Roger Federer con LA NACION, en Suiza: “Todav√≠a siento miedo dentro de la cancha”

BASILEA.- El oto√Īo convierte los rincones de esta porci√≥n suiza en una paleta de acuarelas. Lejos de opacar la fotograf√≠a, la llovizna -frecuente en esta √©poca del a√Īo- resalta los matices de las calles en el casco hist√≥rico, las luces de los sem√°foros y el envase met√°lico de los tranv√≠as, que serpentean la ciudad maniobrados como marionetas desde cables de electricidad. El ocre de las hojas se derrama sobre el c√©sped verde furioso de los numerosos parques y la correntada del r√≠o Rin act√ļa, a la distancia, como una sinfon√≠a. Regi√≥n fronteriza con Francia y Alemania, Basilea es rica culturalmente y ostenta mucha vida: museos, ferias de gastronom√≠a, un equipo de f√ļtbol con m√°s de 125 a√Īos, una destacada industria qu√≠mica y farmac√©utica; sin embargo, su ritmo no es fren√©tico. Al contrario. La correcci√≥n y la amabilidad, la ausencia de bocinazos y el respeto por el ciclista y el peat√≥n se fusionan sincronizados.

En esas mismas calles del noroeste suizo crecieron matem√°ticos e intelectuales, qu√≠micos y arquitectos, cineastas y banqueros. Y tambi√©n Roger Federer, probablemente, el mayor artista de la historia del tenis. Un deportista que se convirti√≥ en leyenda a partir de su capacidad corporal para someter a sus rivales, de sus elegantes desplazamientos y sentido de la anticipaci√≥n, de su quir√ļrgica certeza para impactar la pelota, de su habilidad mental. Y de su amor por lo que hace, claro, algo que explica en buena medida su vigencia (en agosto √ļltimo cumpli√≥ 38 a√Īos y es el n√ļmero 3 del mundo). Fue en M√ľnchenstein, una comuna de aproximadamente once mil habitantes del cant√≥n de Basilea-Campi√Īa, donde transcurri√≥ buena parte de la infancia del m√°ximo ganador de trofeos de Grand Slam (con 20). Discretos y ajenos al alboroto, sus habitantes se mantienen al margen del endiosamiento que provoca el tenista que deslumbr√≥ en lo m√°s alto del ranking durante 310 semanas, una cifra r√©cord: no hay calles con su nombre ni gigantograf√≠as. Pero s√≠ mucho orgullo. Fue en esos rincones armoniosos y de casas bajas con jardines cuidados donde el hijo de Robert Federer (nativo de Berneck, Suiza) y Lynette Durand (nacida en Johannesburgo), empez√≥ a construir su personalidad. Irritable, hiperactivo e indisciplinado era aquel Roger de la primera juventud, muy distinto del que m√°s tarde dominar√≠a el mundo con una raqueta en la mano. La distinguida creatividad es, quiz√°s, el hilo conductor entre uno y otro.

Roger Federer, una superestrella con los pies en la tierra. Crédito: ATP

Es s√°bado por la ma√Īana y llueve. La temperatura no supera los 13 grados. El taxi avanza, zigzagueante y en modo cadencioso, en busca del n√ļmero 73 de Bettenstrasse, en el aletargado barrio de Allschwil. All√≠ se encumbra el centro deportivo Paradies, propiedad de Roger Brennwald, el fundador y director ejecutivo del Swiss Indoors, prestigioso torneo local de categor√≠a ATP 500 creado en 1975, donde fueron campeones, entre otros, Guillermo Vilas, Bj√∂rn Borg y Pete Sampras. Con cinco canchas de tenis techadas y de superficie dura, el complejo suele utilizarse como sitio de entrenamientos para el certamen, ya que este se disputa en el St. Jakobshalle, un estadio multiuso en el que tambi√©n se hacen conciertos y solo tiene capacidad para las dos pistas de competencia. Hay, apenas, diez minutos de distancia en autom√≥vil entre un sitio y el otro; los trayectos, en la ciudad, suelen ser cortos. Al descender del auto, lo primero que se observa es a un pu√Īado de personas amontonadas contra un ventanal, atentas a lo que sucede del otro lado, pero sin histeria. Claro, del otro lado est√° Federer, acompa√Īado por Severin Luthi (uno de sus entrenadores), golpeando y movi√©ndose como un prodigio del ballet. En poco m√°s de una semana, el campe√≥n de 103 t√≠tulos ATP (se encuentra a solo seis trofeos del r√©cord de Jimmy Connors) regresar√° a la Argentina siete a√Īos despu√©s de su primera visita. Lo har√° para jugar una exhibici√≥n frente a Juan Mart√≠n del Potro, en el sur de la Ciudad de Buenos Aires (el 20 de este mes, en Parque Roca, organizada por F√©nix Entertainment Group) y tiene una promesa con LA NACION REVISTA: charlar luego del ensayo. Todo un privilegio.

