Salvar al soldado Zaplana

El pasado fin de semana fui a ver un partido de f√ļtbol. En unos de los lances del partido, uno de los jugadores del equipo local fue objeto de una falta dentro del √°rea. Mientras el √°rbitro pitaba la falta, otro jugador del equipo local finalizaba la jugada con gol. En condiciones normales, m√°s all√° del famoso ‚Äúpenalti‚Äďgol es gol‚ÄĚ, una duda sobrevol√≥ en el estadio en los tiempos del VAR, el nuevo video arbitraje. Mientras el √°rbitro consultaba la informaci√≥n yo no dej√© de pensar que si el video demostraba que no hab√≠a sido penalti, el equipo local habr√≠a sido castigado al no serle concedido un gol a cambio de una falta a su favor que nunca ser√≠a pitada.

Recordé esta jugada al meditar sobre la decisión de la jueza acerca del ingreso en prisión preventiva del expresidente de la Generalitat Eduardo Zaplana, aquejado de una grave enfermedad.

Siempre he sido una persona muy respetuosa con los jueces, me consta del esfuerzo que han realizado y de los conocimientos que han tendido que adquirir para poder llegar a ocupar dicho puesto. Pero me llama la atenci√≥n la subjetiva forma en la que se aplica la justicia en algunos casos y la valoraci√≥n del tiempo. Mi formaci√≥n es en Ingenier√≠a Inform√°tica, y una de los fundamentos de mi disciplina es que, ante los mismos datos de entrada, un programa deber√≠a mostrar siempre la misma salida. Otro de los fundamentos es la rapidez con la que debes procurar mostrar los resultados de tu programa. Por ejemplo, si el buscador Google tardase dos minutos en devolver los resultados de la b√ļsqueda, jam√°s habr√≠a tenido el √©xito que tuvo.

He de reconocer que fui una de las personas que se indign√≥ cuando el etarra condenado Josu Bolinaga fue puesto en libertad provisional por razones humanitarias. El exjuez Baltasar Garz√≥n dijo entonces aquello de que ‚Äúun Estado de derecho no puede permitir que una persona muera en prisi√≥n‚ÄĚ. El se√Īor Bolinaga vivi√≥ dos a√Īos y medio tras su puesta en libertad, durante los que recibi√≥ todo tipo de homenajes, algunos de ellos por gente de las que ahora se escandalizan del posible acuerdo de gobierno en Andaluc√≠a. El se√Īor Bolinaga hab√≠a sido condenado a m√°s de doscientos a√Īos de c√°rcel por tres asesinatos y por el secuestro de Jos√© Ortega Lara.

Con los antecedentes del trato a Bolinaga, ignoro c√≥mo puede ser que Eduardo Zaplana sea requerido por la juez para su ingreso en prisi√≥n desde el hospital a pesar de los informes m√©dicos en contra. Bueno, algo m√°s grave, con el se√Īor Zaplana estamos hablando de prisi√≥n preventiva. Ignoro la dificultad del tema a investigar, pero considero imprescindible que la justicia sea diligente precisamente para ser m√°s justa. Tener meses y a√Īos a personas en espera de juicio poni√©ndose en duda su inocencia es algo muy serio. Pero que esos meses los tengas que pasar en la c√°rcel cuando todav√≠a no has sido considerado culpable, y m√°s cuando tu vida depende de ello por la enfermedad que sufres, es algo que no puedo entender. Si a esto le a√Īadimos que a pesar de la gravedad de las acusaciones que pesan sobre Eduardo Zapalana, no estamos hablando de delitos graves de sangre como los de Bolinaga , se incrementa mi incomprensi√≥n sobre la decisi√≥n de la jueza.

Imagen de Eduardo Zaplana tomada el día de su detención

Destacadas personalidades, incluso desde la izquierda, han pedido p√ļblicamente como en la pel√≠cula de Spielberg , que se salve al soldado Zaplana y no tenga que volver a prisi√≥n. Yo entiendo que la jueza no debe tomar decisiones por las presiones que pueda recibir y simplemente debe aplicar la ley. Pero tambi√©n me gustar√≠a que se nos explicara a los ciudadanos esta diferencia de matices en los tratos a Bolinaga y Zaplana.

Pienso en que ocurriría si Zaplana muriese en la cárcel tras meses de prisión preventiva y no se pudiese probar su culpabilidad. No es equivalente, pero ocurriría como si al árbitro que pitó el penalti abortando el gol, le dijeran desde el VAR que no había sido penalti.

Fernando LlopisFernando Llopis

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