Schwartzman coraz贸n: salv贸 cuatro match points y gan贸 un partido incre铆ble, en una pierna

Cr茅dito: ATP Bs As

Incre铆ble todo lo que pas贸 en la noche del Buenos Aires. Ins贸lito de a ratos, dram谩tico y pol茅mico tambi茅n, no le faltaron condimentos al duelo entre Diego Schwartzman y Pablo Cuevas. Que termin贸 con victoria del argentino, en un partido tremendo de 3 horas y 41 minutos, el m谩s largo en los 20 a帽os del Argentina Open. Inolvidable tambi茅n, porque Schwartzman levant贸 cuatro match-points y termin贸 jugando lesionado los 煤ltimos dos games, por un tir贸n en una pierna. La victoria por 5-7, 7-6 (13-11) y 7-5 sobre Cuevas deja al Peque en las semifinales del ATP de Buenos Aires, pero con dudas sobre su participaci贸n en la jornada del s谩bado.

Ser谩 muy dif铆cil que pueda jugar ma帽ana. “Nunca sent铆 algo as铆, no soy de actuar”, reflexiona, en la habitual charla p煤blica luego de un triunfo, al borde del llanto. La gente lo ovaciona y, de alg煤n modo, frena las l谩grimas.

Diego Schwartzman gan贸 contra todas las vicisitudes. Aun sin descollar, el Peque se sobrepuso a un partido adverso durante un largo rato, y se llev贸 una remontada incre铆ble. As铆, el m谩ximo favorito del certamen se suma a la etapa de los cuatro mejores junto con Juan Ignacio Londero, el noruego Casper Ruud y su rival, que surgir谩 del choque que disputaban al filo de la medianoche el brasile帽o Thiago Monteiro y el portugu茅s Pedro Sousa.

Posiblemente le haya faltado frescura a Schwartzman despu茅s de las dos horas y media de trasnoche frente a Federico Delbonis, como tambi茅n es cierto que ten铆a enfrente a un rival siempre peligroso en canchas lentas como Cuevas, un jugador con talento y de exquisito rev茅s, al que los resultados lo hab铆an llevado hasta cerca del puesto 50掳. Por un lado, a Schwartzman le tocaba cargar la mochila de ser el m谩ximo favorito en un torneo en casa; por el otro, en la noche de Palermo fue m谩s local que nunca, apoyado por un Buenos Aires repleto, con 5.000 espectadores en la sesi贸n nocturna, la mejor concurrencia de la semana.

El argentino debi贸 remar desde abajo en la cuenta desde temprano; en el sexto game perdi贸 el servicio (2-4) y Cuevas se adelant贸 r谩pidamente 5-2. El Peque reaccion贸, recuper贸 el break en el noveno y consigui贸 igualar 5-5, pero un par de fallos lo dejaron contra las cuerdas: 5-6 y 15-40 con su saque; el uruguayo no dud贸 y se llev贸 el primer set con un palazo paralelo de derecha.

Obligado a otra remontada, Schwartman se mantuvo atento, a la espera de una oportunidad. Salv贸 un par de breaks con aroma a match-point en contra, y su determinaci贸n para plantar batalla en una noche trabajosa levant贸 a la gente cuando consigui贸 mantener un par de veces su servicio. Cuevas entreg贸 una chance: doble falta y una derecha err谩tica por mucho le permitieron pasar por primera vez al frente en el resultado (6-5). Pero Schwartzman cedi贸 su saque a continuaci贸n.

Entonces, lleg贸 uno de los momentos clave de la noche, un tie-break electrizante, con varios puntos de alt铆simo nivel. Porque a Schwartzman ya no le quedaba margen para fallar, y Cuevas quer铆a cerrar el partido como fuera. Hubo errores, por supuesto. Y mucha tensi贸n. El uruguayo tuvo cuatro oportunidades para quedarse con el partido, pero se le fueron los cuatro match-points: en el 6-5, quiso hacer saque y red, y Schwartzman lo oblig贸 al error; luego el uruguayo estuvo 9-8, pero dej贸 ancho el rev茅s; en el 10-9, Cuevas tir贸 larga la derecha tras un largo peloteo, y en el 11-10, acert贸 el porte帽o con un buen rev茅s angulado. Un nuevo error del uruguayo le dio el segundo set a Schwartzman, y tambi茅n la llave del partido, al emparejar la cuenta despu茅s de dos horas y media de batalla.

El Peque aceler贸. Un quiebre en el segundo game parec铆a darle la tranquilidad necesaria para encarar el tramo decisivo. Pero Cuevas, guerrero eterno de la tierra batida, hizo un esfuerzo m谩s: de 1-4 pas贸 al 4-4, con el reloj pasando las tres horas de acci贸n. M谩s a煤n, el uruguayo tuvo dos chances para quebrar, porque Peque sac贸 4-4 y 15-40. Su rival perdi贸 la paciencia con una derecha directa a la lona del fondo: 5-4.

Entonces, lleg贸 otro condimento: en una pelota de Schwartzman que dio sobre la l铆nea del fondo, Cuevas devolvi贸 alto, y se qued贸 mirando el pique. El juez de silla entendi贸 que el uruguayo daba la pelota por mala y baj贸 a observar la marca, ante la incredulidad del jugador, que qued贸 match-point abajo. Cuevas se sent贸 en su silla, se quej贸 ante el supervisor Tom Barnes, pero el fallo no cambi贸. Volvi贸 a jugar y salv贸 el punto para partido con un tiro ganador. Como si le faltara carga dram谩tica al duelo, Schwartzman le hizo al juez el pedido inmediato de trainer, por un tir贸n en el cu谩driceps izquierdo.

El uruguayo conserv贸 el saque. Schwartzman cambi贸, obligado por las circunstancias. Empez贸 a jugar puntos cortos; todo o nada a dos bolas, lo que salga, jugando en una pierna. Mantuvo para 6-5, y en el 煤ltimo descanso de la noche, ni se sent贸, fue directamente al otro lado y esper贸 de pie. En el duod茅cimo game, un acierto y los errores de Cuevas llevaron a la definici贸n. El uruguayo qued贸 match-point abajo con un rev茅s en la red; salv贸 el primero, pero luego entreg贸 el partido con una doble falta. Hubo abrazo en la red, y una alegr铆a medida.

“Es dif铆cil hablar porque no s茅 qu茅 es lo que tengo, no creo que sea bueno. Quiero hacerme un estudio. No me gusta terminar de esta manera. Estoy contento porque gan茅, pero no creo que sea bueno. Fue en el (primer) match-point. Nunca estuve lesionado, pero sent铆 algo que creo que es una lesi贸n. No me quiero adelantar. No s茅 ni qu茅 hora es, pero tengo que ir a ver qu茅 pasa, me duele mucho”, coment贸 Schwartzman, con m谩s preocupaci贸n que alegr铆a. Fue el inesperado cierre para otra noche extensa en el Buenos Aires, con todos los estados de 谩nimo presentes, pero con la incertidumbre como 煤ltima espectadora.

ADEM脕S

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