«Soy un experto en el fracaso»

—Barcelona es un éxito.

—Los éxitos en la vida tienen un peligro, que es que creas que ya lo has conseguido todo y te relajes.

—El éxito tiene un precio.

—Barcelona es una ciudad de éxito. Hace 20 años los turistas se podían contar y hoy hay quien piensa que hay demasiados. El éxito tiene un precio, pero el no éxito tiene un precio aún más alto, y más desagradable.

—Hay muchas quejas. Hay quien aboga por el decrecimiento turístico.

—Los que viven del turismo están encantados. Los demás entienden que la convivencia es difícil.

—¿Los turistas: negocio o plaga?

—Todo esto tiene una explicación: de octubre a mitades de mayo no hay ningún problema. Barcelona recibe en estos meses a 7 millones de turistas que pasan un promedio de 2 noches en la ciudad. Nadie se queja de ellos.

—Y entonces, ¿cuál es el problema?

—El problema es que entre junio y septiembre llegan otros 7 millones, con menos poder adquisitivo, más amontonados, más tumultuosos y que todos quieren hacer ir a visitar las mismas atracciones de la ciudad.

—Molestan y no gastan.

—Y además no pernoctan en la ciudad y al final del día regresan a la Costa Brava o Dorada. Los barceloneses creemos que Barcelona es muy grande pero sólo hay 4 cosas que mayoritariamente la gente quiere ver: las Ramblas, el parque Güell, la Sagrada Familia y el Camp Nou.

—«Barcelona es un tesoro, escóndelo».

—Yo he hablado con el presidente de la Coca-Cola, y me ha contado que tras seis meses sin hacer promoción las ventas caen un 30%. No es la solución.

—¿Qué solución hay?

—Grandes parkings en la entrada de la ciudad y que autobuses lanzadera distribuyan a los turistas por las atracciones turísticas. Que no dejen de venir pero tenemos que ordenarlos. Estamos jugando la Champions pero nuestras competidoras tienen 10 veces más espacio.

—La provincia es la ciudad.

—Vilafranca, Poblet y Montserrat también son Barcelona y marca Barcelona.

—Colau.

—Empezó queriendo abolir la Fórmula 1 y el Mobile World Congress pero ha mejorado. Algunas cosas aún le cuestan, pero va sabiendo adaptarse.

—La moratoria de los hoteles.

—Se tendrían que haber hecho excepciones con los más notables, como Four Seasons o Hyatt. Ahora con los socialistas en el gobierno municipal creo que mejoraremos.

—Cuando en el maravilloso hotel Connaught de Londres sólo podían trabajar y hospedarse ingleses, hubo dos excepciones. Emilio Botín padre era siempre bienvenido como cliente, y usted pudo hacer allí unas prácticas.

—Mi padre fue el presidente de todos los hoteleros del mundo. Él me abrió las puertas. Era muy difícil.

—Sorry, sir.

—Una noche, mientras trabajaba de ayudante de camarero en el restaurante, vi a mi padre sentado en una de las mesas y fui corriendo a saludarle. Cuando le dije «hola, papá», me contestó en su inglés perfecto: «Sorry, sir. I don’t understand you».

—Uno de los dos se confundía.

—De verdad pensé que me había confundido y volví a la mesa pasados unos minutos y me volvió a responder lo mismo. Me pareció tan raro que hasta dudé de que fuera mi padre, pero cuando acabé mi turno me estaba esperando en la salida del servicio.

—Una lección.

—Me dijo que el dueño del hotel nos había hecho un favor y que yo allí no era su hijo sino un empleado. También me explicó que si me hubiera saludado mis compañeros al saber la historia me habrían perdido el respeto al considerarme un enchufado.

—Usted fichó a Messi y a Maradona.

—El mérito de lo de Messi lo tiene Charly Reixach, que me convenció de que nos lo quedáramos y le pagáramos el tratamiento. Lo de Maradona me costó mucho convencer de que nos lo vendieran.

—Neymar.

—Si de mí dependiera lo ficharía. Pero le haría firmar un contrato para que se comprometiera con los valores del club y con multas si incumple.

—Marchena.

—Habría preferido que no hubiéramos llegado hasta aquí. Marchena ha estado muy en su papel de juez. Pero los jueces se valoran en la sentencia.

—Fracaso.

—Soy un experto en el fracaso y a partir del mes de septiembre voy a dar unas clases en la universidad para explicar todo lo que tienes que hacer si quieres fracasar. Yo he dedicado el 80% de mi tiempo a mis pasiones y sólo el 20% a mi trabajo. Lógicamente, he fracasado.

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