Salvador Rus Rufino: El perfil del político

En Espa√Īa vivimos tiempos interesantes y lleno de posibilidades. Encadenamos varias elecciones generales que no han resuelto la carencia de un gobierno estable. El presidente en funciones ha perdido cuatro votaciones de investidura. Los problemas siguen estando ah√≠ y no se resuelven. Parece que nuestros representantes p√ļblicos carecen de ideas para proponer soluciones. En los ciudadanos se ha generado desafecci√≥n, desilusi√≥n y desconfianza hacia los pol√≠ticos y la pol√≠tica. El resultado es que crece la abstenci√≥n y la tendencia a inhibirse ante una nueva cita electoral.

Max Weber fue un pensador que tuvo, ha tenido y tendrá una influencia muy notable en la teoría política. Supongo que las generaciones venideras seguirán leyendo sus textos para

encontrar soluciones a los problemas pol√≠ticos y sociales que les preocupan y causan angustia. Problemas que tienen su origen en muchas ocasiones en las decisiones y la forma de gobernar de nuestros pol√≠ticos. Hace un siglo en las conferencias de M√ļnich Weber expuso su visi√≥n del pol√≠tico pr√°ctico. Para √©l su car√°cter debe concretarse en tener pasi√≥n por una causa, sentido de la responsabilidad y visi√≥n de la realidad. Esta definici√≥n de pol√≠tico sigue siendo v√°lida. Se puede afirmar que quien se aparte de estas caracter√≠sticas ser√° y actuar√° como un diletante, un advenedizo, un c√≠nico o, incluso, un hombre fuerte en el carnaval de la pol√≠tica como espect√°culo, que es lo que ahora estamos contemplando y viviendo, pero no podr√° considerarse un buen pol√≠tico. Es decir, un l√≠der s√≥lido que genere confianza en su persona e ideas y que sus acciones susciten el reconocimiento social para asumir la responsabilidad de gobernar.

Aquel que pretenda ejercer el liderazgo social tiene que creer en el sistema democrático y no saltarse sus reglas cuando le conviene a él, a su partido o a sus aliados. Debe demostrar competencia para afrontar las tareas encomendadas con decisión y buscando siempre lo preferible para la comunidad social y, finalmente, desarrollar un proyecto que tenga como fin mejorar la vida de los ciudadanos y garantizar un futuro excelente para las siguientes generaciones.

El pol√≠tico debe poseer y mostrar una serie de cualidades personales, virtudes la denominaron los cl√°sicos, para que su actuaci√≥n p√ļblica sea la que se espera de √©l en cada momento y en cualquier circunstancia. Sus actos deben estar guiados por la prudencia para asumir con un sentido √©tico la responsabilidad del cargo y las cargas que impone su posici√≥n. Pero adem√°s su forma de actuar debe adecuarse a la convicci√≥n de que lo que est√° decidiendo y ejecutando es lo mejor, lo m√°s conveniente y lo m√°s necesario para los ciudadanos y para el Estado. Dicho con otras palabras, el car√°cter moral de un pol√≠tico le debe llevar a actuar buscando el bien de todos, por encima de las preferencias personales o de partido.

Los ciudadanos ahora tenemos una amplia experiencia política. Conocemos a los líderes, sabemos qué pueden proponer y qué promesas nos van a hacer. Discernimos bien sobre la capacidad de cada uno para generar consensos. Ahora, cuando nos acerquemos a la urna no podremos decir que carecemos de información. Por eso, nuestro voto en estas elecciones tiene que fundamentarse en la convicción de que quien recibe nuestro apoyo y confianza es el mejor y más adecuado para garantizar la estabilidad de un gobierno, que tendrá que afrontar problemas grandes y conseguir realizar las reformas estructurales que necesitamos para garantizar la prosperidad, el estado de bienestar y la supervivencia del régimen constitucional.

Salvador Rus Rufino

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