Espiando a Federer en su entrenamiento en el centro deportivo Paradies, en Basilea, donde recibi√≥ a LA NACI√ďN REVISTA. Cr√©dito: La Nacion

“Bienvenido. Adelante, por favor. Puedes ver los √ļltimos 30 minutos de su pr√°ctica y esperarlo para la entrevista. ¬ŅQu√© deseas tomar?”, es el amable recibimiento en la puerta del Sportcenter Paradies, seguido de la invitaci√≥n para ubicarse en un sal√≥n, sutilmente iluminado y con ventanales, contiguo a los courts de color celeste y gris plomo (en el primero, a escas√≠simos metros, est√° Federer, movi√©ndose en puntas de pie). En el mismo complejo funcionan una cancha de squash y un gimnasio. Y hasta hay un restaurante, Le Paradis, que ofrece cocina francesa. El ambiente es refinado y sobrio; el estilo Art Nouveau aparece en las l√°mparas, en los muebles de madera y en los vidrios biselados. Hay figuras de Ad√°n y Eva queriendo golpear una manzana con raquetas y ejemplares del Basler Zeitung, uno de los peri√≥dicos de la regi√≥n, repartidos por las mesas. Hay fuentes con chocolates y frutas disponibles para aquellos que est√°n de paso por all√≠. El lugar invita a ponerse c√≥modo. Federer ensaya sus √ļltimos golpes y, cuando el reloj marca las 11.35, la pr√°ctica culmina. Guarda la raqueta en el bolso, se cubre el cuello con una toalla blanca y deja la cancha, rumbo al vestuario. Al cabo de unos minutos, tras un ba√Īo, reaparece. Se acerca a la mesa, saluda, se sienta y comenta: “Bienvenido a Suiza. Gracias por venir. ¬ŅQu√© tal el vuelo?”.

Hace pocas semanas, en Basilea, Federer besando el trofeo del ATP 500 de su ciudad que ya obtuvo 10 veces. Fuente: Reuters

Federer, su mujer Mirka Vavrinec y sus cuatro hijos (dos pares de mellizos, Charlene Riva y Myla Rose, de 10 a√Īos, Leo y Lenny, de 5) suelen pasar varias semanas al a√Īo en Dubai, una tierra de clima m√°s amigable. Cuando se encuentran en Suiza, un pa√≠s con 8,5 millones de habitantes, residen en Valbella, en el cant√≥n de los Grisones, una zona alpina a 230 kil√≥metros de Basilea. Por ello, cada vez que regresa a su primer hogar (con seguridad, en cada final de octubre, cuando se juega el torneo que ya gan√≥ diez veces), para Federer es como un viaje en el tiempo. “He estado ac√° en este mismo lugar con Peter Carter, mi formador, y con Marco Chiudinelli [un ex tenista helv√©tico, 52¬ļ en 2010], cuando ten√≠amos 8, 10, 12 a√Īos tal vez. Sol√≠a entrenarme ac√°; tambi√©n lo hac√≠a en el Tennis Club Old Boys, a tres minutos de ac√°, cuando era joven. As√≠ que s√≠, definitivamente es nost√°lgico para m√≠ cuando estoy en esta ciudad. Mis padres viven aqu√≠, a unos minutos. Mi hermana, Diana [20 meses m√°s grande que Roger], viv√≠a ac√° tambi√©n. Ya no conservo amigos del colegio, porque me fui muy joven, a los 14 a√Īos. Pero s√≠ guardo otros amigos, que suelen venir a ver mis pr√°cticas y con los que organizamos cenas. Disfruto de volver a casa. Me gusta andar en bicicleta en el verano o en tren en el invierno. Es como un volver en el tiempo”, narra Federer, con sencillez, teniendo siempre presente a Carter. Extenista australiano nacido en 1964, conoci√≥ a Roger cuando este ten√≠a 9 a√Īos; componedor y perspicaz, entren√≥ a equipos de juveniles suizos, logr√≥ domar los demonios del Federer incontrolable y lo potenci√≥, incluso, hasta cuando Roger se march√≥ de Basilea para perfeccionarse en el centro nacional de Ecublens. Carter falleci√≥ en 2002, en un accidente automovil√≠stico durante un safari en Sud√°frica, provocando una profunda herida en Roger.

