soberbia lección de Perera y Cuvillo en Las Ventas

Diez minutos bastaron para dar la lecci√≥n de las lecciones. La m√°s soberbia de los √ļltimos tiempos. En todas sus acepciones de arrogancia y grandiosidad. La imparti√≥ Miguel √Āngel Perera en el quinto cap√≠tulo de un mano a mano escrito para Paco Ure√Īa. Pero la historia tiene su miga. No hab√≠a agradado a un sector aquel toro de Cuvillo, que ech√≥ las manos por delante en el capote. El ¬ę7¬Ľ ped√≠a su devoluci√≥n con los pa√Īuelos verdes ondeando, pero por el palco asom√≥ el blanco. ¬ę¬°Presidente, qu√© mal aficionado eres!¬Ľ, gritaron.

El ambiente no pod√≠a ser m√°s agrio, con esa crispaci√≥n t√≠pica de los ¬ęNo hay billetes¬Ľ. Todo estaba a la contra de Perera. Todo menos √©l, que se puso a lo suyo con b√°rbara hombr√≠a y no poca fe frente al bajito y hondo ejemplar de N√ļ√Īez del Cuvillo: guardaba un fondo sencillamente bravo. Perera lo luci√≥ y cit√≥ en distancias kilom√©tricas, con el pecho y la muleta por delante, dej√°ndose venir a ¬ęPortugu√©s¬Ľ en su alegre y bravo galope. Qu√© profundidad ten√≠a. ¬ęY los del ‚Äú7‚ÄĚ lo quer√≠an devolver¬Ľ, se oy√≥ en la sombra. El torero de Puebla del Prior midi√≥ los tiempos, oxigenando las entra√Īas de la bravura entre tanda y tanda, cada cual m√°s mandona. Soberbio Perera, en todos los sentidos ‚Äďque ya est√° escrito‚Äď, lanz√≥ una mirada desafiante al tendido de las lanzas en alto. Rendido acab√≥, como los 23.000 espectadores que llenaban el coso con la monumental obra pererista. Aplastante. La tercera serie, con poder√≠o y el comp√°s abierto, sigui√≥ con much√≠simos metros de por medio, a lo C√©sar Rinc√≥n. Ah√≠ pari√≥ cinco muletazos de mano baja, con esa hondura del mar adentro, coronado con un pase de pecho se√Īorial. La gente se part√≠a la camisa, alzaban los brazos al cielo… ¬ę¬°Dios existe!¬Ľ.

Cuando emprendi√≥ la senda zurda, se hizo un silencio de expectaci√≥n. Escarbaba y mov√≠a el rabo el toro al comp√°s. Hasta que se arranc√≥: menudo tranco ten√≠a. Tres naturales de muleta adelantada, arrastrando la bamba. Rug√≠a Madrid. No resultaron del todo limpios, pero aquello ten√≠a una emotividad desconocida. Remat√≥ en un palmo de terreno, con raza de figura ante ese ¬ęPortugu√©s¬Ľ que hab√≠a embestido como un tej√≥n. Vaya cuvillo, qu√© fondo, de premio gordo en otro escenario. Ambicioso, Perera quiso m√°s y se marc√≥ unas bernadinas con el ce√Īimiento de dos novios en luna de miel. Cuando se perfil√≥ para matar, casi todos (s√≠, casi) empujaban el acero. No se sabe qu√© pas√≥, si los terrenos o qu√©, pero Miguel √Āngel fall√≥. No se puede pinchar una faena tan colosal. Y lo que iba para dos orejas de ley se qued√≥ en una vuelta al ruedo apote√≥sica, con Madrid rendido, incluso la mayor√≠a del sector protestante. No pudo sumar otra Puerta Grande, pero ah√≠ qued√≥ una lecci√≥n para la historia. La historia de una revancha. Del torero y del ganadero. ¬ęPortugu√©s¬Ľ, cosecha de √Ālvaro N√ļ√Īez Benjumea, mereci√≥ m√°s que aquella ovaci√≥n.

Perera, las distancias y ¬ęPortugu√©s¬Ľ
Perera, las distancias y ¬ęPortugu√©s¬Ľ – Paloma Aguilar

Fue la cumbre en tarde de borrascas con toros que decepcionaron en su conjunto. El otro cenit lo protagoniz√≥ Ure√Īa, tambi√©n con uno de Cuvillo. Y curiosamente tampoco hab√≠a agradado este toro, un ¬ęRicardito¬Ľ que se tapaba por su se√Īor velamen y se doli√≥ mansote en banderillas. Pero Paco Ure√Īa lo exprimi√≥ en una apasionada faena, de plena conexi√≥n con ¬ęsu¬Ľ plaza, prologada por soberanos estatuarios y una trincherilla con la que crujieron los tendidos. Ure√Īa en Ure√Īa, metido en s√≠ mismo con coraz√≥n y verdad, renovando sus votos con Madrid como gran triunfador de San Isidro. La estocada, a c√°mara lenta, desat√≥ la pa√Īolada y una merecida oreja. Apost√≥ como un jabato con el sobrero, un manso geniudo de Jos√© V√°zquez con el que se jug√≥ el tipo a sangre y fuego en otro ejemplo de entrega.

Para todo lo dem√°s, la ficha t√©cnica… Las emociones son otra cosa. En los anales quedar√° la lecci√≥n que un 29-S imparti√≥ Perera con un toro que no quer√≠an y que fue superior. Bendita discrepancia. Bendita locura.

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