S√°nchez y los idus de marzo

Cuando Felipe Gonz√°lez percib√≠a que su ciclo de poder se agotaba, culp√≥ de sus errores a una ¬ępinza¬Ľ, ¬ęla triple A¬Ľ, conformada por Julio Anguita (IU), Jos√© Mar√≠a Aznar (PP) y ABC (entonces dirigido por Luis Mar√≠a Anson). De modo m√°s sutil, y en id√©ntica fase de estragos en su gesti√≥n, a Rodr√≠guez Zapatero le sorprendi√≥ un micr√≥fono indiscreto admitiendo que a su campa√Īa le conven√≠a la crispaci√≥n. A Pedro S√°nchez, de momento, le basta la cara de p√≥ker mientras convierte la doble vara de medir la ejemplaridad pol√≠tica en su instrumento para ejercer el poder. Pero a izquierda y derecha, no deja de ser una nuez aprisionada en unas tenazas.

Muchos de los c√≥digos pol√≠ticos est√°n cambiando con la creaci√≥n de relatos virtuales improvisados, y en tiempo real, que permiten adaptar la realidad manipulada al inter√©s de un Gobierno, provenga de donde provenga la crisis y por muy evidente que sea un enga√Īo. Sin complejos. As√≠, la ministra de Justicia -como antes Maxim Huerta o Carmen Mont√≥n- son v√≠ctimas de una presi√≥n social y medi√°tica injusta, de una filtraci√≥n interesada, o de un chantaje de las cloacas del Estado, y no de sus propias mentiras. Pero el sacrificio de peones como mal necesario tiene un l√≠mite. Y las dimisiones, un tope: el que establece S√°nchez para garantizar su supervivencia.

Sánchez se resiste a admitir que está siendo víctima de sí mismo, de una concepción puramente estética y propagandística del poder, en la que la ideologización es solo la coartada para desmontar algunos cánones esenciales de nuestra democracia. Todo en Sánchez -es la crítica que empieza a sufrir desde dentro del PSOE- aparece de modo impostado, forzado y plagado de incoherencia, improvisación y contradicciones, sin más hilo conductor que la permanencia en el poder.

Conviene no perder la perspectiva de una evidencia. Por dura que pueda ser la oposici√≥n que realicen el PP y Cs, S√°nchez resistir√° impert√©rrito, incluso aunque su verdad fabricada deje de ser cre√≠ble. La duraci√≥n de la legislatura no depender√° de los esc√°ndalos que le debilitan, ni del n√ļmero de ministros que puedan caer, sino del tiempo que tarden Podemos o el separatismo catal√°n en sacrificarlo. La moci√≥n contra Rajoy no fue la sincron√≠a de un cord√≥n sanitario contra la derecha, sino la primera fase de un chantaje que Podemos, ERC, PDECat y el PNV co-dise√Īaron en inter√©s propio.

Ahora empiezan a llegar con su factura al cobro, que S√°nchez cre√≠a poder satisfacer con palabrer√≠a hueca, promesas de reformas constitucionales imposibles, deseos de federalismo ut√≥pico, y mucha, mucha, ¬ępol√≠tica social¬Ľ. Pero nada cuadra. El precio del separatismo catal√°n es una humillaci√≥n del constitucionalismo, y el PNV lo sostendr√° mientras la caja rebose. Pero Podemos sabe que oxigenar a S√°nchez es renunciar a esca√Īos. Los idus de marzo y las traiciones homicidas no son ret√≥rica literaria romana, sino historia. La izquierda la conoce bien. Las tenazas que aprietan…

Manuel MarínAdjunto al DirectorManuel Marín

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