Regresan los ataques a jueces y periodistas

¬ŅLa Justicia acorrala a algunos l√≠deres progresistas de Am√©rica Latina porque son progresistas o porque son corruptos? ¬ŅLos medios period√≠sticos son meros instrumentos de esa estrategia y de poderosos intereses que nada tienen que ver con la informaci√≥n y la opini√≥n? Vale la pena detenerse en esas preguntas -y en sus respuestas- porque Alberto Fern√°ndez acaba de suscribir ambas teor√≠as; sus afirmaciones en M√©xico, en un reportaje que le concedi√≥ al expresidente de Ecuador Rafael Correa, fueron contradictorias con muchas de sus promesas de moderaci√≥n y de respeto al periodismo que hab√≠a hecho aqu√≠ durante la campa√Īa electoral. Tanto para hablar del rol de la Justicia, pero sobre todo del papel de los medios period√≠sticos, el presidente electo retom√≥ √≠ntegro el discurso que es habitual en Cristina Kirchner. Habitual tambi√©n en todos los exmandatarios acusados de corrupci√≥n, que denuncian conspiraciones inveros√≠miles en lugar de aportar pruebas de su inocencia.

Extra√Īamente, el t√©rmino que usan para describir esa persecuci√≥n judicial y medi√°tica, lawfare, es un neologismo ingl√©s creado por las Fuerzas Armadas norteamericanas para defenderse de las acusaciones de violaciones de derechos humanos en pa√≠ses en guerra; se√Īalaron que esas denuncias proven√≠an de los vencidos.

Y, de paso, rechazaron con el mismo argumento la jurisdicción del Tribunal Penal Internacional de La Haya. Las versión original del término incluía solo la persecución judicial, pero los latinoamericanos le agregaron la complicidad del periodismo en los supuestos acosos.

Alberto Fern√°ndez se refiri√≥ solo a los casos de Lula, del propio Correa y de Cristina Kirchner. El presidente electo no tom√≥ en cuenta (¬Ņo s√≠?) que es un inminente jefe de Estado y que, por lo tanto, no puede ignorar el principio de la divisi√≥n de poderes en su pa√≠s ni en pa√≠ses extranjeros. De hecho, el Supremo Tribunal Federal de Brasil acaba de demostrar que las instituciones funcionan en ese pa√≠s cuando orden√≥ la libertad del expresidente Lula, el enemigo pol√≠tico n√ļmero uno de Bolsonaro. Las fobias del presidente no le importaron al m√°ximo tribunal de justicia brasile√Īo. Interpret√≥ las leyes como crey√≥ conveniente. La mejor defensa de Lula la tuvo en las instituciones de su pa√≠s. La menci√≥n quiz√°s m√°s grave de Alberto Fern√°ndez haya sido a la detenci√≥n de Milagro Sala, que calific√≥ de ilegal. La prisi√≥n de Sala fue convalidada por la Corte Suprema de Justicia argentina. ¬ŅPor qu√© es ilegal entonces?

Puede entenderse su necesidad pol√≠tica de proclamar que Cristina Kirchner es inocente. ¬ŅQu√© otra cosa podr√≠a decir de su mentora? Pero eso no significa que ella sea inocente; tampoco es culpable seg√ļn las instancias actuales de sus muchas causas judiciales. En primera y en segunda instancia, los jueces comprobaron que ella aprob√≥ un sistema que ven√≠a de los tiempos de su marido. Esa constataci√≥n se dio sobre todo en la causa de los cuadernos, el mejor relato que se ha hecho de un m√©todo sistem√°tico de corrupci√≥n. Los cuadernos importan ya poco y nada, porque cada una de las anotaciones del chofer Oscar Centeno fue corroborada por la Justicia. Las confirmaron, adem√°s, empresarios que se arrepintieron y otros que no se arrepintieron, pero declararon en indagatoria. Y las ratificaron exfuncionarios arrepentidos y otros que no necesitaron la figura del arrepentido.

La causa fue enviada a juicio oral y, cuando este se realice, Cristina Kirchner podr√° demostrar que no es culpable. Todav√≠a tendr√° dos instancias m√°s de revisi√≥n despu√©s del juicio oral: la C√°mara de Casaci√≥n Penal y la Corte Suprema de Justicia. Las garant√≠as existen para ella y para cualquier otro argentino. “Las pruebas son inconmovibles aunque el juicio oral lo posterguen hasta el pr√≥ximo siglo”, dijo un funcionario judicial que estudi√≥ la causa de los cuadernos.

Es cierto que la prisi√≥n preventiva es un recurso que los jueces deben usar con mucha prudencia, porque puede convertirse en una condena antes de la condena. Por eso la ley establece con precisi√≥n los casos que pueden respaldar la prisi√≥n preventiva. No se trata de la situaci√≥n de Julio De Vido, que ya est√° condenado a prisi√≥n por la tragedia de Once. Ni de la de Amado Boudou, condenado tambi√©n por la apropiaci√≥n de la imprenta Ciccone. De Vido acaba de advertirle a Alberto Fern√°ndez que “en un gobierno peronista no debe haber presos peronistas”. ¬ŅAunque hayan robado? La advertencia es l√≥gica en De Vido porque la mayor caja de recaudaci√≥n deshonesta en tiempos kirchneristas fue el Ministerio de Planificaci√≥n, que √©l dirigi√≥ desde el primer d√≠a de N√©stor Kirchner hasta el √ļltimo de Cristina. “Todo lo dem√°s fue anecd√≥tico”, suele decir un magistrado con conocimiento de causa.

