Solo hay condena al jefe que ordenó matar en el 7% de los crímenes etarra

Volvían del cine, pero nunca llegaron a casa. Alberto Jiménez-Becerril, concejal del PP en Sevilla, y su esposa, Ascensión García, regresaban de madrugada cuando un comando de ETA les asesinó. Era el 30 de enero de 1998. El matrimonio dejó tres hijos huérfanos.

Semanas antes, el comando que les mat√≥, el que operaba en Andaluc√≠a, hab√≠a tenido una reuni√≥n en Francia. El entonces jefe de ETA, Jos√© Javier Arizcuren Ruiz, alias Kantauri, les entreg√≥ cuatro pistolas y les dio ¬ęinstrucciones concretas¬Ľ. Deb√≠an atentar contra ¬ępersonas pertenecientes a la pol√≠tica¬Ľ.

Kantauri -ahora encarcelado en la prisi√≥n de Campos del R√≠o (Murcia)- lo hab√≠a dejado por escrito. Envi√≥ cartas a los terroristas sobre los que mandaba, inst√°ndoles a asesinar a los pol√≠ticos del PP. As√≠ lo considera probado la Audiencia Nacional en la sentencia en la que conden√≥ a Kantauri por ordenar el asesinato de Jim√©nez Becerril y Garc√≠a. ¬ęDarle a los pol√≠ticos del PP. Cualquier pol√≠tico del PP es objetivo… Haced acciones directas¬Ľ.

Dos a√Īos despu√©s, el terrorista Jos√© Ignacio Guridi Lasa averigu√≥ el domicilio del periodista Jos√© Luis L√≥pez de la Calle en el pueblo de Andoain (Guip√ļzcoa), y le peg√≥ cuatro tiros cuando volv√≠a a casa de comprar los peri√≥dicos. Era el 7 de mayo del a√Īo 2000. Pero la orden, la elecci√≥n de la v√≠ctima, la hab√≠a tomado lejos de all√≠ el entonces jefe militar de ETA, Javier Garc√≠a Gaztelu, alias ¬ęTxapote¬Ľ. Se reunieron en Francia y les inst√≥ a matarle: les dio literalmente su nombre y apellidos. La Audiencia Nacional explic√≥ al condenar a Txapote que la elecci√≥n del periodista, un librepensador que plant√≥ cara al terrorismo con la palabra, era parte de ¬ęuna estrategia marcada por miembros relevantes de la organizaci√≥n y transmitida a los ejecutores¬Ľ por los dirigentes etarras.

Esta secuencia -la transmisi√≥n de √≥rdenes desde la c√ļpula de ETA a los pistoleros que se mov√≠an en el terreno- demuestra la estructura jerarquizada con la que oper√≥ durante sus cincuenta a√Īos de historia la banda terrorista, que asesin√≥ a 857 personas hasta que fue derrotada por la democracia. Los jefes de la banda terrorista asum√≠an e impon√≠an todo el poder.

La propia Audiencia Nacional ha descrito en sus resoluciones la cadena de jerarqu√≠a que oper√≥ en ETA. En el auto en el que proces√≥ a cinco dirigentes etarras por lesa humanidad, el juez Juan Pablo Gonz√°lez resum√≠a este funcionamiento. ¬ęLo que caracteriza a la organizaci√≥n es que el n√ļcleo de la direcci√≥n adopta las decisiones de especial relevancia, y los miembros subordinados, que son fungibles, es decir, susceptibles de ser sustituidos por otros en las mismas condiciones, las ejecutan sin poder formular objeci√≥n alguna a las √≥rdenes que reciben de la direcci√≥n o de los responsables de los aparatos pol√≠tico y militar¬Ľ, explica el magistrado sobre ETA.

En ocasiones, sin embargo, las √≥rdenes no eran tan concretas como en el asesinato de L√≥pez de la Calle. A veces, los jefes daban las √ļltimas instrucciones cerca de la frontera con Francia sin ordenar un atentado concreto.

572 sentencias analizadas

Esa jerarqu√≠a disciplinada, sin embargo, se ha plasmado en muy pocas condenas como inductores o autores intelectuales a los jefes etarras que daban las √≥rdenes asesinas. Covite -el Colectivo de V√≠ctimas del Terrorismo, presidido por Consuelo Ord√≥√Īez- ha analizado 572 sentencias espa√Īolas referidas a un total de 362 atentados.

De ellos, en solo 26 hay condenas al autor intelectual, repartidas entre nueve dirigentes etarras, entre ellos los sanguinarios Santiago Arr√≥spide, conocido como ¬ęSanti Potros¬Ľ, o Francisco M√ļgica Garmenda, alias ¬ęPakito¬Ľ.