Federer apareci√≥ por primera vez en el ranking ATP el 22 de septiembre de 1997, en el n√ļmero 803¬ļ. A partir de all√≠, su carrera tuvo momentos muy simb√≥licos con argentinos como protagonistas. David Nalbandian fue una piedra en el zapato de Roger, porque no solo lo venci√≥ en la final del US Open junior de 1998, sino tambi√©n en 8 de las 19 veces que se midieron en el ATP Tour (incluida la final de la Copa de Maestros 2005, en Shanghai). El suizo, desde el primer momento, siempre advirti√≥ un peligro en Del Potro: si bien el historial lo beneficia 18-7, el tandilense le gan√≥ las definiciones de Flushing Meadows 2009, Basilea 2012 y 2013, e Indian Wells 2018. Fue una derrota ante Franco Squillari, en la primera ronda de Hamburgo 2001, que a Federer le sirvi√≥, luego de explotar de ira y hacer a√Īicos la raqueta, para aprender que deb√≠a modificar su actitud dentro de la cancha. Guillermo Ca√Īas, en Indian Wells 2007, le cort√≥ un invicto de 41 partidos. M√°s aun, el primer desaf√≠o del gran Roger en el circuito mayor fue frente a un argentino: Lucas Arnold Ker, el 7 de julio de 1998, en la rueda inicial de Gstaad. El triunfo del hombre de Olivos, que hab√≠a entrado como lucky loser en reemplazo del alem√°n Tommy Haas, fue por 6-4 y 6-4 contra un Federer de apenas 16 a√Īos, que hab√≠a recibido una invitaci√≥n luego de obtener el t√≠tulo junior en Wimbledon hac√≠a pocos d√≠as.

Federer, sacando en Wimbledon, el torneo que lo convirtió en leyenda. Fuente: AFP

“Me acuerdo perfectamente del partido. Estaba decepcionado porque ten√≠a que jugar con Tommy Haas, pero se enferm√≥ de la panza y, en lugar de ponerme en la cancha central, me programaron en la cancha 1. Igual, estaba llena de gente y fue todo una locura, porque yo hab√≠a ganado Wimbledon junior. Me acuerdo de Lucas, que era de la generaci√≥n de los jugadores que hac√≠an saque y volea, sacaba con efecto a mi rev√©s y yo ven√≠a de Wimbledon, con otra altura del pique de la pelota y me complic√≥. √Čl era m√°s veterano, yo jugu√© bien por lo que recuerdo, perd√≠ 6-4 y 6-4, pero fue una gran experiencia haber tenido la atenci√≥n de los medios jugando frente a mucha gente, acostumbr√°ndome a esa clase de presi√≥n”, recapitula Federer. Adem√°s, por razones ten√≠sticas y afectivas, Roger tiene en su √≥rbita de admiraci√≥n a una mujer argentina: Gabriela Sabatini. Cuando visit√≥ Tigre, en 2012, para jugar dos exhibiciones con Del Potro, una noche rompi√≥ el protocolo para cenar con Gaby y amigos. “Fui a su casa. Me acuerdo de que la pasamos muy bien. Ella es muy cercana a Mary Joe Fern√°ndez, que es la esposa de mi agente [Tony Godsick]. Solo escuch√© lo mejor de Gaby y cada vez que la veo es muy agradable, muy dulce, as√≠ que espero verla pronto”. Tambi√©n se encontraron en Suiza, donde la mejor jugadora de tenis de la historia argentina vive durante algunos meses del a√Īo.

