sacrifican a los perros que mataron a sus dueñas por su «marcada agresividad»

Los seis perros -entre ellos los dos dogos de Burdeos que acabaron con la vida de su dueña y la hija de esta- localizados en la vivienda de la calle de Ibor, 578, en la urbanización Balcón el Tajo ( Colmenar de Oreja), han sido sacrificados. Así lo ha podido averiguar este periódico tras el informe emitido por los veterinarios del Centro Integral de Acogida de Animales de la Comunidad de Madrid, adonde fueron trasladados el mismo día de la tragedia.

Los expertos concluyen que los canes no reunían las condiciones establecidas reglamentariamente, «con el consiguiente riesgo para la seguridad al no estar identificados y vacunados frente a la rabia». Destacan, además, «la ausencia de socialización» y una «marcada agresividad hacia personas y otros animales».

El pasado miércoles, fecha en que se produce el fatal ataque, el Servicio de Protección a la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) solicita apoyo al Área de Protección Animal para la recogida y traslado de los seis perros considerados como potencialmente peligrosos. A su llegada, el personal del Servicio regional de Recogida Urgente de la región (Vetercam) encuentra a los cánidos en varias localizaciones: cuatro, en cheniles individuales situados en la parcela -de los cuáles, dos serían los dogos cruzados con la raza american staffordshire terrier que atacaron a las víctimas- y los dos restantes en el interior de la vivienda, encerrados en una habitación.

En un análisis practicado en el domicilio, los veterinarios dibujan un primer perfil común a todos ellos: canes de destacada morfología, potentes y de carácter agresivo, con posibilidad de ataque a personas y animales. La valoración no mejora tras su llegada al Centro de Acogida, donde automáticamente son puestos en cuarentena. Los profesionales comprueban que existe una elevada dificultad en su manejo y mantenimiento, hecho que compromete seriamente la integridad física del equipo trabajador y el resto de animales alojados en las instalaciones.

Por ello, en base a la Ley de Protección de Animales de Compañía de la Comunidad, aprobada el 22 de julio de 2016, que establece «la prohibición de sacrificio de los animales excepto por motivos de sanidad animal, de seguridad de las personas o animales, o de existencia de riesgo para la saluda pública o medioambiental», los seis perros potencialmente peligrosos son finalmente sacrificados.

Ante la falta de las licencias pertinentes, siempre en base a lo que dicte la investigación, el marido de una de las dos mujeres muertas y dueño del chalé donde tuvo lugar el trágico suceso, Francisco Javier González Lavisier, podría llegar a ser acusado de homicidio imprudente y negligencia grave en la tenencia de animales.

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