Series de TV: dime dónde miras y te diré lo qué no debes perderte

El 29 de diciembre de 2017, Netflix «liberó» la cuarta temporada de «Black Mirror», fecha ideal para quedarse fuera de las listas de ese año y del siguiente. Tampoco necesita mezclarse con los cientos de series que nacen cada temporada, en un número de vientres creciente. El aficionado quizá ignore que ya hay quien ha empezado a verlas a mayor velocidad (x 1,5), para reducir el tiempo. La alternativa al disparate es no dormir. En el reino de la subjetividad, aquí tienen algunas recomendaciones, todas disponibles en los principales zocos legales. TDT. La ficción en abierto se disparó con el estreno apresurado de «Fariña» (Antena 3), gracias al secuestro del libro. Le sobran rasgos de valentía y aciertos. Puede parecer que la víctima fue «Vivir sin permiso» (Telecinco), que retrasó su llegada, también desde Galicia, pero sus números son aún mejores, no así el palmarés. Sería de necios enfrentarlas. Ni que fueran incompatibles. O futbolistas. Y aunque lleve décadas, es necesario recordar de nuevo la capacidad de reinventarse de «Cuéntame cómo pasó» (TVE). A su vera se han asentado dos historias tan distintas como «La otra mirada» y «Estoy vivo». MOVISTAR+. La plataforma de Telefónica aún es la principal fuente de ficción de pago. Además de su incesante producción, cabe elogiar su vocación europea. De nuestros vecinos del norte proviene «Oficina de infiltrados». Es difícil encontrar personajes tan bien construidos como los miembros del Bureau des Légendes. No hay manera de desahuciarlos de la memoria, ni cuando dan un disgusto. Del catálogo propio sobresale «El día de mañana», adaptación luminosa del libro de Ignacio Martínez de Pisón. También «Arde Madrid», astuta mirada por el ojo de la cerradura de Ava Gardner en Madrid. Que junto a títulos tan «fáciles», en el mejor sentido, existan «Gigantes», «Vergüenza» y lo de Berto es un milagro económico y artístico. Entre lo importado, siguen sin agotarse «Shameless», «Ray Donovan» y «Better Call Saul», familias menos presentables que los Alcántara. Opciones hay para todos (ahí están «Billions» y «The Good Fight»), pero terminaremos con una de las joyas de la corona, «Line of Duty», aperitivo policial anterior (volverá en 2019) a la recomendación siguiente. NETFLIX. Del Reino Unido llegó, en efecto, la trepidante «Bodyguard». Jed Mercurio no supera su «Line of Duty», pero deja un arranque y unos interrogatorios insuperables. «La maldición de Hill House» es de lo más fino que ha dado un género tan propenso al tropezón como el terror. Sin salir de las novedades, «Collateral» no se ha visto lo suficiente y «El método Kominsky» no dejará de verse. Entre las segundas temporadas, la israelí «Fauda» mantiene el nivel adictivo, mientras que «Glow», otra debilidad, aúna falsas peleas con un mensaje femenino de rabiosa vigencia. HBO. La gran «novedad» data de 1997. «Oz» es un clásico de oro. Como «The Wire», se puede ver y estudiar. De David Simon también tenemos la densa «The Deuce», comparable en el adjetivo a «Heridas abiertas». Menos compleja es «Succesion», pero si buscan algo apetitoso y sencillo, «Killing Eve» es como un pincho de tortilla. Un «gourmet» no debería perderse «La amiga estupenda», recién llegada de la planta de adaptaciones. TEMÁTICOS DE PAGO. Un buen menú podría incluir el drama político francés «En la sombra» (Sundance), el adiós de «The americans» (Fox), el asentamiento internacional de «Vis a vis» (Fox) y dos aventuras más o menos históricas: «The Terror» (AMC) y «Vikingos» (TNT). Del filón de Stephen King sobresale «Mr. Mercedes» (AXN). AMAZON. Los amantes del «thriller» y la acción disfrutarán «The Looming Tower», sobre el 11-S, y un «Jack Ryan» ameno, pero destacan dos clásicos modernos: la miniserie británica «A Very English Scandal» y «La maravillosa Sra. Maisel». OTROS. Es injusto mezclarlos en un mercadillo, pero traten de echar un ojo a «Snatch» (Orange), «Gomorra» (Sky) y la extravagante «Inside No. 9» (Filmin). Hay muchísimas más, no todas vistas, por supuesto, o no apreciadas en su justa medida cuando el sueño vencía al corazón. No es el caso de «House of Cards», omitida a conciencia.

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