-Hay bandas musicales extranjeras que afirman, luego de actuar en la Argentina, que les quedan zumbando los gritos del p√ļblico y el ‘¬°Ol√©, ol√©, ol√©..!’. ¬ŅQu√© tan intensa fue tu experiencia y que esper√°s ahora?

-Fue muy intensa mi experiencia. Recuerdo que en el primer partido hubo un problema con el estadio, en las gradas, se retras√≥ todo como por una hora y las 20.000 personas estuvieron esperando un tiempo extra y, cuando sal√≠, sent√≠ la atm√≥sfera como nunca lo hab√≠a visto en ning√ļn lado; era incre√≠ble. Me recordaron un poquito a los fans de f√ļtbol. Por supuesto que jugu√© muchas veces contra tenistas de Argentina y ten√©s siempre fans argentinos que empiezan a cantar canciones de f√ļtbol durante un partido de tenis y eso genera un gran ambiente. Pero cuando estuve en Tigre, en Buenos Aires, definitivamente fue un viaje especial salir a la cancha, el clima, la gente, estaba llena la cancha, fue muy especial. ¬ŅQu√© espero ahora? Si es lo mismo, voy a estar incre√≠blemente feliz. Me dicen que ser√° a√ļn mejor. Ser√≠a un sue√Īo para m√≠. Pienso que los fans de Argentina nunca me van a decepcionar. Son pasionales.

Grandes puntos de Federer

Paul Dorochenko, fisioterapeuta argelino nacionalizado franc√©s, fue preparador f√≠sico de Federer cuando el suizo ten√≠a 17 a√Īos. Siempre ponder√≥ la “t√©cnica acad√©mica”, la coordinaci√≥n y la velocidad de Roger, pero tambi√©n censur√≥ su otra faceta adolescente: “Era un chico dif√≠cil, hiperactivo desde la ma√Īana hasta el final del d√≠a. No paraba de hacerse el tonto, de revolear raquetas, gritaba y cantaba como loco mientras se duchaba. Lo castigaban seguido”, le cont√≥ a LA NACION, hace unos a√Īos. Ese mal comportamiento siempre fue una inquietud para Robert y Lynette. “No le reproch√°bamos que perdiera, pero pobre de √©l si no se empleaba a fondo o se portaba mal. Siempre ha sido un poco salvaje, pero sab√≠a muy bien que si se met√≠a en un l√≠o tendr√≠a que apa√Ī√°rselas solo”, expres√≥ Lynette, seg√ļn el libro El c√≥digo Federer, escrito por el periodista italiano Stefano Semeraro. Sucedi√≥ una vez, en el centro de entrenamiento de Biel, cuando caus√≥ desperfectos en un toldo al arrojar la raqueta y, como sanci√≥n, debi√≥ limpiar los ba√Īos todos los d√≠as a la ma√Īana durante una semana.

Pero m√°s all√° de su car√°cter irascible, Roger siempre entendi√≥ que la honradez y el respeto no se negociaban. As√≠ lo asumi√≥ y lo amplific√≥ hasta hoy. M√°s all√° de alg√ļn enojo aislado, la cortes√≠a y la educaci√≥n van por sus venas. Con m√°s de dos d√©cadas en el tour, no se le conocen esc√°ndalos ni manchas por doping o arreglos de partidos. En 2011, un estudio realizado entre m√°s de 50.000 personas de 25 pa√≠ses determin√≥ que solo Nelson Mandela (Nobel de la Paz en 1993) ten√≠a mejor reputaci√≥n que Federer. A trav√©s de su fundaci√≥n, el tenista intenta mejorar el acceso escolar y deportivo de los ni√Īos en √Āfrica.

