«Sigo teniendo una curiosidad ilimitada, y mucho por hacer»

Es posiblemente la voz femenina española más universal, y sin duda una de las más valoradas. Luz Casal y su leyenda, salpicada de grandes hitos de ventas y sobre todo de magníficas canciones, llegan mañana sábado al Recinto Amurallado del Palacio Arzobispal para subir el listón de elegancia y oficio en el ciclo Los Conciertos de la Muralla.

—¿Qué le parece el cartel y el marco de Los Conciertos de la Muralla? Dar conciertos en lugares especiales es muy refrescante para los músicos, ¿verdad?

—El cartel es variado como no podría ser de otra manera; refleja tanto los gustos musicales actuales del público, así como otro tipo de conciertos de músicas diferentes. Aparte de sentirme agradecida por pensar en lo que yo y mi equipo podamos ofrecer musicalmente, resulta estimulante dar conciertos en lugares bellos. En este caso además, en una ciudad histórica.

—¿Sabe ya qué repertorio interpretará en Alcalá?

—Sí, a lo largo de esta gira «Que corra el aire» y de sus 90 conciertos, nos hemos dado cuenta de cuáles son las canciones imprescindibles, y son esas las que estarán el próximo sábado, así como las nuevas canciones del nuevo álbum.

—Su último disco fue de los mejores de su carrera, si no el mejor. ¿Tiene ya en mente algún plan para igualarlo, o superarlo? Repetiría con Ricky Falkner como productor ?

—Pienso lo mismo, estoy satisfecha de este último álbum. ¡Claro que pienso superarlo! Aun es pronto para saber qué dirección tomaré, ni qué necesidades sonoras exigirán las nuevas canciones.

—¿Hay alguna vertiente musical aún inexplorada por usted, que quizá pruebe algún día?

—Dentro de la música popular aún me queda mucho por hacer. Seguro que me meteré en berengenales. Es lo normal cuando tienes una curiosidad ilimitada.

—Creo que podría hacer casi cualquier música que se propusiese (así ha sido hasta ahora). ¿Cuál es el secreto de su versatilidad?

—Dentro de mis posibilidades vocales, intento sacarle todo el jugo a las melodías y a las palabras y creo y vivo cada una de las historias y reflexiones que canto.

—Usted siempre ha girado por el extranjero, ¿viajar es una fuente de neuvas ideas musicales

—Comencé a dar conciertos fuera de España a partir del tercer disco, y hasta ahora, siempre resulta excitante descubrir ritmos, armonías y músicos que en algún momento pueden servirte de inspiración. En «Que corra el aire» hay un ejemplo con la canción «Morn», gracias a un viaje a Lisboa.

—Los artistas inquietos como usted a veces tienen una relación de altibajos con sus clásicos o sus temas más antiguos. Quizá no se identifican ya con algunos de ellos, o prefieren darles una vuelta de tuerca cuando las recuerdan sobre el escenario… ¿Cómo es en su caso?

—Considero una suerte tener canciones que se han convertido en clásicos de mi repertorio. Si a eso se le añade, que mi objetivo principal cuando ofrezco un concierto es darle gusto a la gente, la respuesta es clara. Lo que sí hago junto con mis músicos es «acomodar» esas canciones a mi presente.

—El próximo Festival de La Luz (lo organiza usted misma en A Coruña, los días 6, 7 y 8 de septiembre) pinta increíble ¿verdad? ¿Se implica mucho con la selección de artistas? ¿Qué cree que será especial, o novedoso, en esta edición?

—Junto con los demás responsables del festival, trato de personalizarlo. Hace ocho años, no eran comunes las diferentes propuestas de estilos musicales y generacionales que hicimos, y que marcaron una gran diferencia con los otros. Nuestra oferta es darle espacio a los niños (este año ampliamos la zona dedicada especialmente a ellos); también a los jóvenes, con las máximas ofertas musicales, e intentamos que todo tenga un carácter semejante a una romería de pueblo.

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