin al conflicto.

A pesar de que algunas informaciones apuntaban ayer que el padre de Rocío, guardia civil, habría colaborado en la detención de su hija, fuentes de la investigación inciden a ABC en que tal extremo no fue así. La joven comparecerá hoy ante la titular del juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Alcorcón, en funciones de guardia.

La Policía Nacional apunta a los celos como causa más probable de la agresión mortal. «Se la tenía jurada», comentaban el lunes desde el círculo de la menor. En la zona, Rocío era conocida por su facilidad para meterse en jaleos. «Consumía cocaína de forma ocasional», desvelaba un conocido, quien recordaba, además, una pelea anterior a la entrada de su instituto: «Vino a buscar a una chica».

Tras conocerse la noticia del crimen y su más que posible implicación, la cuenta de Instagram de Rocío sufrió varias modificaciones: pasó de 500 a solo 100 seguidores y su privacidad aumentó hasta el punto de que ayer por la tarde solo quedaba visible una pequeña foto de perfil. «No entendemos cómo ha podido hacer algo así», proseguía el mismo joven: «Una cosa son los mensajes y otra esto». Las palabras, por desgracia, tornaron en hechos.

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