Postal oto√Īal del casco hist√≥rico de Basilea, la ciudad en la que Federer naci√≥ el 8 de agosto de 1981. Cr√©dito: La Nacion

“¬ŅQu√© hered√© de mis padres? Mmm, creo que la honestidad. Mis padres son muy honestos, siempre quisieron que yo fuera as√≠ y para m√≠ siempre fue la √ļnica manera de ser con ellos, siempre dici√©ndoles si hab√≠a algo malo, si ten√≠a un problema en la escuela o en el tenis. Los problemas no los escond√≠a. Eso viene de ellos. Tambi√©n, un esp√≠ritu feliz: siento que mis padres son muy relajados y son de invitar a mucha gente, no ten√©s que llamarlos para ir a su casa, ellos te van a abrir la puerta, te van a invitar un trago, a tomar un caf√©, a prender la parrilla, cualquier cosa, como si fueran los a√Īos 70 u 80. As√≠ era antes. Ellos son muy flexibles. Si les dijera: ‘¬ŅPueden venir a Australia ma√Īana, que necesito la ayuda de ustedes con mis hijos?’, saltar√≠an a un avi√≥n en un segundo. Y yo siento que soy igual. Tengo mucha suerte en haber tenido muy buenos padres”, describe Roger, sin sacarse las respuestas de encima y mirando a los ojos. Viste remera negra y un chaleco liviano verde oscuro, dejando ver sus brazos fibrosos y flacos sobre la mesa. En la mu√Īeca izquierda, luce un reloj de la marca que lo auspicia. Est√° afeitado y su prolijo peinado deja entrever unas incipientes entradas capilares. Sonr√≠e y, al hablar, muchas veces mueve las manos. Es una estrella que, al margen de los beneficios de los que goza, no vive en una burbuja. Viaja en avi√≥n privado, pero tiene los pies sobre la tierra; camina por Suiza sin seguridad personal y dista de ser un hombre de car√°cter fr√≠o.

La madre, la esposa y los cuatro hijos de Federer: “La gente no es consciente del trabajo que lleva tener mellizos y yo tengo dos pares”, dice.

-¬ŅQu√© es lo que m√°s te incomoda o ruboriza de los elogios que recib√≠s?

-Oh., creo que recibo muchas palabras superlativas, muchas exageraciones. A veces es demasiado, se olvidan de que solo somos jugadores de tenis y te hacen quedar como si fueras un dios y en este pa√≠s, en Suiza, no vamos realmente en esa direcci√≥n, no somos tan exagerados. Cuando alguien es as√≠, excesivo, te hacen poner los pies en la tierra. Con grandes cumplidos tambi√©n vienen las cr√≠ticas, pero honestamente, si miro en los √ļltimos 20 a√Īos del tour o m√°s, en mi relaci√≥n con la prensa siempre ha habido art√≠culos que no entiendo, pero est√° bien. Todav√≠a me siento motivado para hablar con los periodistas y tratar de darles una buena historia para que los lectores tengan algo para disfrutar.

-¬ŅQu√© circunstancias de la vida cotidiana te hacen sentir fr√°gil?

-(Piensa) Creo que principalmente con mi familia. Puedo estar teniendo un buen día o una buena práctica, y de repente me llaman y tal vez uno de mis hijos no está bien o cualquier otra razón, está enfermo, no está feliz o algo pasa con ellos que me bajonea. O me llama mi esposa y hay un problema con cualquier cosa, algo de la organización, y me puede cambiar el humor y bajonear. Pero después de eso creo que soy una persona muy feliz. Le puedes preguntar a la gente que está alrededor mío, siempre estoy de buen humor. Es raro que me veas bajoneado, aun si alguna vez algo no está yendo bien. Creo que la gente no es consciente del trabajo que lleva tener mellizos y yo tengo dos pares (sonríe).

-¬ŅTodav√≠a sent√≠s miedo dentro de una cancha?

