Rosell denuncia una persecución desde que fue presidente del Barcelona

La segunda jornada del juicio a Sandro Rosell y a cinco incausados más, entre los que están su esposa Marta Pineda y su amigo, también en prisión preventiva, Joan Besolí, se ha iniciado con la declaración del expresidente del Barcelona, que se ha negado a responder a las preguntas de la acusación ante «las falsedades» que apreció en sus argumentos. Rosell, tras realizar un breve recorrido por su carrera profesional, trató de defender su inocencia. La Fiscalía solicita 11 años de prisión y una multa de 59 millones de euros por los delitos de blanqueo de capital y pertenencia a banda criminal. Al empresario le acusan de blanquear cerca de 20 millones de euros correspondiente al pago de comisiones presuntamente ilícitas por los derechos televisivos de una serie de amistosos de la selección brasileña.

Rosell justificó el cobro de sus comisiones por el trabajo que desarrolló y aseguró que todas las partes salieron ganando: «La CBF dobló sus ingresos (pasó de cobrar 600.000 dólares por partido a 1.150.000 dólares) , nosotros cobramos nuestra comisión e ISE (compañía encargada de comprar contenidos televisivos para ART) duplico o triplicó sus beneficios». «Mi ayuda era fundamental porque un amistoso tiene importancia si sabes escoger la ciudad, el rival, el precio de la entradas… Yo les ayudar a montar cada partido», se defendió. “Yo a Teixeira no le pedí nada ni el pago de ninguna comisión. No hubo comisiones ni legales ni ilegales. Solo hubo una retribución a mi empresa por parte de ISE». insistió Rosell.

Pau Molins, abogado de Rosell, expuso una serie de correos electrónicos entre Rosell e ISE en los que se demuestran los acuerdos y el plan de negocios presentados por el empresario catalán. Y éste desglosó el cobro de las cantidades percibidas: «Cobré 2,5 millones en la firma del contrato y 250.000 euros por cada partido disputado. Y cobre 14 encuentros, quedando 10 pr percibir. Me ingresaban el dinero en una entidad bancaria en Andorra. Cualquier empresa internacional puede tener una cuenta en Andorra». A continuación, Rosell trató de desmontar la acusación de la Fiscalía. «Hay cantidades que no tienen nada que ver con la CBF, sino por otro contrato privado por los derechos con una cervecera», apuntó esegurando que el fiscal «está mezclando peras con manzanas».

Rosell explicó los motivos por los que ve una persecución sobre su persona. «Antes de ser presidente del Barcelona nunca estuve en un juicio, jamás había tenido una inspección de Hacienda. Desde que salí del Barça he estado tres vences en la Audiencia Nacional, he tenido más de 50 inspecciones de Hacienda, cada año desde 2010 inspección de IRPF y patrimonio. Y no solo yo sino todo mi entorno», lamentó. Incluso reconoció que con su candidatura a la presidencia del Barcelona, rescindió una serie de contratos que le habrían reportado 2,5 millones de euros: «Era mi ilusión y en ese momento me lo podía permitir y así lo hice». E insistió: «Tras rescindir mi acuerdo con ISE, esta empresa continuó en contacto contractualmente con la CBF».

Rosell explicó su decisión de vender su empresa BSM si ganaba las elecciones del Barcelona para que no le acusaran de aprovecharse por tener un negocio relacionado con el deporte. «Pero dije que lo vendía si ganaba porque ni no era así volvería a mi vida anterior». «Los auditores deciden que la empresa vale 12 millones, aunque yo pedía 20. Me pagan la mitad a la venta y el resto al cabo de un tiempo. Y lo hacemos con un contrato privado. Cuando está todo cerrado lo anuncio públicamente. Al cabo de dos semanas estalla la primavera árabe y el grupo saudí, que tenía un acuerdo con ISE, iba a comprar mi empresa decide no comprar», explica como introducción para explicar la relación con Shahe Ohannessian. «Les propongo que le hagan a él un préstamo para que se quede la empresa y me vaya pagando a plazos», detalla. «Es absolutamente falso que este señor sea un testaferro mío», asegura.

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