¬ęS√≠, mi madre est√° aqu√≠ dentro. Ha fallecido¬Ľ

¬ęS√≠, mi madre est√° aqu√≠ dentro. Fallecida¬Ľ. Esa fue la lac√≥nica respuesta que dio a dos agentes de la Polic√≠a Nacional la tarde del jueves Alberto S√°nchez, de 26 a√Īos, cuando llamaron al timbre preguntando por su progenitora. Le cost√≥, pero al final el joven franque√≥ la entrada de forma voluntaria a la patrulla de la comisar√≠a del distrito de Salamanca que acudi√≥ hasta el domicilio familiar, situado en el n√ļmero 50 de la calle de Francisco Navacerrada del barrio de la Guindalera, muy cerca de la plaza de toros de Las Ventas.

El joven, con su grupo de amigos
El joven, con su grupo de amigos – ABC
La mujer, a pesar de las órdenes de alejamiento, acogía a su hijo y decía que los golpes eran caídas La Policía se llevó una bolsa de basura con restos del la víctima. De ese modo se deshizo de parte del cadáver

La escena que encontraron los agentes fue espeluznante. Quienes la contemplaron jam√°s la olvidar√°n. Los restos de Mar√≠a Soledad G√≥mez, de 66 a√Īos, estaban repartidos por toda la casa e introducidos en f iambreras de pl√°stico. La mujer hab√≠a sido asesinada por su hijo, presuntamente, quien despu√©s decidi√≥ descuartizarla. Los pedazos que hallaron en los ¬ętuppers¬Ľ eran muy peque√Īos, tanto, que el supuesto parricida debi√≥ de utilizar una m√°quina ‚Äďuna radial o una picadora‚Äď para ese fin.

¬ę El perro y yo nos hemos ido comiendo a trocitos a mi madre¬Ľ, manifest√≥ espont√°neamente el supuesto criminal. Este mantuvo en todo momento una actitud fr√≠a y distante, como si lo que estuviera contando no tuviera relaci√≥n alguna con √©l. No se sabe c√≥mo la asesin√≥. Alberto, que fue detenido de inmediato como presunto autor de los hechos, se ha negado a declarar ante la Polic√≠a. Hoy est√° previsto que pase a disposici√≥n judicial.

Desde enero no la veían

El terror√≠fico suceso se descubri√≥ a las tres y media de la tarde del jueves. Fue una amiga de la v√≠ctima la que acudi√≥ a presentar una denuncia a la comisar√≠a del distrito. A los funcionarios les manifest√≥ su preocupaci√≥n porque llevaba, aproximadamente, un mes sin ver a Soledad ni poder hablar con ella por tel√©fono. Se tem√≠a lo peor porque indic√≥ que el hijo con el que viv√≠a ¬ęten√≠a problemas y era un poco raro¬Ľ.

Por ello, de inmediato, se desplaz√≥ un coche patrulla hasta la vivienda y descubri√≥ la horripilante tragedia que se ocultaba tras la puerta del piso 1¬ļ C. Los agentes del Grupo V de Homicidios de la Brigada de la Polic√≠a Judicial se llevaron una bolsa de basura con restos de la v√≠ctima. Al parecer, en el cuarto destinado a los cubos hab√≠a ido depositando partes del cad√°ver. El presunto parricida tiene doce antecedentes, la mayor√≠a por maltratar a su madre, precisaron fuentes policiales.

En su entorno, conmocionados y afligidos por lo ocurrido, aseguraban que Alberto hab√≠a tenido varias √≥rdenes de alejamiento de su progenitora, la √ļltima, reciente. Se desconoce si estaba en vigor a√ļn. Las fuentes informantes no pudieron confirmarlo.

Lo cierto es que Soledad, viuda desde muy joven, siempre le acog√≠a en casa. ¬ęAl fin y al cabo es mi hijo, ¬Ņqu√© voy a hacer?¬Ľ, explicaba un conocido, consternado y horrorizado por el triste y truculento final de esta mujer. ¬ęEra muy buena persona¬Ľ, dec√≠a.

Alberto es el menor de dos hermanos y, seg√ļn su c√≠rculo m√°s cercano, es consumidor de drogas y sufre problemas psiqui√°tricos. De hecho, algunos apuntaban a que estuvo ingresado una temporada en un centro debido a su delicada salud mental.

Una viuda muy joven

Los cuatro miembros de esta familia se mudaron al barrio de La Guindalera hace m√°s de veinte a√Īos y el padre, ebanista de profesi√≥n, falleci√≥ al poco tiempo. Soledad se qued√≥ viuda con sus dos v√°stagos. El peque√Īo estudi√≥ en el cercano Colegio Calasancio y despu√©s en la Escuela de Hosteler√≠a, y trabaj√≥ como camarero una temporada. Despu√©s algo se debi√≥ de truncar en √©l. Su hermano mayor, Jes√ļs, se independiz√≥ hac√≠a mucho tiempo y apenas manten√≠a relaci√≥n con ellos. ¬ęNo se hablaba con su madre. Y ven√≠a a rescatar a Alberto y a sacarle las casta√Īas del fuego cuando le deten√≠an por pegar a su madre o por otros motivos¬Ľ, aseguraba un vecino.

La v√≠ctima, una mujer menuda y extremadamente fr√°gil (¬ępesar√≠a unos 40 kilos¬Ľ), padec√≠a p√°rkinson y era alcoh√≥lica. Quiz√° ahogaba sus penas bebiendo. Qui√©n sabe. En un bar cercano, Soledad se desahogaba con los due√Īos y alg√ļn parroquiano cuando iba a tomar alguna copa de vino, pero eran pocos los sab√≠an que su hijo la golpeaba. ¬ęCuando llegaba con la cara amoratada o con cardenales, le echaba la culpa al perro y dec√≠a que se hab√≠a ca√≠do al tropezar con √©l¬Ľ, afirmaba Jos√©, cariacontecido.

No se sabe si por esa lamentable situaci√≥n, la mujer estaba avejentada. ¬ęParec√≠a mucho m√°s mayor, al contrario que su hijo que podr√≠a pasar por tener 20 a√Īos¬Ľ, indicaba este hombre.

¬ę Ten√≠an una peleas espantosas con gritos y chillidos horribles. En la √ļltima que o√≠ tembl√≥ toda la finca. Eran las seis de la ma√Īana. Desde entonces, no volv√≠ a ver al mujer¬Ľ, afirmaba una vecina de la finca. Eso debi√≥ de ser el D√≠a de Reyes, comentaban otros, porque ya no sal√≠a a comprar al supermercado a la hora de comer ni a pasear al perro, como sol√≠a.

¬ę Alg√ļn d√≠a se matan¬Ľ, exclamaba otra residente del edificio en alusi√≥n a las broncas continuas que hab√≠a en esa casa. Por ello, la Polic√≠a hab√≠a ido en numerosas ocasiones y el Samur. Algunos dec√≠an que los dos se golpeaban entre s√≠ y que eran conflictivos y otros que era la mujer la que se defend√≠a de los ataques propinados por su hijo.

¬ęAyer (por el jueves), despu√©s de comer, empec√© a ver llegar coches de Polic√≠a a la casa Francisco Navacerrada. Hasta nueve cont√©. Pens√©, vaya, otra vez el ni√Īo est√° pegando a su madre¬Ľ, aseveraba Jos√©. Se equivoc√≥ de pleno. De noche vio salir a los agentes: ¬ęEstaban descompuestos¬Ľ.

Lee m√°s: abc.es


Comparte con sus amigos!