River-Boca. Los once duelos coperos del siglo: de la muleta de Palermo a la corrida del Pity Martínez

Palermo define el supercl√°sico de 2000, con “la muleta” Fuente: Archivo

Como si la historia reciente estuviera encaprichada en que sus destinos se cruzaran una y otra vez en llaves decisivas, Boca y River volverán a verse los rostros el martes próximo, en el encuentro de ida por las semifinales de la Copa Libertadores. A casi 10 meses de la final eterna en Madrid, dos nuevos superclásicos determinarán quién jugará la final en Santiago de Chile.

El duelo ya ingresó en la cuenta regresiva. El próximo martes será la ida, en el Monumental, y tres semanas después, la revancha en la Bombonera. Con un dato no menor: cinco días después de que culmine esa llave, en la Argentina se elegirá presidente.

Es evidente el poder√≠o de ambos en el continente. Ser√° la tercera presencia boquense en semifinales en cuatro a√Īos (afuera en semifinales 2016, en 2017 no la disput√≥ y fue subcampe√≥n el a√Īo pasado) y la cuarta en un lustro para River (campe√≥n en 2015 y 2018, eliminado en octavos en 2016 y en semis en 2017).

Lo que sí es tangible es lo que pasó hasta aquí cada vez que estuvieron frente a frente. Porque en lo que va del siglo esta será la sexta oportunidad que chocan en un mano a mano decisivo, por diferentes torneos.

Todo comenz√≥ en los cuartos de final de la Libertadores 2000. Luego del 2-1 para River en el Monumental, quedar√° en la memoria aquel duelo dial√©ctico entre Carlos Bianchi, que en los d√≠as previos dej√≥ entrever que si Mart√≠n Palermo estaba en condiciones (se hab√≠a roto los ligamentos cruzados de su rodilla izquierda en noviembre de 1999), podr√≠a ir al banco, y Am√©rico Gallego, que contest√≥ con un ir√≥nico: “Si lo pone a Palermo, yo lo meto al Enzo (por Francescoli, ya retirado)”. El desenlace es conocido: tenso 0 a 0 en el primer tiempo y noche so√Īada para los xeneizes en el segundo tiempo: 3 a 0, con goles de Marcelo Delgado, luego de un pase cruzado desde 35 metros de Juan Rom√°n Riquelme, que despu√©s anotar√≠a el segundo, de penal. Y el tercero de Palermo, bautizado para siempre como “el muletazo”. Como broche de oro, el N¬ļ 10 inmortaliz√≥ un sector de la Bombonera como “la zona del ca√Īo a Yepes”. En junio la fiesta fue completa: Boca fue otra vez campe√≥n de Am√©rica despu√©s de 22 a√Īos. De la mano del hist√≥rico ciclo del Virrey, el xeneize pegaba primero.

Cuatro a√Īos despu√©s, River tuvo revancha, pero la desaprovech√≥. Por las semifinales de la Copa de 2004 ten√≠a la supuesta ventaja de definir la llave en el Monumental. Sin hinchas visitantes, todo estall√≥ en la ida, en la que Boca gan√≥ 1 a 0 (gol de Rolando Schiavi) y Marcelo Gallardo se fue expulsado por agredir, en medio de un tumulto, a Roberto Abbondanzieri desde atr√°s y ara√Īarle la cara. Una semana m√°s tarde, Lucho Gonz√°lez abri√≥ la cuenta con un golazo desde fuera del √°rea. Pero cerca del final, Guillermo Barros Schelotto hizo expulsar en una misma jugada a Rubens Sambueza y a Hern√°n D√≠az, ayudante de campo del t√©cnico Leonardo Astrada, (“Ese se√Īor, que no s√© qui√©n es, me est√° insultando”, le grit√≥ el Mellizo al √°rbitro H√©ctor Baldassi, se√Īalando a D√≠az). Tras el barullo ingres√≥ Franco C√°ngele, que desbord√≥ para que Carlos Tevez anotara un gol inolvidabel. Uno a uno. Gallinita y expulsi√≥n para el Apache. Cristian Nasuti, sobre la hora, marc√≥ el ag√≥nico 2-1 para River. Hubo definici√≥n por penales y pas√≥ Boca. A diferencia de 2000, el xeneize no pudo ser campe√≥n: perdi√≥ por penales con el humilde Once Caldas colombiano.

River esper√≥ diez a√Īos la revancha. Y, entonces, la disfrut√≥. Ya con Marcelo Gallardo como entrenador, reci√©n pudo comenzar a torcer la historia en las semifinales de la Sudamericana 2014. Tras el 0 a 0 en la Bombonera, con dientes apretados y pierna fuerte, River lo liquid√≥ de local con un gol de Leonardo Pisculichi. Al minuto de juego, Marcelo Barovero le desvi√≥ un penal a Emmanuel Gigliotti, y eso eyect√≥ al goleador a China. Unas semanas despu√©s, el millonario se consagraba campe√≥n.

Al a√Īo siguiente, los octavos de final de la Libertadores cruzaron al mejor y al peor de la etapa de grupos: Boca y River. Luego del 1 a 0 en N√ļ√Īez (Carlos S√°nchez, de penal), el esc√°ndalo del gas pimienta impidi√≥ que se jugara el segundo tiempo de un partido que iba 0 a 0. Descalificaci√≥n para el xeneize y boleto a cuartos de final para River. La Conmebol no modific√≥ el resultado, que para el historial qued√≥ en un triste empate sin goles. Meses m√°s tarde, Gallardo alzaba su primera Libertadores como entrenador de River.

El Pity Martínez define la final eterna en Madrid

Lo que ocurri√≥ en 2018 es mucho m√°s reciente. Poco despu√©s de que River le ganara 2 a 0 a Boca por la Supercopa Argentina en Mendoza (primera final entre ambos en 41 a√Īos) se realiz√≥ el sorteo de la llave final de la Libertadores. All√≠ qued√≥ claro que los eternos rivales s√≥lo podr√≠an enfrentarse en una hipot√©tica final.

Cada uno a su modo sorte√≥ las etapas previas y fabricaron una definici√≥n √ļnica. Hist√≥rica. Pero luego de un electrizante 2 a 2 en la Bombonera, la barbarie la convirti√≥ en el papel√≥n de todos los tiempos. El ataque que sufri√≥ el √≥mnibus de Boca cuando trasladaba el plantel al Monumental deriv√≥ en una suspensi√≥n que termin√≥ con la superfinal de Am√©rica en Madrid.

Mientras los festejos de los hinchas de River perduran, y perdurar√°n, con recuerdos, homenajes a los h√©roes y memes de todo tipo, el camino de uno y otro vuelve a cruzarse, esta vez por las semifinales de la Libertadores. Sabor a desquite r√°pido para Boca, con nuevo entrenador, y sensaci√≥n de disfrute y gozo para River, para volver a revivir lo que ocurri√≥ en suelo espa√Īol, hace casi diez meses.

Boca y River. River y Boca. Otra vez frente a frente. Y en juego nada menos que el boleto a la final de América. Nada será como aquella definición, pero siempre habrá que hablar cuando los dos máximos exponentes están frente a frente en una serie decisiva.

ADEM√ĀS

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