«Sánchez derrocha energía en exhumar a Franco y viaja a Cuba para dar la mano a una oprobiosa dictadura»

La visita del presidente Pedro Sánchez a Cuba ha provocado malestar en algunos sectores, expectativas en otros e incluso decepción antes de empezar, sobre todo entre la disidencia anticastrista. Hasta el momento dos movimientos, la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y las Damas de Blanco, han pedido al mandatario español reunirse con él unos minutos para denunciar las violaciones de Derechos Humanos que sufren los cubanos por la represión del gobierno. Ninguno de los dos ha recibido de momento respuesta. «Le damos la más cordial bienvenida, pero muchos aquí se preguntan si demostrará públicamente preocupación por las graves y continuas violaciones de los DD.HH. en la patria de Martí», reclama desde Cuba, a través de una grabación, el disidente y expreso político José Daniel Ferrer, coordinador de UNPACU. Lo hacia así ante la prohibición de salir de la isla impuesta por el régimen cubano. Lo que le impidió estar este miércoles en Madrid en un acto de la UNPACU.

La respuesta a esa preocupación es «evidente», según Ferrer, tras el voto en contra del PSOE la semana pasada a una resolución de la Eurocámara en la que se denunciaba el aumento de la violación de los DD.HH. en Cuba. De ahí que el disidente considere que Sánchez «no se reunirá con ningún disidente, ni será solidario con los presos p0líticos. Y ojalá me demuestre que estoy equivocado», concedió abriendo un resquicio a su desesperanza.

Ferrer calificó como «penoso» que Pedro Sánchez, «que viene derrochando energía en exhumar los restos del dictador Franco y en acabar con los vestigios del franquismo», viaje a Cuba «a estrechar las manos, reírse y fotografiarse con los dirigentes de una oprobiosa dictadura». Y recordó que el presidente español afirmó, el pasado verano en Colombia, que no se podía considerar a Venezuela una democracia cuando hay presos políticos. «Lo mismo califica para Cuba», subrayó. «Y lo nuestro es peor con 60 años de un único partico, miles de fusilados, miles de presos políticos -más de 120 actualmente en prisión».

Tras considerar al castrismo el responsable de lo que sucede en Nicaragua y Venezuela -«el régimen castro-comunista es lamatriz del mal en América»-, señaló que ser solidario con las víctimas de la infáme dictadura «debe ser compromiso de toda persona de bien«. Y pidió que «se imponga la justicia y no mezquinos intereses económicos» en la visita que hoy comienza el presidente español a Cuba, y que durará hasta mañana viernes.

El régimen castrista ante el TPI

La declaración de Ferrer se enmarca dentro de un acto de la UNPACU celebrado ayer, en la Asociación de la Prensa, en el que anunció su intención de iniciar un proceso para llevar ante el Tribunal Penal Internacional de la Haya (TPI) a los dirigentes del régimen cubano responsables de crímenes de lesa humanidad, entre los que mencionaron al expresidente Raúl Castro y a su sucesor Miguel Díaz-Canel.

La UNPACU, creada en 2011 y que está formada por 3.000 activistas distribuidos en 122 celulas en la isla y que tiene 25 sedes, cuenta para entablar este proceso con Blas Jesús Imbroda, presidente del Colegio de Abogados Penal Internacional, que en la actualidad lleva también la defensa de la exfiscal general de Venezuela, Luis Ortega, en su denuncia ante la Corte Penal Internacional.

Numerosas organizaciones humanitarias -Aministía Internacional, Human Rights Watch, … han denunciado la violación sistemática y continuada de los DD.HH. en la isla, que en los últimos años, entre 2010 y 2016, ha visto como han crecido las detenciones arbitrarias, pasando de 172 a 827 como media al mes. A esto se suma las restriciones para viajar y las condiciones en las cárcels, donde se obliga a los presos a trabajar doce horas al día, «y si no cumplen con la producción son golpeados y metidos en celdas de aislamiento», señaló ayer, Adolfo Fernández Sáinz, expreso político del Grupo de los 75, presente en la rueda de prensa en Madrid. Fernández Sáinz está considerado prisionero de conciencia por Amnistía Internacional y Reporteros sin Fronteras.

Si bien los crímenes que sufre la población cubana se ajustan a los que son investigados y condenados por el TPI, como el ataque sistemático contra la población civil desde el aparato de poder, las torturas, el desplazamiento forzoso de la población, explotación, deportación, detenciones arbitrarias, persecución de un grupo por motivos políticos… el proceso no es fácil El principal motivo es que el TPI «solo puede investigar crímenes de lesa humanidad en estados parte del organismo, y Cuba no lo es», matizó Imbroda. De ahí, que se haya optado por otro camino: acudir al Consejo de Seguridad de la ONU para que sea ella la que remita el caso al TPI. Esta medida es poco habitual, pero ya se ha logrado en dos ocasiones: con motivo del genocidio en Darfur, y contra Libia.

«Se llevará al Consejo de Seguridad pruebas documentadas de crímenes de lesa humanidad y tendrán que hacer lo mismo que en Darfur». Tanto en este caso como el de Libia, el TPI dictó órdenes de detención internacional contra el presidente de Sudán, Omar al Bashir; así como también contra el hijo de Muamar el Gadafi.

Una vez documentado el caso de Cuba, y remitido al Consejo de Seguridad, su principal escollo será el veto más que probable, para frenar su camino hacia la Fiscalía del TPI, de dos países: Rusia y China. «Pero el veto dura un año, y luego se puede volver a presentar el caso», argumentó Javier Larrondo, representante en la Unión Europea de UNPACU, durante la rueda de prensa. «Por el temor al veto no vamos a quedarnos en silencio -añadió Imbroda- Que se retraten China y Rusia como cómplices y encubridores de crímenes execrables».

Esclavitud

Ante el posible veto, la UNPACU ha contemplado una segunda vía para llevar al régimen castrista al TPI. Sería presentando ante él un delito homologable a la esclavitud, cometido por un Estado no parte, Cuba, en un Estado parte (del Estatuto de Roma, instrumento constitutivo del TPI), en este caso se trataría de Brasil. El tema de la esclavitud se refiere al abuso que el régimen cubano hace de los médicos cubanos que manda a trabajar a otros países bajo unas condiciones draconianas: «Las familias de estos médicos no pueden salir durante cinco años de la isla, y ellos no pueden volver durante ocho años; les retienen el salario, que puede llegar alcanzar los 3.000 dólaers en Brasil o los 25.000 en Arabia Saudí, dándoles una pequeña cantidad de unos 120 dólares -explicó Larrondo-. Y si se van de Cuba, les retiran el título».

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