Simulación, espacio seguro

Paul es un bebé prematuro de 27 semanas y un kilo de peso. Su caja torácica se mueve al ritmo de la respiración, y en cada una de sus extremidades se puede palpar su pulso. Paul es una recreación hiperrealista de un prematuro de bajo peso, preparado para reproducir en el aula escenarios críticos de asistencia. Es uno de los equipos de simulación avanzada en neonatología de sus características activos en el mundo (su precio ronda los 60.000 euros) y desde este jueves integra el material disponible en la Facultad de Medicina de la Universidade de Santiago (USC) para perfeccionar la formación de sus alumnos, contribuir al entrenamiento de médicos residentes y acompañar la formación continuada de especialistas en activo.

En el año 1999, el Institute of Medicine (IOM) de EEUU ponía el dedo en la llaga de la mejorable seguridad de los procedimientos médicos y las consecuencias de los errores derivados de fallos en la asistencia sanitaria. Un 2-4% de las muertes registradas en Estados Unidos, recogía el informe «Errar es humano: construyendo un sistema de salud seguro», eran causadas por errores médicos evitables. Con un recuerdo a este estudio que marcó un punto de inflexión en la historia de la medicina y sentó las bases para el despegue de la simulación médica —como entorno seguro en el que entrenar a los profesionales— comenzó el decano de la Facultad de Medicina de la Universidade de Santiago (USC), Julián Álvarez Escudero, la presentación de los nuevos equipos adquiridos por la institución docente, con la colaboración de la Secretaría Xeral de Universidades. Una vez completadas las nuevas adquisiciones previstas en materia de cirugía robótica, la inversión global ascenderá a 500.000-600.000 euros, entre los que se incluye una donación privada de 90.000. Junto al neonato Paul, que estará reservado para el entrenamiento de especialistas, el material ya incorporado a la USC incluye un simulador de laparoscopia, otro de neumotorax, en el que entrenar la inserción correcta de la aguja para permitir salida del aire, o equipos para practicar la punción lumbar o las infiltraciones en hombro.

Unidad USC-CHUS

La simulación médica, subrayó Álvarez Escudero, es un campo «en pleno desarrollo» y con un papel capital en el futuro. «O somos eficientes en simulación avanzada y conseguimos autofinanciarnos o no vamos a estar», sostuvo el catedrático, defendiendo la pertinencia de una única área potente de simulación para el todo integrado por la Facultad y el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS).

El decano incidió en la trascendencia de la simulación avanzada como herramienta para aumentar la seguridad de la asistencia y minimizar el impacto de los errores médicos, sin desaprovechar la ocasión para incidir en la que, dijo, siempre será la pieza fundamental en la docencia y la sanidad: los recursos humanos. El área de simulación, precisó, estará dotada con un puesto de personal de administración y servicios para el mantenimiento y programación de los equipos, «y estamos felices, aun cuando otras áreas de simulación de nuestro entorno cuentan con quince profesionales», dijo.

El decano de Medicina consideró clave también la acreditación externa en materias específicas. Al respecto, transmitió el propósito del centro de avanzar en la capacitación de docentes como instructores acreditados por el Consejo Europeo de Resucitación como paso necesario para que todos los graduados de la facultad compostelana tengan un título en reanimación cardiopulmonar avalado por el organismo.

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