El an√°lisis de Covite -que cumpli√≥ el pasado s√°bado 20 a√Īos de ¬ęresistencia¬Ľ frente al terrorismo etarra- ha abordado todas las sentencias conseguidas por el colectivo, fechadas desde el a√Īo 1977. No est√°n todas las sentencias relativas a ETA, pues algunas han sido expurgadas, est√°n en tr√°mite o cuentan con diligencias pendientes. Pero su estudio muestra como un espejo el diagn√≥stico: la Justicia no ha conseguido, en muchos casos, condenar a los jefes etarras que se escond√≠an fr√≠amente detr√°s de cada asesinato. Solo el 7,1 por ciento de los atentados tienen la autor√≠a intelectual resuelta.

Por los asesinatos de Gregorio Ord√≥√Īez en 1995 o de Miguel √Āngel Blanco en 1997, por ejemplo, no hay ning√ļn jefe condenado por ordenar la acci√≥n.

Entre los atentados con condena al inductor hay cinco ordenados por el ya liberado Santi Potros: las muertes de √Āngel Postigo en 1980; el asesinato de Rafael Garrido, Daniel Garrido, Daniela Velasco y Mar√≠a Teixeira en 1986; el de Juan Fructuoso en 1987; el de Carmen Pascual Carrillo en 1987; y el atentado de Hipercor, en el que ETA asesin√≥ a 21 personas que hac√≠an la compra. El inductor de las mayores matanzas etarras -condenado a m√°s de 3.000 a√Īos de prisi√≥n- sali√≥ de la c√°rcel el pasado cinco de agosto tras cumplir 30 a√Īos.

Las v√≠ctimas de ¬ęPakito¬Ľ

El otro dirigente del hacha y la serpiente que m√°s veces ha sido condenado como autor intelectual es ¬ęPakito¬Ľ, el jefe militar de la c√ļpula etarra entre 1989 y 1992, direcci√≥n que comparti√≥ con Jos√© Luis √Ālvarez Santacristina, ¬ęTxelis¬Ľ, y Jos√© Luis Urrusolo Sistiaga, ¬ęFiti¬Ľ. ¬ęPakito¬Ľ, seg√ļn las sentencias analizadas por Covite, ha sido condenado por ordenar los asesinatos de √Āngel Jos√© Ramos Saavedra y Manuel Rivera S√°nchez en 1987; de Carmen Pascual en 1987; el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza en 1987; el asesinato de Luis Delgado Villalonga y Jaime Iglesias Bilbao en 1988; el de Ignacio Barangua y Jos√© Mar√≠a Mart√≠n Posadillo en 1989; el de Conrada Mu√Īoz en 1989; el de la fiscal Carmen Tagle en 1989; el de Jos√© Mar√≠a Mart√≠nez Moreno en 1989; y el de Antonio Ricondo, Julia R√≠os y Eutimio G√≥mez en 1992.

Adem√°s, junto a sus compa√Īeros de direcci√≥n, ¬ęTxelis¬Ľ y ¬ęFiti¬Ľ, tambi√©n fue condenado como inductor del crimen del catedr√°tico Manuel Broseta, miembro del Consejo de Estado. Los tres decidideron asesinar a Broseta ¬ęal considerarlo objetivo primordial por su gran relevancia¬Ľ, seg√ļn narra el libro Vidas rotas, sobre las v√≠ctimas. Los jefes etarras ordenaron a los miembros del comando Ekaitz matarle, y les informaron sobre los h√°bitos del catedr√°tico, que fue asesinado cuando caminaba con una alumna por los jardines de la Universidad de Valencia.

Enrique L√≥pez, magistrado de la Sala de Apelaci√≥n de la Audiencia Nacional, explica a ABC las dificultades para demostrar una autor√≠a intelectual. ¬ęRequiere alg√ļn tipo de prueba que relacione al instigador del atentado con el hecho, m√°s all√° de ostentar alg√ļn tipo de jefatura en la organizaci√≥n terrorista¬Ľ. Admite L√≥pez -que juzg√≥ atentados etarras cuando form√≥ parte de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional– que en el caso de ETA es m√°s f√°cil que en el yihadismo, donde las estructuras de las c√©lulas est√°n m√°s desdibujadas. ¬ęHay que acreditar un v√≠nculo con el hecho concreto¬Ľ, condensa.

En todas las condenas ha sido decisiva la prueba sobre reuniones previas al atentado en Francia, la confesión de un miembro del comando, o la incautación de órdenes escritas.

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