Sangüesa despide con dolor a los fallecidos en el crimen de Cáseda

La iglesia de Santiago el Mayor de Sangüesa se ha quedado pequeña para acoger a los cientos de personas que han acudido esta tarde a la capital de la comarca para despedir a Fermín, José y Cristian, el padre y dos hijos que murieron el pasado martes al ser tiroteados en la localidad de Cáseda.

El dolor ha sido inmenso en el momento en que se han introducido los tres féretros en la iglesia. En la puerta aguardaban congregados cientos de personas de todas las localidades afectadas por la tragedia. Personas de Cáseda, donde vivía una de las víctimas y donde se produjeron los disparos. De Eslava, donde vivían dos de las víctimas, Fermín y Cristian. De Liédena, de donde procedía la familia. Y de Sangüesa, donde habían estudiado José y Cristian.

A la llegada de los féretros, el párroco de la iglesia ha sido quien les ha recibido. «Llévalos al lugar de la luz y de la paz», ha pronunciado antes de bendecir los féretros con agua bendita. Una vez en el interior ha tenido lugar una ceremonia religiosa breve, de apenas media hora en la que el párroco ha tratado de dar esperanza y consuelo en unos momentos tan difíciles para la familia y para todos aquellos que querían y apreciaban a las víctimas, que visto los asistentes al funeral y los actos de duelo celebrados ayer, eran muchísimas personas.

Coronas de flores

Decenas de coronas de flores han acompañado a los féretros como señal de duelo y, al mismo tiempo, signo de aprecio a las víctimas. Desde los ayuntamientos de las localidades, en algunos de los cuales trabajaban los fallecidos, hasta incluso, el club de cazadores de Eslava, grupo al que pertenecía Fermín y donde era muy apreciado y querido.

Pero el dolor se multiplicado más si cabe en el momento de la salida de la ceremonia religiosa y, sobre todo, a la hora del entierro, que ha discurrido en la intimidad de los más allegados. Incluso alguno de los familiares más cercanos ha tenido que ser atendido por los servicios médicos por crisis de ansiedad.

Y el que la tragedia vivida el pasado martes en la pequeña localidad de Cáseda, de apenas 1.000 habitantes, ha golpeado muy fuerte a toda la comarca. Prueba de ello fue la concentración conjunta que se celebró el miércoles en los ayuntamientos de Cáseda, Eslava y Liédena, a las que asistieron buena parte de cada una de las poblaciones. Incluso, durante el día de ayer, y también el de hoy, las banderas de los tres ayuntamientos permanecieron recogidas con crespones negros en señal de duelo.

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