«Sean Penn ayudó en la captura del Chapo»

La actriz mexicana Kate del Castillo protagonizó este jueves una rueda de prensa multitudinaria y emotiva en la Ciudad de México. Hacía casi tres años que Del Castillo no regresaba a su país, desde el acontecimiento que supuso un vuelco a su carrera y a su vida: su encuentro en las montañas de Durango con el delincuente más buscado del mundo, Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, más conocido como « El Chapo».

La protagonista de series como «La Reina del Sur» defendió que su exilio se debió a la «persecución política» del anterior Gobierno de México, el presidido por Enrique Peña Nieto. Ahora, con la llegada al poder el pasado 1 de diciembre de Andrés Manuel López Obrador, aseguró estar más confiada en regresar a México.

Su aparición en la capital mexicana se produce en plena celebración del juicio contra el «Chapo» en los juzgados federales de Brooklyn, en Nueva York, que este jueves celebró su última sesión antes de un receso navideño de dos semanas. Para Del Castillo, la presencia del supuesto líder del cártel de Sinaloa en el banquillo de los acusados está relacionada directamente con la visita que hizo entonces al «Chapo». En concreto, con el principal acompañante de Del Castillo, el actor Sean Penn, que publicó un amplio reportaje de la experiencia, con vídeo-entrevista incluida, en la revista ‘Rolling Stone’. Penn «ayudó en la localización y la captura del ‘Chapo’», aseguró la actriz basándose en lo dicho por uno de los fiscales que participan en el juicio, Adam Fels.

Quizá la megaestrella de Hollywood fue quien proporcionó la pista para localizar al «Chapo», entonces fugitivo después de su segunda huida de una prisión mexicana. Pero el verdadero infierno de las consecuencias de aquella aventura fue para Del Castillo, según desgranó ayer en la rueda de prensa, acompañada por sus abogados. «Se portó muy mal», dijo sobre Penn. «No me protegió y arriesgó mi vida». En su versión, el actor le traicionó por contar la historia en su artículo. «Con el señor Penn no he hablado desde hace mucho tiempo. Pero si lo tuviera enfrente sí le pegaba una patada en las partes bajas», dijo.

La reunión entre Del Castillo, Penn y el «Chapo» fue un escándalo para la imagen pública del Gobierno de Peña Nieto. Después del bochorno de que el narco se escapara de un prisión de alta seguridad a través de un túnel perforado a tal efecto y de que llevara meses prófugo, dos actores daban con su paradero, se tomaban fotografías y compartían confidencias y tragos. Peña Nieto fue a por ella, según su relato. Las autoridades la investigaron por su supuesta asociación con el cártel y filtraron sus conversaciones con el «Chapo», que hicieron las delicias de la prensa del corazón. La razón por la que solo ella -y no el resto del equipo que participó en la visita, incluido Penn- fuera investigada por las autoridades mexicanas se debió a su «condición de mujer y por ser crítica con el Gobierno», dijo. «Si yo hubiera sido hombre esto sería otra historia, no estaríamos aquí», añadió. Ahora exige una indemnización de 60 millones de dólares al Gobierno de México.

Del Castillo inició en 2012 una correspondencia con el «Chapo», antes de que este se fugara de la cárcel. La relación se afianzó entre correos electrónicos y la actriz se planteó llevar la vida del narco al celuloide, una idea que apasionó al «Chapo». El torbellino en el que se convirtió su vida cuando se conoció el encuentro acabó por descarrilar un proyecto en el que ya no está interesada. «Ya estoy un poco hasta acá de todo esto», dijo en referencia a su hastío sobre el documental que pensaba rodar sobre el «Chapo».

Muchos esperaban que Del Castillo fuera una de las grandes protagonistas del juicio al supuesto jefe del narcotráfico. Pero ya al principio de las sesiones se supo que la fiscalía no tenía intención de hacer declarar a la actriz, algo que ella misma se encargó de repetir desde Ciudad de México. «No aporto nada porque no sé nada», dijo sobre el asunto.

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