Retrato del traslado de una contagiada de coronavirus

VALENCIA Guardar

Sonia y Manuel se han convertido estos días en compañeros de un viaje que nadie quiere hacer. Un mal trago al que, como tantos otros sanitarios, intentan poner calidez humana. Lo hacen con la máxima protección –ataviados con los tan preciados EPIs– ante un posible caso de Covid-19 que tendrá que confirmarse en el lugar al que se dirigen.

Los voluntarios de Cruz Roja protegen a la paciente con mascarilla y guantes
Los voluntarios de Cruz Roja protegen a la paciente con mascarilla y guantes – MIKEL PONCE

Ambos son técnicos de emergencias sanitarias pero no actúan en calidad de profesionales, sino como voluntarios de Cruz Roja en algunos de los 56 traslados a hospitales valencianos que la entidad ha realizado desde los domicilios de los pacientes que presentan síntomas o patologías relacionadas con el coronavirus desde el inicio de la pandemia.

La paciente, de 94 años, es trasladada en camilla al hospital
La paciente, de 94 a̱os, es trasladada en camilla al hospital РMIKEL PONCE

No son muchos, cuentan desde la organización. Son solo un complemento para que la sanidad pública -a través del Centro de Información y Coordinación de Urgencias (CICU), que es quien da el aviso- pueda contar con más recursos en determinados momentos.

Las ambulancias de cruz Roja sirven de refuerzo a la sanidad pública
Las ambulancias de cruz Roja sirven de refuerzo a la sanidad p̼blica РMIKEL PONCE

El marido, el hijo y la cuidadora de una anciana con alzheimer de 94 años esperan con preocupación la llegada de una ambulancia a las puertas de su casa en El Romaní, una pedanía de Sollana (Valencia). La paciente, a la que también acompaña su médico de cabecera, presenta un cuadro de neumonía y fiebre. El protocolo es claro: a falta de confirmación, se trata al enfermo como positivo en Covid-19.

Minutos después de llegar al hospital, el vehículo es desinfectado
Minutos después de llegar al hospital, el vehículo es desinfectado – MIKEL PONCE

Con cuidado, Sonia y Manuel le colocan a la mujer una mascarilla y guantes para evitar contagios, al tiempo que la tumban en la camilla en la que, tras despedirse de sus seres queridos, hará el trayecto -de alrededor de media hora- hasta el Hospital de la Ribera, en Alzira.

El trabajo de los voluntarios termina y ceden el testigo a los profesionales sanitarios
El trabajo de los voluntarios termina y ceden el testigo a los profesionales sanitarios – MIKEL PONCE

Allí es atendida por profesionales sanitarios que, exhaustos tras semanas duras, sacan fuerzas de flaqueza para luchar contra una pandemia que encuentra en las personas mayores su población más vulnerable y acompañarles en su recuperación para paliar la ausencia de sus seres queridos. Es solo el retrato de tantas otras historias, tan tristes como reales que deja esta crisis.

· Héroes que velan para no dejar a nadie en la estacada en tiempos de pandemia

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