Referentes de la nueva literatura del yo

Cuatro escritoras cuentan por qué decidieron exponer en sus textos momentos críticos de sus propias vidas Fuente: LA NACION РCrédito: Diego Spivacow

“No se escribe ciertamente por necesidades literarias, sino por la necesidad que la vida tiene de expresarse”, analiz√≥ en una oportunidad la fil√≥sofa y ensayista espa√Īola Mar√≠a Zambrano.

Este pensamiento bien puede acompa√Īar la fuerte presencia del yo en la literatura, esa que desde hace un tiempo est√° puesta bajo la lupa y arroja los m√°s disimiles an√°lisis. “Justo pensaba en eso, porque no suelo escribir en primera persona”, abre el juego Julia Coria, autora de Todos nos sale bien, novela autobiogr√°fica en la que narra los veinte meses previos a la muerte de su marido.

Coria, junto con Bel√©n L√≥pez Peir√≥ ( Por qu√© volv√≠as cada verano) y Mercedes Halfon ( El trabajo de los ojos) integrar√°n la mesa En primera persona, el domingo 4 a las 15, en la Feria de Editores, que se realizar√° en Ciudad Cultural Konex. Por su parte, Dolores Reyes, la autora de la celebrada Cometierra, formar√° parte del encuentro Mejor acompa√Īadxs, el s√°bado 3 de agosto, a las 18, que explorar√° sobre los desaf√≠os, deseos y las ventajas de trabajar en compa√Ī√≠a.

“Hay una raz√≥n por la que decid√≠ contar Todo nos sale bien de esta manera -aclara Coria, de profesi√≥n soci√≥loga-. Es una historia que me atraviesa por completo, pero m√°s all√° del tinte biogr√°fico, es una historia que val√≠a la pena contar., como tantas otros, pero √©sta justo era la m√≠a”.

Romper con lo establecido. Bel√©n P√©rez Peir√≥ descubri√≥ a trav√©s de la escritura que el abuso no es una huella o una marca de por vida. En esta novela polif√≥nica, busca quebrar el orden patriarcal, ese que legitima y perpet√ļa la violencia Fuente: LA NACION – Cr√©dito: Diego Spivacow

-¬ŅFue una necesidad cat√°rtica?

-No, nunca tuve la sensación de que era una cosa catártica. Para hacer catarsis salía a correr por el parque, lloraba, pataleaba, cocinaba. Quienes conocían la historia me decían que tenía que escribir la novela y no podía contarla desde otro lugar, que no fuera desde el yo.

Para Bel√©n, estar frente al papel s√≠ fue cat√°rtico. Ocurri√≥ en el taller de escritura de Gabriel Cabez√≥n C√°mara, donde iba m√°s que nada a hacer ficci√≥n, a correrse de su costado de periodista, a indagar en otro campo. Pero lleg√≥ una propuesta de Abuelas de Plaza de Mayo, que invitaba a escritores in√©ditos a escribir una antolog√≠a para adolescentes que explorara el significado de la palabra identidad. “Gabriela propuso que escribi√©ramos algo. Llegu√© a casa, y lo que hice fue contar el abuso en primera persona, nunca antes lo hab√≠a hecho. Despu√©s, comenzaron a aparecer las otras voces. Cuando se lo mostr√© a ella, me dijo que siguiera con esto, que no dejara de escribir”.

A partir de ese momento, Bel√©n comenz√≥ a transitar un camino que la llev√≥ primero a reconocerse como v√≠ctima del abuso que padeci√≥ entre los 13 y los 16 a√Īos de un t√≠o que quer√≠a como a un padre, para luego salir de ese lugar y encontrar en el empoderamiento el espacio que le permiti√≥ contarlo todo y superar aquella experiencia en una frase que simboliza su camino: “Todo lo que perd√≠ se volvi√≥ mi escudo”.

Usar anteojos desde antes de aprender a leer llev√≥ a Mercedes Halfon a preguntarse hasta qu√© punto esos lentes hab√≠an generado una forma de ver, y de esta manera reflexiona acerca de qu√© es ver y c√≥mo se construyen las im√°genes en el arte y en la vida. “El a√Īo pasado muri√≥ mi oculista”, as√≠ comienza El trabajo de los ojos, texto de Halfon que narra la relaci√≥n con su propia visi√≥n, puntualmente con el estrabismo, la enfermedad que apareci√≥ en la infancia y que tambi√©n padecieron su madre y su hermano. “Los lentes en mi familia siempre fueron gruesos”.

Belén López Peiró, Mercedes Halfon, Dolores Reyes y Julia Coria, en primera persona
Belén López Peiró, Mercedes Halfon, Dolores Reyes y Julia Coria, en primera persona Fuente: LA NACION РCrédito: Diego Spivacow

Sobre un territorio que se mueve entre lo real y lo imaginado aparece Cometierra, la novela con la que Dolores Reyes irrumpi√≥ en el mundo editorial y que ser√° traducida al ingl√©s, franc√©s y neerland√©s. “Es cierto, no est√° el yo, pero si est√° presente lo que una es y ve, lo que se escucha y mi propia geograf√≠a, que es la del conurbano. Est√° mi mirada”, reflexiona Reyes sobre la historia de esta joven que de ni√Īa trag√≥ tierra y supo en una visi√≥n que su pap√° hab√≠a matado a golpes a su mam√°. Esa fue solo la primera de las visiones.

A la hora del an√°lisis, suele decirse que las mujeres encontraron en la literatura del yo, una aliada para “ contarse“. Un buen ejemplo fue lo ocurrido en 2017, en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, en el que eligieron Black Out, de Mar√≠a Moreno, como el libro de 2016. Un descarnado relato de s√≠ misma que marc√≥ un camino a seguir.