El lawfare fue un procedimiento supuestamente aprovechado por el gobierno de Macri. El juez Claudio Bonadio, el magistrado que con m√°s tenacidad persigui√≥ la corrupci√≥n en el gobierno de los Kirchner, viene del peronismo y no conoce a ning√ļn alto funcionario macrista. O, m√°s bien, solo conoci√≥ hace muchos a√Īos al actual secretario de Comunicaci√≥n P√ļblica, Jorge Grecco, cuando este trabajaba como periodista en el diario Clar√≠n. El fiscal Carlos Stornelli, que investig√≥ la causa de los cuadernos y a De Vido, tiene m√°s amigos entre los peronistas que en cualquier otro lado, aunque no milita en ning√ļn partido. De hecho, el fiscal sol√≠a hablar con Alberto Fern√°ndez hasta el a√Īo pasado. Luego, cuando el presidente electo ya fue candidato, dej√≥ de hacerlo. ¬ŅHabla con Macri? “La √ļltima vez fue hace diez a√Īos”, suele responder. Los kirchneristas denunciaron el forum shopping (que no fue tal, seg√ļn todas las instancias judiciales) para que la causa de los cuadernos cayera en manos de Bonadio y Stornelli, pero salieron corriendo a Dolores para activar la causa armada por el juez Alejo Ramos Padilla contra Stornelli. Fue tanta la presi√≥n que al final Stornelli decidi√≥ declarar en indagatoria ante Ramos Padilla, pero luego de que la causa de los cuadernos fuera enviada a juicio oral. Ya no pueden hacer nada para desbaratarla y, adem√°s, se comprob√≥ que gran parte de la informaci√≥n de Ramos Padilla no es ni siquiera consistente.

La coherencia no es una virtud kirchnerista. El lawfare es, seg√ļn parece, aplicable solo a los l√≠deres progresistas. En Per√ļ est√°n presos todos los expresidentes por casos de corrupci√≥n vinculados a la empresa Odebrecht (uno, Alan Garc√≠a, se suicid√≥ momentos antes de ser detenido) y en la misma condici√≥n est√° la l√≠der de la oposici√≥n, Keiko Fujimori. Todos ellos pertenecen a una escuela pol√≠tica de centro o de centroderecha. Nadie habla de ellos. El lawfare no se aplica en esos casos. En Chile hubo tres mandatos socialistas (uno de Ricardo Lagos y dos de Michelle Bachelet) y no hubo ninguna denuncia de corrupci√≥n contra ninguno de los dos. Una denuncia afect√≥ a un hijo de Bachelet por el uso de informaci√≥n privilegiada. Pero no se inculp√≥ a la madre (a la que se consider√≥ v√≠ctima del desatino del hijo), a tal punto que hoy es una importante funcionaria de las Naciones Unidas. El progresista Frente Amplio lleva 15 a√Īos gobernando Uruguay y nunca hubo ninguna denuncia contra Tabar√© V√°zquez ni contra Jos√© Mujica, los dos presidentes de esa coalici√≥n. ¬ŅEl lawfare se olvid√≥ de chilenos y uruguayos? ¬ŅO simplemente sus l√≠deres no robaron?

En su conversaci√≥n con Correa, sobre quien pesan, cabe se√Īalar, dos √≥rdenes de prisi√≥n en su pa√≠s (una por el secuestro de un opositor y otra por corrupci√≥n en complicidad con la sempiterna Odebrecht), Alberto Fern√°ndez se√Īal√≥ que determinadas empresas -que ni siquiera son las period√≠sticas- manejan el periodismo y a los periodistas. Precis√≥ que solo necesita leer el nombre de un diario para saber qui√©n lo escribi√≥ realmente. Los periodistas son, en fin, pobres escribidores. Pescadores de palabras ajenas. En el periodismo hay buenos y malos, santos y pecadores, como en cualquier actividad humana, pero la generalizaci√≥n ofende a todos los periodistas honestos, que son la mayor√≠a. Es probable que el presidente electo se haya dejado llevar por la verborragia paranoica de su interlocutor o que haya dicho lo que Correa quer√≠a escuchar, pero el resultado fue una notable contradicci√≥n con sus promesas durante la campa√Īa electoral. Fue justamente en esa definici√≥n del periodismo cuando m√°s se pareci√≥ a Cristina Kirchner.

Pero es posible también -por qué no- que haya dicho lo que realmente piensa. Si fuera así, los problemas del periodismo (y, desde ya, los de las libertades en la Argentina) solo han comenzado.

ADEM√ĀS

Lee m√°s: lanacion.com.ar


Comparte con sus amigos!