Sánchez levanta el veto sobre el Brexit con un acuerdo que no aclara el futuro del Peñón

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció ayer un acuerdo para que España mantenga su capacidad de decidir en las relaciones futuras de la Unión Europea con Gibraltar y avanzó que, por ello, hoy votará a favor del Tratado que regula el proceso de retirada del Reino Unido de la UE. Así lo explicó el presidente del Gobierno durante una rueda de prensa en La Moncloa a su llegada de Cuba y tras mantener una conversación telefónica con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

«El Reino Unido ha aceptado las exigencias que había marcado España y por tanto España levantará el veto y votará mañana (por hoy) a favor del Brexit», aseguró Sánchez, que había amenazado con boicotear la Cumbre si no se le concedía las garantías que exigía sobre el Peñón. Pese a todo, no se ha eliminado el difuso artículo 184 del Tratado de Retirada, que solo menciona al Reino Unido y a la Unión Europea como protagonistas de las negociaciones sobre las relaciones futuras entre ambos. Con la «declaración interpretativa» que ha sido acordada y aceptada tanto por las instituciones europeas y los países miembros como por el propio gobierno británico, el presidente del Gobierno dijo que se ha asegurado que «una vez que la retirada del Reino Unido se produzca de la UE, la relación de Gibraltar con la UE, la relación política, jurídica y hasta incluso geográfica, pasarán por España».

La primera ministra británica, Theresa May, que viajó ayer a Bruselas para preparar los últimos detalles de la cumbre extraordinaria, se limitó a decir que Londres «apoyará siempre a Gibraltar» y que en el futuro «siempre negociaremos en nombre de toda la familia del Reino Unido, incluyendo a Gibraltar», que técnicamente no forma parte de él. A su entrada en el edificio del Consejo, May intentó suavizar las consecuencias para la colinia del acuerdo obtenido por España porque «nos hemos asegurado que Gibraltar está cubierto por el acuerdo de Retirada y por el periodo transitorio». Y sobre el tema de la soberanía, insistió en que «el Reino Unido no ha cambiado de posición ni va a hacerlo»

Según explicaron fuentes gubernamentales, el Consejo Europeo estuvo a punto de anularse por la negativa de España a dar su aval si no se modificaba dicho punto del documento, que «con nocturnidad y alevosía», reprochó el Ejecutivo, fue introducido por la primera ministra británica, Theresa May, sin previo aviso.

«Triple blindaje histórico»

El acuerdo del presidente del Gobierno ha sido aceptado por los 27 Estados más la Comisión Europea, por Reino Unido y, además, ratificado mediante una carta conjunta de Tusk y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Con ello, Sánchez celebró ayer un «triple blindaje histórico» que «sienta las bases por escrito de una nueva forma de abordar la relación con Gibraltar a nivel europeo».

Según avanzó, el texto «excluye a Gibraltar de la negociación general entre la UE y el Reino Unido», lo que permitirá a España tener una negociación directa con el Reino Unido sobre Gibraltar». Además, «exige el acuerdo previo de España para la negociación de cualquier acuerdo de la UE que se aplique a Gibraltar». Es decir, que, tal como se pedía desde el comienzo de la negociación, durante el Gobierno de Mariano Rajoy, la última palabra siempre será española.

Pero lo que España pedía dista de lo que se ha conseguido porque el acuerdo no elimina ni modifica el artículo 184. Lo cierto es que Sánchez ayer anunció una declaración conjunta de la Comisión Europea y del Consejo Europeo en la que informan de que «descartan» que el punto «sea aplicable al contenido de la relación futura, incluido el ámbito territorial» de Gibraltar. El presidente del Gobierno aprovechó la ocasión para calmar las aguas con May y Reino Unido: «España quiere seguir manteniendo las mejores relaciones con el Reino Unido» y también les recordó a los gibraltareños que siempre «velará por sus intereses económicos y sociales». El presidente del Gobierno, además, avanzó que el día 12 de diciembre acudirá al Congreso para explicar a sus señorías los entresijos del acuerdo sobre Gibraltar y los detalles de la «declaración interpretativa» que han aceptado los demás países europeos.

El Reino Unido es uno de los socios económicos más importantes de España y el primer mercado turístico. España también es el lugar donde residen más ciudadanos británicos dentro de la UE.

El contenido de este acuerdo ya había sido negociado ayer por la mañana en Bruselas en una larga reunión de los «sherpas» a la que asistió el secretario de Estado de Asuntos Europeos, Luis Marco Aguiriano, pero por razones que no se han explicado, Sánchez lo rechazó primero en La Habana, sin desvelar su contenido, pero lo consideró un triunfo nada más llegar a España.

Picardo, el gran perdedor

Una vez que Sánchez terminó su comparecencia en La Moncloa, el presidente del Consejo Donald Tusk publicó su habitual carta de invitación a los líderes europeos, como señal de que desaparecían las amenazas de que la cumbre tuviera que ser suspendida.

En algunos medios comunitarios se le había reprochado que no acortase su viaje a La Habana para intervenir personalmente en este proceso negociador que ha estado a punto de hacer descarrilar la cumbre más importante para el futuro de la UE. La solución a este problema ha servido sin embargo para mantener la imprescindible imagen de unidad frente a las tribulaciones de la política británica.

El gran perdedor de este acuerdo es el ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, que había considerado un triunfo la interpretación partidista que se hacía del Artículo 184. Probablemente por ello, May le dedicó un elogio a su «sentido de Estado a la hora de representar a Gibraltar en las negociaciones». Pero la verdad es que esta «declaración interpretativa», al contrario, hace del Peñón un territorio aislado, distinto jurídicamente del Reino Unido, y cuyo acceso futuro al mercado europeo pasará obligatoriamente por España.

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