S√°nchez sigue sin desvelar los 13 plagios desvelados por ABC

La tesis de Pedro S√°nchez a pocos interesaba hace dos semanas. Salvo a √©l mismo, claro, que se encarg√≥ de mantenerla bien custodiada en la biblioteca de la Universidad Camilo Jos√© Cela, lejos de internet. La cosa cambi√≥ el jueves 12 de septiembre. Aquella ma√Īana el presidente del Gobierno desayun√≥ con las verg√ľenzas de su tesis doctoral publicadas en las p√°ginas de ABC. Javier Chicote, periodista de esta casa, desvel√≥ numerosas irregularidades encontradas en un documento que llevaba semanas estudiando a conciencia.

Plagios a otros autores, autoplagios a art√≠culos que el propio S√°nchez public√≥ meses antes, tambi√©n ejemplos de plagio mosaico, m√°s el uso de ¬ęcitas trampa¬Ľ para intentar ocultarlo todo. Aquello a la luz y la primera reacci√≥n del presidente del Gobierno fue una amenaza contra la prensa: ¬ęEmprender√© acciones legales, en defensa de mi honor y mi dignidad, si no se rectifica lo publicado¬Ľ.

Ni S√°nchez ni el Gobierno ni tampoco sus compa√Īeros de partido en el PSOE reconocieron lo evidente. Durante horas se afanaron en negar los ejemplos de plagio publicados por este diario. Ninguno de ellos censur√≥ que S√°nchez se hubiera apropiado en su tesis, por ejemplo, de un p√°rrafo escrito por los profesores Cervi√Īo y Rivera, de la Universidad Carlos III; tampoco nadie cuestion√≥ que la tesis incluyera, sin citar, textos que S√°nchez ya hab√≠a publicado o que hubiera fusilado informes oficiales del Instituto Espa√Īol de Comercio Exterior (ICEX). √önicamente la oposici√≥n, especialmente PP y Ciudadanos, am√©n de una gran parte de la sociedad, cargaron contra el Presidente.

El esc√°ndalo se traslad√≥ esa misma ma√Īana hasta la Universidad Camilo Jos√© Cela, donde S√°nchez ley√≥ su trabajo. Numerosos periodistas guardaron cola para ver el ¬ęincunable¬Ľ en la biblioteca, ya que por entonces segu√≠a sin estar publicado en internet, pese a que el l√≠der del Ejecutivo asegur√≥ en sede parlamentaria, que la tesis estaba en la red. Antes de que la universidad, despu√©s de varias horas de deliberaci√≥n, decidiera proteger a S√°nchez y no abrir una investigaci√≥n pese a las evidencias de plagio acad√©mico, ABC adelant√≥ un nuevo golpe a la l√≠nea de flotaci√≥n de la honestidad acad√©mica del Presidente: el tribunal que evalu√≥ a S√°nchez no ten√≠a experiencia y uno de sus miembros, incluso, hab√≠a firmado con anterioridad un art√≠culo acad√©mico al alim√≥n con el l√≠der socialista.

Ninguno de los examinadores era experto en el tema que defendió Sánchez y, además, uno de los doctores que lo integraron acababa de conseguir su título apenas dos meses antes. Nada de esto fue suficiente, ni para la universidad, ni para un determinado sector mediático ni para los socios de gobierno de Sánchez, que le arroparon negándose a admitir las nuevas pruebas expuestas por ABC.

La amenaza

Y el Presidente cumpli√≥ su amenaza, aunque s√≥lo en parte. Era viernes y a esta casa lleg√≥ una carta certificada en la que S√°nchez exigi√≥ una rectificaci√≥n de las informaciones publicadas. La respuesta fue tajante. ¬ęNos ratificamos¬Ľ, public√≥ este diario en su portada del s√°bado, cuando los lectores tambi√©n pudieron leer c√≥mo Chicote desmont√≥, punto por punto, la misiva presidencial. Por cierto, ante la presi√≥n y la exigencia de Pablo Iglesias, su socio preferente en La Moncloa, el Presidente subi√≥ a internet su tesis 52 horas despu√©s de asegurar que ya estaba en la red. Antes, su gabinete se ocup√≥ de examinar con Turnitin y Plagscan, dos herramientas que detectan el plagio acad√©mico, la tesis. Los resultados fueron de un 13% de coincidencias en Turnitin y de un 0,96% en Plagscan.

