Rese√Īa: V√©rtigo, de Andrea Cavalletti

Un examen en la facultad, una declaraci√≥n amorosa, una entrevista de trabajo, el balc√≥n de un piso elevado pueden convocar a un peligro en com√ļn: el v√©rtigo. Una situaci√≥n que segundos antes parec√≠a estable, firme, confiable, repentinamente se torna agobiante. Suben las pulsaciones, el aire resulta escaso, el suelo pierde su horizontalidad. Algo, exterior al sujeto, lo paraliza pero, al mismo tiempo, lo atrae. La voz del abismo lo insta a arrojarse al seno de aquello que amenaza con disolverlo.

El joven fil√≥sofo italiano Andrea Cavalletti ofrece en V√©rtigo. La tentaci√≥n de la identidad un minucioso recorrido por los componentes filos√≥ficos del concepto. Si bien hay una larga serie de autores abordados (de Montaigne a Deleuze, entre muchos otros), sus principales puntos de referencia ser√°n dos: Edmund Husserl -y su an√°lisis fenomenol√≥gico de la conciencia-, y Robert Klein, un fil√≥sofo e historiador del arte que, a partir de ligeros matices, introduce importantes diferencias con los planteos husserlianos. Sirvi√©ndose de estos autores, Cavalletti desarrolla una particular relaci√≥n entre el v√©rtigo y la identidad que ir√° desplegando a partir del an√°lisis de V√©rtigo, la pel√≠cula de Alfred Hitchcock. No es casual. Seg√ļn Cavalletti, el cine es el mejor exponente de lo que llama “efecto-v√©rtigo”, la “transformaci√≥n del movimiento vertiginoso en espect√°culo”.

“El v√©rtigo es miedo y al mismo tiempo voluptuosidad, es un terror que atrae, un mal que se hace inevitable cuanto m√°s temible es, un yugo de la imaginaci√≥n que une a s√≠ y explota la raz√≥n reluctante”, afirma el fil√≥sofo en una de las tantas definiciones. Uno de los mayores peligros que acompa√Īa al v√©rtigo es la disoluci√≥n de la identidad. El yo c√≥modamente posicionado por aquello que le resulta habitual se encuentra sorpresivamente tentado de arrojarse a un vac√≠o que pone en crisis todo lo que √©l mismo ha sido hasta ese momento. Su “aqu√≠” ya no es el entorno habitual, sino que se encuentra desplazado hacia ese abismo que lo invita dar un paso al frente. Poco importa que el riesgo “real” est√© controlado (el v√©rtigo puede aparecer hasta en el balc√≥n m√°s seguro) porque, de alg√ļn modo, el v√©rtigo es interno a la constituci√≥n de la subjetividad misma. Se torna efecto en cuanto abre la posibilidad de hacer estallar la habitualidad, “rompiendo -argumenta Cavalletti- la unidad de lo propio, lacerando el h√°bito”.

V√ČRTIGO

Por Andrea Cavalletti

Adriana Hidalgo. Trad.: Mar√≠a Teresa D’Meza. 352 p√°ginas. $ 890

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