se gasta 2.000 millones más en la deuda que en Educación

Cataluña lleva años dedicando menos dinero a Educación que a pagar la indigesta deuda que la Generalitat ha acumulado tras años de excesos en el gasto público. Ese diferencial, lejos de remitir, se ha ido agravando, hasta el punto de que este 2018 el Gobierno del independentista Quim Torra prevé gastarse 2.000 millones más en pagar su deuda pública que en Educación. Es uno de los ámbitos que protagoniza las movilizaciones ciudadanas a las que estos días está haciendo frente el Gobierno catalán, contestado a pie de calle por estudiantes en huelga, y también por los funcionarios autonómicos unidos en movilizaciones de protesta.

Según los últimos registros contables publicados por la Generalitat, del 1 de enero al 30 de septiembre ya había desembolsado 7.025 millones de euros en pagar intereses y vencimientos de su deuda acumulada. Y, por entonces, el Gobierno catalán calculaba que de ahí a finales de año aún tendría que desembolsar otros 145 millones para responder ante sus acreedores financieros.

En total, por tanto, la Generalitat cuenta con que este año la deuda le costará un total de 7.170 millones de euros entre intereses y vencimientos. La cifra contrasta con los 5.000 millones que, en números redondos, se calcula que habrá dedicado a Educación durante todo este año.

También es cada vez es más corta la distancia entre la factura de la deuda y el gasto sanitario en Cataluña: de enero a septiembre, la Generalitat dedicó a Sanidad 7.518 millones de euros, tan solo un 7% más que a pagar el recibo de la deuda. En el cómputo de todo el año, el Gobierno catalán prevé gastarse en su deuda tan solo un 27% menos que en Sanidad.

Que la situación ha ido empeorando considerablemente año a año es algo que queda demostrado también por el último bienio. En 2017, la Generalitat se gastó en pagar su deuda mil millones de euros que en Educación. Este 2018, el diferencial ya anda por los 2.000 millones.

La descompensación de las cuentas del Gobierno catalán también contrasta con la realidad que se da, de media, en el resto de las comunidades autónomas. Según las estimaciones presupuestarias supervisadas por el Ministerio de Hacienda, se prevé que este año la Generalitat catalana tenga que dedicar al recibo de la deuda -intereses y amortizaciones- casi la cuarta parte de todos sus ingresos. En torno a un 23% más concretamente. Sin embargo, entre todas las demás autonomías, se estima que esa tasa ronde el 18%.

Hay que tener en cuenta, además, que tanto el pago de la deuda como, por extensión, el sostenimiento financiero de la Generalitat, se soporta desde hace años gracias a los fondos que le inyecta el Estado en forma de ventajosos préstamos liderados por el FLA (Fondo de Liquidez Autonómica).

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