-S√≠, por supuesto, siempre me siento un poco nervioso. No puedo explicarlo: puedo estar nervioso por una primera ronda ac√° en Basilea m√°s que en las finales, porque tal vez no estoy encontrando mi juego o no s√© c√≥mo va a estar la gente o me da miedo lo desconocido. S√≠, a veces me da miedo, porque adem√°s siempre la tensi√≥n sobre m√≠ es muy grande, es como que no tengo permitido perder, todo el mundo quiere que yo gane. Pero al final del d√≠a, lo manejo bien, creo. Y tambi√©n, si me pongo nervioso, no es negativo, porque siento que demuestro que me importa, que me late el coraz√≥n, que estoy vivo, que quiero ganar y puede, tal vez, llevarme a una mejor performance. Porque si me lo tomo livianamente y digo: ‘Ah, hoy tengo partido’, ‘Ah, hoy estoy en cuartos de final’, ‘Ah, estoy en Wimbledon, no pasa nada’, sin emoci√≥n., voy y pierdo. En ese caso sentir√≠a: ‘¬ŅNo deber√≠a haber estado m√°s nervioso?’. Pero bueno, estoy feliz de que no siempre estoy nervioso. Ahora que estoy grande, es bueno no estar tenso siempre porque me permite estar m√°s descansado.

La voz de Federer, captada durante la entrevista

01:00

-Hace cuatro meses, en la final de Wimbledon frente a Novak Djokovic, tuviste dos match points con tu saque y, sin embargo, perdiste el partido. ¬ŅQu√© se te pasa por la cabeza en el momento previo al servicio?

-Visualic√© el punto y c√≥mo se podr√≠a llegar a jugar, d√≥nde hab√≠an sido los √ļltimos puntos jugados, qu√© me llev√≥ a tener ese score en ese momento, tal vez si serv√≠a al rev√©s o al drive, si deber√≠a mezclarlo, si deber√≠as jugar al lugar m√°s agresivo o al lugar m√°s seguro. Despu√©s ten√©s que tomar una decisi√≥n, te par√°s ah√≠ y bang, bang, bang., y esper√°s que funcione y tambi√©n que el otro juegue mal o que vos juegues bien. Entonces, volv√©s a ese momento. Ten√©s un mill√≥n de pensamientos en tu cabeza, todo pasa por tu mente, qu√© vas a decir si perd√©s, qu√© vas a decir si gan√°s. Me har√≠a tan feliz mirar a mi box, ver c√≥mo est√° mi familia, si ellos est√°n bien, si parecen nerviosos, relajados. Hay un poquito de cada cosa. Pero al final estoy muy enfocado en d√≥nde voy a pegarle a mi saque. Y en el segundo saque solo trat√© de que entrara, de meter la pelota.

-¬ŅQu√© sent√≠s al entrar en el Centre Court de Wimbledon, sitio m√°gico donde ganaste ocho t√≠tulos?

-Creo que es un lugar muy pacífico. Con el pasto, no escuchás el ruido al ir corriendo, ni el pique de la pelota, todo es muy suave. Siento el aplauso, todo es muy educado, acorde con cómo tiene que ser, y sentís que la historia del tenis está ahí presente, en los corredores del estadio, en la cancha, en todos lados. Siento que es un lugar mágico para jugar.

-Generalmente, en la cancha, te mostr√°s alegre y creativo, parec√©s un ni√Īo jugando en su club. ¬ŅEs una de las claves de tu vigencia?

-Ajam., sí, creo que eso ayuda a mi longevidad, porque si sintiera que el tenis es un trabajo y no lo que en realidad siempre fue para mí, un hobby, todavía hoy, sería malo. Pienso que es mucho más fácil pensarlo así. Sé que es un juego y pienso que por eso me pude mantener muy motivado: porque lo disfruto. Y sería muy importante jugar al tenis cuando esté retirado, porque ahí no voy a ir a una cancha para mejorar, no importa si me vuelvo mejor o peor, si mi drive es horrible o bueno. Ahora todo importa, pero después ya no va a importar, pero todavía lo voy a disfrutar y será un verdadero test. Disfruto mejorar, y uno de mis grandes talentos es aprender rápido, pero un día ya no va a ser importante.

