Sánchez se arrima al Rey al que no defendió en ocho meses

La última vez que un Rey de España descalificó en público a un presidente del Gobierno fue en abril de 1976, cuando Don Juan Carlos dijo al semanario «Newsweek» que Carlos Arias Navarro, el jefe del Ejecutivo que había heredado de Franco, era «un desastre sin paliativos».

Desde entonces, los dos Reyes han evitado hacer comentarios en público sobre los siete presidentes que ha habido en la democracia, aunque con todos ellos se han vivido momentos de tensión. Y ese mismo criterio de lealtad institucional ha llevado ahora a La Zarzuela a guardar silencio, a pesar de que Pedro Sánchez se ha convertido en el primer presidente del Gobierno que, en el ejercicio de su cargo, publica en un libro conversaciones privadas con el Rey y, además, entrecomilla sus palabras, con el fin de demostrar que tiene una «una relación de complicidad» con el Monarca que supera «lo institucional».

A la publicación de estos comentarios se suman otros dos gestos con los que Sánchez ha tratado esta misma semana de escenificar su supuesta cercanía a la Corona: el primero, cuando colocó un retrato de los Reyes en la entrevista que le hizo TVE el pasado lunes y, el segundo, la inclusión de la frase emblemática del discurso de proclamación de Don Felipe -«una España en la que cabemos todos»- en el vídeo preelectoral que el PSOE presentó el miércoles.

El mismo presidente que en los ocho meses que lleva en La Moncloa ha evitado defender al Rey de los ataques separatistas y ha intentado acaparar casi todo el protagonismo en la política exterior, cambiaba esta semana su actitud con la Corona tras romper con los separatistas y convocar elecciones.

Con estos gestos el PSOE daba un paso similar al que dio Podemos el pasado diciembre, cuando decidió cambiar de estrategia y abandonar sus críticas al Rey, tras comprobar que el enfrentamiento con Don Felipe pasa factura en los sondeos, incluso entre las personas que no se identifican como monárquicas.

Sin embargo, la imagen que La Moncloa ha transmitido de su relación con La Zarzuela en los ocho meses de Gobierno de Sánchez no encaja con esa supuesta «relación de complicidad» de la que el presidente se jacta en su libro. Al menos, no es lo que se desprende de los siguientes hechos:

Insultos y reprobaciones de los separatistas

Durante los ocho meses de Gobierno, Sánchez ha eludido defender al Rey de los ataques del presidente de la Generalitat, Quim Torra, que le ha llamado «hooligan con corona» y ha dicho que Don Felipe «ya no es el Rey de los catalanes», entre otras descalificaciones. Además, ha consentido el boicot de las autoridades catalanas separatistas a los actos de la Corona. Sánchez mantuvo su acuerdo con los separatistas después de que el Parlamento de Cataluña aprobara la reprobación del Rey y aceptó seguir negociando con Torra, a pesar de que uno de sus 21 puntos era claramente inconstitucional (derecho de autodeterminación) y otro consistía en abrir un debate sobre la Monarquía.

Acaparar los viajes internacionales

El presidente del Gobierno ha acaparado los viajes al extranjero en lugar de explotar al máximo el perfil diplomático de los Reyes, como han hecho los anteriores presidentes. Todo ello a pesar de que tanto Sánchez como su ministro de Exteriores, Josep Borrell, reconocen el enorme prestigio de Don Felipe en el exterior y su experiencia en el terreno internacional.

Despenalización de injurias al Rey

En un cambio radical de opinión, el PSOE apoyó el 23 de octubre de 2018 una proposición de ley de Unidos Podemos para despenalizar las injurias al Rey y los ultrajes a España. Lo hizo precisamente en el momento de mayor acoso a la Nación y a la Corona por parte de los independentistas y los populistas. Siete meses antes, el PSOE había votado en contra de una proposición similar, pero entonces Sánchez no dependía del apoyo de los separatistas y de Podemos para mantenerse en el Gobierno.

Eliminar la inviolabilidad del Jefe del Estado

Sánchez se mostró partidario de suprimir la inviolabilidad del Rey y llegó a decir que el propio Don Felipe también sería partidario y no supondría un impedimento para abordar este cambio. Esto lo afirmó en una entrevista el 4 de diciembre de 2018 y, poco después, el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, matizó que esa no era la «posición oficial» del partido, sino «la opinión del presidente». La inviolabilidad del Rey está recogida en el artículo 56.3 de la Constitución.

Culpó a La Zarzuela de su error de protocolo

En un gesto de descortesía sin precedentes, La Moncloa responsabilizó a la Casa del Rey del error de protocolo que cometieron Sánchez y su esposa, Begoña, cuando se quedaron a saludar a los invitados junto a los Reyes en la recepción de la Fiesta Nacional.

Actos paralelos en la Cumbre de Antigua

Durante la Cumbre Iberoamericana, en otro gesto de descortesía, Sánchez convocó actos paralelos a los del Rey en el mismo edificio y a la misma hora, dando una imagen desconcertante. También llegó a citar a la prensa española a la misma hora que debería estar interviniendo el Rey en la Cumbre, aunque finalmente rectificó y se quedó a escuchar a Don Felipe y retrasó su comparecencia ante los medios.

Begoña Gómez explota las ausencias de la Reina

La esposa de Sánchez aprovechó las ausencias de la Reina en los viajes oficiales a París y a la Cumbre Iberoamericana de Antigua (Guatemala) para acompañar a su marido, aunque en teoría no había programa paralelo para las primeras o segundas damas.

Plantón de hora y cuarto en el Palacio Real

El presidente del Gobierno hizo esperar hora y cuarto al Rey y a los 70 invitados que le aguardaban en el Palacio Real el 27 de julio durante la cena ofrecida en honor de Emmanuel Macron. El presidente francés había llegado dos horas tarde a Madrid, y Sánchez mantuvo la rueda de prensa prevista, en lugar de suspenderla para reducir la demora.

Filtró a la prensa sus ministros antes de comunicárselos al Rey

Cuando Sánchez acudió al Palacio de La Zarzuela el 6 de junio de 2018 a comunicar oficialmente los nombres de sus ministros al Rey, muchos de los nombramientos ya se conocían desde 48 horas antes porque habían sido filtrados a la prensa.

Boicot a la Fundación Princesa de Girona

A Pedro Sánchez le faltaron reflejos para compensar de alguna manera los desprecios y las deslealtades del presidente de la Generalitat de Cataluña y de otras autoridades independentistas a la Fundación Princesa de Girona, que el pasado 28 de junio tuvo que celebrar su acto central en Gerona en unas circunstancias que nunca debieron producirse bajo el acoso y el boicot separatista.

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