«Sé muy bien que soy Álex»

Guardar

Se levanta a por una botella de agua después de charlar unos minutos con ABC y le sale la pregunta: «¿Llevamos una hora y media aquí?». Ese «aquí» es atendiendo a los medios. Sí, es el coste de la fama que Álex Márquez (Cervera, 1996) está aprendiendo a gestionar. Porque es piloto de MotoGP. Y en el equipo Honda Repsol. Y con Marc Márquez como compañero. Un salto vertiginoso que trata de llevar con cuidado, con su patrocinador de siempre, Estrella Galicia, una sonrisa, y la palabra «aprender» como guía en sus conversaciones.

¿Qué objetivo realista se propone para este 2020?

No me marco ninguno. He probado la moto solo cuatro días. Siendo realista me queda mucho por aprender y mejorar. Así que mi primera meta es la pretemporada: tengo dos días más que los demás pilotos por ser novato y trataré de entender la moto al máximo. Sobre todo, no estancarme. El último día de pruebas en Qatar veré lo cerca, lo lejos o muy lejos que estoy y veré qué objetivo puedo ponerme.

El primer día de pruebas como piloto de MotoGP se cayó de la Honda. ¿Pensó en que estaba rompiendo algo muy valioso?

Sí, claro. Cuando me caí lo primero que pensé fue: «tierra, trágame. No puede ser que me esté pasando esto y en la octava vuelta». Pero tengo que ser sincero: me emocioné, así de claro. Me sentí tan bien encima de la moto y tan a gusto que, bua. Vi que tenía neumático blando delante y me dije «aquí es imposible caerme», pero sí, sí. Me caí. Allí volví a la realidad: de estar en una nube y decir «bua, soy nuevo piloto de HRC» a estar otra vez en el suelo. Ley de gravedad cero, que decía mi antiguo técnico Naoya Kaneko siempre que me caía. Volví a tocar el suelo: estás aquí, tranquilo y paso a paso.

Es campeón del mundo de Moto2, aunque le costó cinco temporadas. ¿Qué margen se da en MotoGP?

En Moto2 pasaron muchas cosas, no era solo el no tener todo en mi sitio. En 2015 había unas suspensiones y cuando las cambiaron en 2017 ya comenzamos a ser competitivos. Con el equipo éramos una piña este año, pero me faltaba una pieza importante: David (García), mi técnico. Dio tranquilidad, seguridad y que cada uno se centrara en su trabajo. Ha sido la clave. Ahora en MotoGP tengo todo lo que debo tener para ser competitivo. El grupo, con el que trabajé por primera vez en las pruebas de Jerez, nos entendemos muy bien.

¿Le sirve de algo Moto2 o MotoGP es otra galaxia diferente?

Moto2 es una escuela muy buena. Aprendes a cómo levantar la moto, a traccionar, a aprovechar la potencia extra. Y te curte mucho. Es una categoría muy igualada, entiendes que cada detalle cuenta y te hace estar muy alerta de todo. Me servirá seguro para MotoGP. Aunque hay mucho más trabajo detrás en el box. Debes estar más atento a todo. Es un reto motivador y bonito.

Marc Márquez siempre dice que para manejar esta Honda hay que caerse mucho. ¿Aprenderá a caerse?

Es nuestro trabajo. Caerte entra dentro de las posibilidades. A nadie le apetece una caída y hace que pierdas la confianza, pero para conocer el límite sé que tendré que caerme muchas veces, y parece que con la Honda mucho más. Es algo que estoy dispuesto a hacer. No tengo ningún problema, aprenderé. De Moto2 me traigo saber sobreponerme a estos momentos.

¿Le da miedo no cumplir las expectativas?

Miedo, no. Al revés, estoy ilusionado. He aprendido en estos años que con ilusión, trabajo y ganas se puede lograr lo que te propongas. Voy a intentar dar cada día lo mejor de mí, como piloto y como persona. Cada día encima de la moto he estado algo mejor y no me he estancado. Hay que seguir así, intentar aprender lo más rápido posible. Es la gracia de ser el novato de la categoría. La meta es distinta.

Dice que su hermano cada vez le da menos información porque ya lo ve rápido. ¿Tomará todos sus consejos o prefiere aprender por su cuenta?

Al final, yo soy Álex. Sé muy bien que soy Álex. Y también sé que nadie me ha regalado nada. Si he conseguido dos campeonatos del mundo ha sido por trabajo, por el equipo que me ha ayudado. Esa etiqueta de «hermano de» está ahí, pero intento hacerme un nombre. Estoy contento por cómo me conozcan. Ser hermano de Marc es un orgullo, e intento aprender de él lo máximo posible. Pero ya está.

La presión de los rumores pudieron con usted en Valencia, ¿lo tiene en cuenta para este 2020?

Fue del año, mi peor fin de semana. Mentalmente no estaba cien por cien en lo que tenía que estar, así de claro. Tras ganar el título la mente se relaja y cuando saltó la bomba la prensa y los aficionados solo pasaron a preguntarme: «¿qué hay de los rumores de Honda?» Y yo no sabía nada.

¿Cómo trabaja esa presión?

Cuando te juegas un título, los días previos te vas mentalizando: intentas evadirte, estar concentrado en una cosa. Pero en Valencia todo fue muy rápido: Jorge Lorenzo dijo que «hasta aquí hemos llegado» y mi cabeza necesitaba procesarlo todo. Y no lo procesé bien. Espero haber aprendido de la experiencia. Si esto pasa en Malasia, sin tanta prensa ni afición española, no te puede tanto la presión. Pero en Valencia… Fue un fin de semana extraño y difícil de gestionar. Más difícil que el de ganar un título.

Lee más: abc.es


Comparte con sus amigos!