Federer y su esposa, Mirka Vavrinec

-Dorochenko, uno de los profesionales que primero trabaj√≥ con tu cuerpo, visit√≥ Argentina en 2011 y sentenci√≥ que jugar√≠as en el alto nivel hasta los 40 a√Īos. Est√° cerca de cumplir el pron√≥stico…

-Bueno, no tengo 40 a√Īos todav√≠a, pero no estoy lejos, es verdad.

-¬ŅQu√© se siente tener m√°s de 38 a√Īos y seguir compitiendo en un nivel tan alto?

-No parece real. S√≠ es verdad que mi sue√Īo y mi esperanza de jugar durante muchos a√Īos despu√©s de haberme vuelto el n√ļmero 1 del mundo, en 2004, estaba. Habl√© con Pierre Paganini, mi preparador f√≠sico, quien todav√≠a est√° conmigo, y le dec√≠a: ‘Me encantar√≠a poder jugar contra diferentes generaciones. Vamos a hacer una rutina que me permita lograr eso’. Empezamos a programarlo y aqu√≠ estamos, quince a√Īos despu√©s: todav√≠a estoy en el tope con los mejores y me hace muy feliz. Era una meta. Pero, honestamente, si me lo dec√≠as en ese momento, no pensaba que iba a estar jugando a los 34, 35 a√Īos. Logr√© entrar en un territorio raro, en el que no muchos lo han hecho. Uno mismo se pregunta c√≥mo lleg√≥, porque los que lo hicieron no lo lograron al nivel que est√° uno o fue hace cuarenta a√Īos, como Ken Rosewall o Jimmy Connors.

-¬ŅEn qu√© otra cosa te gustar√≠a ser n√ļmero 1?

-(Piensa) Puf., no lo sé, en ser buen padre, buen esposo.

La entrevista transcurre en ingl√©s. Pero bien podr√≠a haber sido en suizo-alem√°n, franc√©s y hasta italiano, idiomas que Roger domina. No as√≠ en espa√Īol. Federer conoce pocas palabras en la lengua nativa de quien se erigi√≥ como su mayor rival, de quien lo llevara a los l√≠mites y lo convirtiera en mejor jugador: el espa√Īol Rafael Nadal (lidera 24-16 el historial entre ambos). Federer se desploma hablando sobre Mirka, su esposa desde 2009. “Ella es incre√≠ble, no s√© por d√≥nde empezar”, dice. Nacida en Eslovaquia en abril de 1978, ten√≠a 2 a√Īos cuando su familia se mud√≥ a Kreuzlingen, Suiza. A los 9, su pap√° la llev√≥ a ver un torneo de tenis en Filderstadt, donde conoci√≥ a Martina Navratilova, tambi√©n exiliada checoslovaca. Martina le regal√≥ una raqueta y la anim√≥ a jugar al tenis. Eso hizo Mirka, quien alcanz√≥ el puesto 76¬ļ de la WTA en 2001. Fue el tenis lo que la llev√≥ a conocer a Roger, su pareja: el flechazo fue durante los Juegos Ol√≠mpicos de Sydney 2000. La historia dice que Federer la bes√≥ el √ļltimo d√≠a de la competencia, luego de haberla cortejado durante toda la semana. Al tiempo, una lesi√≥n en el tend√≥n de Aquiles interrumpi√≥ la carrera de Mirka, pero la relaci√≥n sentimental con Roger se fue consolidando, hasta convertirse en inseparables y en la madre de sus hijos. Adem√°s, claro, de ser una pieza fundamental, seg√ļn cuentan, en el armado de la agenda del helv√©tico.

Con LA NACION, en el centro deportivo Paradies, donde se entrena cada vez que vuelve a Basilea.

-El d√≠a que tu esposa diga: ‘Basta de viajar’, ¬Ņlisto, punto final para tu carrera?