Un d√≠a despu√©s comenz√≥ la ofensiva del mundo acad√©mico. Doctores, catedr√°ticos y doctorandos dieron testimonio del desprestigio que para ellos supone que el presidente del Gobierno incurriera en estas pr√°cticas. A la vez, las empresas suministradoras de herramientas digitales contra el plagio levantaron la voz. El Gobierno y sus socios continuaban sin dar su brazo a torcer e incluso se permitieron hablar de un ¬ęcaso cerrado¬Ľ. Este diario, sin embargo, no desisti√≥ y puso el foco sobre la Universidad, que en la √©poca en la que S√°nchez consigui√≥ su t√≠tulo, necesitaba ¬ęfabricar¬Ľ doctores para cumplir una ley de cuotas que le podr√≠a hacer perder titulaciones.

Albert Rivera, en una entrevista en exclusiva concedida a ABC, insistió por entonces en que Sánchez compareciera en el Congreso para despejar cualquier duda sobre su tesis; una opción que finalmente quedó descartada después de que sus socios blindaran al presidente del Gobierno. Eso sí, el PP le obligará a pasar ese mismo trago en el Senado.

Punto de inflexión

Con el paso de los días surgieron nuevos plagios. Como aquellos párrafos de un informe de la Oficina Económica de Zapatero, que también aparecieron sin cita en la tesis de Sánchez, que presentó ante un tribunal que debió tumbar la Camilo José Cela: dos de sus miembros no habían acreditado la trayectoria investigadora que precisaba la normativa general.

Plagscan, aquella empresa que detecta el plagio académico y que utilizó La Moncloa para defender la tesis de Sánchez, infligió un notable revés a Sánchez. Mediante un comunicado anunciaron que el gabinete del Presidente manipuló el análisis de la tesis para maquillar el grado de coincidencias encontradas en la tesis. A ellos, en lugar de un 0,96% de texto copiado les salió que hay un 21%. Duro golpe para el Gobierno, que tuvo que buscar nuevas excusas para intentar desacreditar la honesta investigación de ABC y el resto de medios que no se escondieron ante este caso.

El pasado jueves, El Pa√≠s, que hasta entonces no hab√≠a cuestionado la integridad acad√©mica del Presidente ‚Äďy cuyos opinadores, de hecho, hab√≠an llegado a atacar el trabajo de los periodistas de ABC‚Äď, destap√≥ que S√°nchez plagi√≥ casi 500 palabras de una ponencia de un diplom√°tico en el libro sobre su tesis. Aquel ciclo de conferencias, celebrado en 2013 en la Camilo Jos√© Cela, lo organiz√≥ el propio S√°nchez ‚Äďya doctor‚Äď con la ayuda de Juan Padilla, aquel otro doctor que le examin√≥ y con el que escribi√≥ art√≠culos acad√©micos. Pese a la revelaci√≥n, El Pa√≠s decidi√≥ mantener en un discret√≠simo plano otra informaci√≥n, quiz√° m√°s relevante, y que se√Īalaba que S√°nchez cometi√≥ otros cinco plagios en su libro.

La historia continuará viva en las próximas semanas. Día que pasa, día que surgen nuevas informaciones y plagios, ya sean a documentos oficiales, notas de prensa o discursos de terceros. La bola de nieve crece cada vez más, igual que las dudas sobre Sánchez, quien tendrá que aclararlas ante el Senado. De momento, eso sí, de convocar elecciones o dimitir tras el escándalo no dice nada.

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