Sólo siete ayuntamientos gallegos salvan su saldo entre nacimientos y defunciones

Sólo siete de los 313 ayuntamientos que componen el mapa gallego escaparon en 2018 a los números negativos en su saldo entre nacimientos y defunciones. Arteixo, Oroso y Ames, en la provincia de La Coruña; Poio, O Porriño y Salceda de Caselas, en Pontevedra, y el municipio orensano de Barbadás son casos únicos en un panorama global de números rojos, donde los 16.561 nacimientos registrados en Galicia en 2018 —la cifra más baja en la serie histórica— apenas llegaron a equilibrar la mitad de las 32.394 defunciones producidas en el mismo año.

El Instituto Galego de Estatística (IGE) publicó este miércoles los datos provisionales relativos al movimiento natural de la población en 2018, abundando en el análisis por provincias y municipios de unos malos datos demográficos ya anticipados en junio por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Salvo las siete excepciones mencionadas —ninguna en la provincia de Lugo, y casi todas protagonizadas por núcleos limítrofes a las mayores urbes—, todos los ayuntamientos de la Comunidad, incluidas las siete principales ciudades, cerraron el ejercicio con saldos vegetativos negativos. La ciudad de La Coruña registró 940 fallecimientos más que nacimientos; Vigo, 865; Ferrol, 638; Orense, 579; Lugo, 216; Santiago de Compostela, 189, y Pontevedra, 166.

Hace más de treinta años, recuerda el IGE, que la Comunidad no presenta un saldo vegetativo positivo y la brecha se ensancha año a año, principalmente de la mano de la reducción de la cifra de nacimientos: en diez municipios no nació ningún niño en todo 2018 (Santiso, Beariz, O Bolo, Calvos de Randín, Chandrexa de Queixa, Larouco, Parada de Sil, Pontedeva, San Xoán de Río y Sarreaus) y en 84 más la cifra de alumbramientos no superó los cinco en todo el ejercicio.

Casi ocho de cada diez nacimientos (el 79,2% del total) se corresponden además con madres residentes en las provincias de La Coruña (7.135) y Pontevedra (5.979), evidenciando la brecha demográfica que separa a la fachada atlántica de las provincias orientales. Lugo (1.959) y Orense (1.488) suman únicamente el 20,8% de los alumbramientos registrados, pero aglutinan en cambio más del 30% de las defunciones.

Madres después de los 40

El avance estadístico sobre el movimiento natural de la población en 2018 ofrecido este miércoles por el IGE constata un año más el retraso de la edad de la maternidad. En el último ejercicio, el 78,2% de los nacimientos en Galicia correspondieron a madres de 30 o más años. Sólo diez años atrás, este grupo de edad concentraba el 68,2% de los alumbramientos, diez puntos porcentuales por debajo del dato actual. Asimismo, los nacimientos de madres de 40 años o más ya representan el 12,9% del total frente al 4,9% de 2008.

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