-Si hablo de tenis, ella [Mirka] tuvo un profundo impacto en mi car√°cter, quiz√° no en mi juego, pero s√≠ en m√≠ como profesional porque fue tenista profesional antes que yo, ten√≠a m√°s experiencia cuando yo llegu√© al tour, sab√≠a lo que era el trabajo duro, yo estaba aprendiendo lo que era. Entonces, ella me hizo crecer y madurar en los primeros a√Īos. Despu√©s, creo que el apoyo que recib√≠ de ella, siempre fue amor incondicional, siempre estuvo ah√≠ para ayudarme, me hizo la vida m√°s f√°cil, sin importar que yo ganara o perdiera siempre la voy a tener en mi esquina y me da gran estabilidad. Como tenista, siempre es bueno tenerla, porque algunos jugadores tienen una novia un a√Īo y despu√©s la cambian, salen, tienen una vida de ir a los boliches. Cualquier cosa a la que esa vida te puede llevar puede ser divertida, pero tambi√©n puede distraerte mucho. Mi vida est√° perfecta as√≠ como es. Siempre me encant√≥ tener la misma novia, la misma esposa, con la organizaci√≥n de la familia y siempre quise protegerla de la prensa, entonces hace como 12 o 15 a√Īos que no hace una entrevista, por lo que la gente no sabe todo lo que ha hecho, una incre√≠ble cantidad de trabajo en el detr√°s de escena para mis padres, para mi vida, para Tony [Godsick], para los chicos. Es una gran trabajadora. Es genial. As√≠ que espero que nunca cambie. Yo siempre estuve ah√≠ para ella, ella siempre estuvo ah√≠ para m√≠. Y si dijera: ‘¬ŅPodemos bajar un poco el ritmo?’, yo le dir√≠a: ‘Bueno, pero vay√°moslo haciendo lento, de a poco’. Por el momento tenemos buenas conversaciones, est√° contenta con las giras. Pero por supuesto que, por los chicos, siempre tenemos que armar la mejor agenda posible, anticiparnos en todo y organizarnos.

-Muhammad Al√≠, Michael Jordan y Roger Federer son, para la mayor√≠a, los tres mejores deportistas de la historia. Adem√°s del √©xito, ¬Ņqu√© tienen en com√ļn?

-No conoc√≠ a Muhammad Al√≠, pero estoy seguro de que hay un factor de confianza que ten√©s que tener para lograr √©xito en la cima. Confianza, perseverancia… Tambi√©n todos perdimos muchos partidos. Jordan perdi√≥ muchos partidos. Ali perdi√≥ grandes peleas tambi√©n, seguro. Y te volv√©s a parar, volv√©s a ponerte de pie, volv√©s a pelear por m√°s, como hice despu√©s de la √ļltima final de Wimbledon. Lo pod√©s ver como algo tr√°gico o como que fue un tenis espectacular. Entonces, c√≥mo te mov√©s de ah√≠, c√≥mo sal√≠s adelante de ah√≠, eso es lo que muestra la se√Īal de un campe√≥n. Pienso que soy bueno en esto tambi√©n, no s√© si tan bueno como Jordan o como Al√≠, son diferentes deportes y dif√≠cil de comparar, pero creo que en la cima ten√©s que tener algo especial. Algo que no s√©, alg√ļn secreto que tal vez ni nosotros sabemos c√≥mo lo manejamos.

-¬ŅTe genera melancol√≠a saber que el final est√° cada vez m√°s cerca?

-Realmente trato de no pensar en el final de mi carrera, porque cuanto más pienso, más cerca me sentiría de ese momento. Me gustaría estar en el medio de mi carrera o que haya pasado más lento, pero no puedo cambiarlo. Mucha gente me pregunta cuándo será el final y, realmente, no lo sé. Sigo disfrutando.

Federer empez√≥ a jugar a los 3 a√Īos en el club de la farmac√©utica Ciba, en Basilea. Luego, sus padres lo llevaron al Tennis Club Old Boys, donde se form√≥.

  • La exhibici√≥n de Roger Federer con Juan Mart√≠n del Potro ser√° el 20 de noviembre en Parque Roca. Para conseguir las √ļltimas entradas, incluida la “Roger Federer Experience”, consultar en www.topshow.com.ar

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