Rivera cede todo el control de las listas

Ciudadanos está resignado a perder todo el control sobre la lista electoral de Barcelona. A la dirección de Albert Rivera solo le queda ya confiar en que Manuel Valls les devuelva la «generosidad» con la que le han entregado su marca, que quedará difuminada en la principal institución catalana después de la Generalitat. Los lugartenientes del partido en Madrid no ocultan que el destino de sus cinco concejales es una incógnita aunque en el grupo municipal que encabeza Carina Mejías asumen ya que serán apartados.

La sensación es que Valls se hará un traje a medida con candidatos independientes, traídos de la «sociedad civil», a poder ser de perfil catalanista y progresista, en la que ellos no encajarían. «De listas no hablaremos hasta enero o febrero», es lo único que se atreven a apuntar desde la ejecutiva nacional.

Rivera lleva meses reclamando a los suyos comprensión e insiste en que el objetivo es reunir a «los mejores», no importa si tienen o no carné. Ayer el líder reivindicó que el suyo es un partido trufado de «independientes» y aseveró que la única «ambición» no es perpetuarse como organización, sino ganar Barcelona al populismo de Colau y al independentismo.

Para tranquilizar los ánimos de sus compañeros de Barcelona, Rivera recordó como ejemplo la incorporación a sus filas de Juan Carlos Girauta o Javier Nart, portavoces en el Congreso y en el Paramento Europeo. Y añadió que cuatro candidatos a las capitales andaluzas también son independientes, como el malagueño Javier Imbroda, exseleccionador nacional de baloncesto.

Riesgos de la operación

Además de la pérdida efectiva de control sobre la organización de la lista electoral, la irrupción de Valls y su plataforma «Barcelona Capital Europea» conlleva el riesgo de que la marca Ciudadanos se vea difuminada justo cuando más fuerte está, siendo el primer partido de Cataluña. Pero los de Rivera están convencidos de que el votante identificará bien sus siglas, aunque el político francés no las exhiba.

Otra de las objeciones que se hacen en Madrid es que la «confluencia» barcelonesa hace un roto al discurso de campaña de Begoña Villacís contra Manuela Carmena y su ataque al popurrí de familias de Podemos.

Por último, el fichaje de Valls, el verso libre de la política francesa, supone un desafío al hiperliderazgo de Rivera en un partido ‘monoparental’ acostumbrado al mando único y a la jerarquía. A todo ello se suman las dudas razonables sobre si el exprimer ministro galo, que lleva más de un año de ‘tournée’ europea desde que fue desechado por Macron para su gobierno, se quedará en la oposición si no logra ser alcalde. «Él ha dicho que su proyecto es a largo», confían en la cúpula.

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