Swiped: una película machista sobre el lado B de las citas

Swiped

Nuestra opinión: mala

(Estados Unidos/2018). Dirección y guion: Ann Deborah Fishman. Elenco: Noah Centineo, Kristen Johnston. Disponible en: Netflix.

Si bien la novela de Jenny Han, A todos los chicos de los que me enamoré, ya tenía su base de fanáticos que le aseguraba a su adaptación un éxito instantáneo, gran parte del encanto del film original de Netflix provino de su galán, Noah Centineo.

La fórmula comedia romántica+Noah Centineo le resultó irresistible a la plataforma de streaming, quien lo ubicó como contrafigura de Shannon Purser en Sierra Burgess es una loser, y como protagonista excluyente de La cita perfecta. Swiped, que fue filmada antes de su ascenso al estrellato, curiosamente parte de una premisa similar a esta última película: la concepción de una app para que la gente pueda conocerse personalmente, tras una buena primera impresión virtual. Sin embargo, en este caso estamos ante una producción que no solo atrasa en su modo de ver las relaciones, sino que también exuda un machismo que nos vuelve incrédulos ante el dato de que el film fue escrito y dirigido por una mujer.

Centineo interpreta a Lance Black, un popular estudiante universitario que aprovecha su estadía en la institución para tener encuentros casuales con mujeres a las que “despacha” a su antojo. Del otro lado del espectro está James Singer (Kendall Ryan Sanders), el verdadero protagonista del film, un genio de la programación (tímido, retraído y unos cuantos clichés más) que tiene a Lance como compañero de cuarto, quien lo termina persuadiendo de crear una aplicación de citas que pretende ser revolucionaria. De todas formas, no estamos ante una sátira sobre Silicon Valley, lo que quizás hubiese sido más interesante.

El problema del film es que no se ríe ni cuestiona a tiempo esos rasgos “revolucionarios” de la app, llamada Jungla, y que esencialmente consisten en breves cláusulas que benefician las necesidades masculinas por sobre las femeninas. Es decir, las mujeres no tienen derecho a saber el nombre de la persona con la que se van a encontrar, no pueden hacer preguntas ni tampoco pueden pedir otra cita, porque de lo contrario serán castigadas con una suspensión virtual. El mensaje es demasiado violento para una comedia que no sabe manejar el tono del género y que cuando llega al momento de la redención de los hombres -deconstrucción que aquí no es tal- no solo no es verosímil, sino que además no encuentra a su audiencia predispuesta.

Tampoco ayuda que los gays sean usados como remates de chistes oxidados y que el placer femenino sea prácticamente inexistente. Para la película, las mujeres tienen como única meta una cita perfecta, con flores, una declaración de amor pomposa y una cena pagada por el hombre.

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