“Mujeres que escriben hubo siempre -irrumpe Dolores-. S√≠, est√°bamos marginadas a ciertos espacios, quiz√° olvidadas. Hoy podemos decir que estamos m√°s visibilizadas y ganando lugares desde la escritura. Estamos retomando el legado de nuestras escritoras, descubri√©ndolas, como el caso de Sara Gallardo [se reedit√≥ su obra y Enero, publicada originalmente en 1958, es hoy una de las m√°s buscadas; cuenta la historia de una adolescente que debe enfrentarse a un embarazo no deseado luego de ser v√≠ctima de una violaci√≥n], incluy√©ndolas en las bibliograf√≠as de estudios. ¬ŅCu√°ntas obras hay de tantas otras autoras que no fueron reeditadas? Por suerte, compartimos sus libros para que no sean olvidadas. Eso s√≠, impacta la necesidad de que esas voces no se pierdan”.

Que las editoriales decidieran apoyar obras firmadas por mujeres responde, como bien dice Julia, a los espacios ganados en la sociedad. “Mi propia biblioteca es un reflejo de lo que siempre ocurri√≥, entre los diez libros escritos por hombres, encuentro uno de una mujer. Hoy, hay una decisi√≥n editorial que, claramente responde a un cambio de la sociedad.”

Pasado feliz, presente duro. "¬ŅQu√© anot√°s, gorda?", le pregunt√≥ Fabi√°n a Julia Coria. Ella, en esos veinte meses previos a la muerte de su marido, lo escrib√≠a todo
Pasado feliz, presente duro. “¬ŅQu√© anot√°s, gorda?”, le pregunt√≥ Fabi√°n a Julia Coria. Ella, en esos veinte meses previos a la muerte de su marido, lo escrib√≠a todo Fuente: LA NACION – Cr√©dito: Diego Spivacow

Ordenar la biblioteca fue tambi√©n para Mercedes una manera de visualizar esta situaci√≥n de los espacios ocupados por escritoras. “Separ√© los libros firmados por mujeres y descubr√≠ que ocupaba el 15 por ciento del espacio. Como contrapartida, hoy, en museos y librer√≠as ocupan un lugar importante -analiza-. Hay una especie de h√≠per demanda, h√≠per atenci√≥n, que algunos tratan como si fuera una moda. Me parece que hay que desconfiar y desmarcarse de ese lugar que pregunta de qu√© escriben las mujeres o afirman ‘as√≠ escriben las mujeres’, como si ser mujer fuera ser diferente”.

Lejos del marketing, y de esas preguntas que intentan englobar las miradas femeninas como si existiera una sola, Bel√©n se anima a indagar en otro terreno, el del empoderamiento. “Las mujeres alzan la voz, las editoriales apoyan, pero tambi√©n hay o√≠dos que quieren escuchar estas voces. No s√© qui√©n hubiera le√≠do hace diez a√Īos una historia sobre abuso o de violaci√≥n narrada en primera persona, o una historia como la de Dolores, que habla de femicidios. Claramente, hay una herencia en el campo de la no ficci√≥n argentina que estuvo muy marcada por varones y era material de denuncia, como el de Rodolfo Walsh -expone-. Mar√≠a Moreno marc√≥ el camino en estos √ļltimos a√Īos. Estamos delineando un recorrido en el confluyen un mont√≥n de cambios. Hoy seguimos escribiendo, siempre lo hicimos, lo que ocurre es que hay una industria editorial que acompa√Īa y personas que quieren leernos”.

Todas coinciden en que siempre las mujeres estuvimos presentes en la literatura y Dolores pone foco en las letras cl√°sicas, esas que estudi√≥ en la UBA. “En la literatura griega se pueden hacer lecturas de g√©nero a partir de Ant√≠gona, Medea, Arist√≥fanes (en Lis√≠strata, narra la primera huelga sexual de las mujeres). La cuesti√≥n es que siempre estuvimos narradas por otras voces. Lo que s√≠ me pregunto es por qu√© si la que escribe es una mujer, o la protagonista es una mujer, tiene que ser le√≠do solo por mujeres. Por qu√© no pueden incluirse todes en la voz que roda la vida”.

-¬ŅConsideran que en la actualidad el lector tiene una necesidad de reconocerse en un relato de su tiempo?

- Julia Coria: Desde la publicaci√≥n de Todos nos sale bien, me escriben mucho por Instagram. En su mayor√≠a, es gente que est√° en la misma situaci√≥n que narro en la novela. Son personas que acompa√Īan la enfermedad terminal de una pareja, de un hermano, de un hijo. Hay una identificaci√≥n.

- Dolores Reyes: En mi caso, las que me escriben son hijas del femicidio o abuelas que están luchando por tener la custodia de esos nietos, hijos del femicidio. Es verdad, hay una identificación a través del texto, un necesidad, una movilización que se da desde la lectura. Que la literatura del yo tenga como narradoras principales a las mujeres es porque hay una necesidad de narrar lo que está pasando, y hoy, en la sociedad argentina, y creo que en el mundo, las que estamos movilizadas somos las mujeres.

En este reconocerse, la novela de Bel√©n L√≥pez Peir√≥, Por qu√© volv√≠as cada verano, fue clave para que Thelma Fardin reflexionara sobre lo que vivi√≥ cuando ten√≠a 16 a√Īos, de gira con el elenco de Patito feo y tomara la decisi√≥n de iniciar el proceso judicial contra Juan Darth√©s en Nicaragua. A trav√©s de m√ļltiples voces, Bel√©n narra la historia del abuso sexual que padeci√≥ en su adolescencia, en manos del marido de su t√≠a, un comisario de la provincia de Buenos Aires, en el pueblo de Santa Luc√≠a, ese lugar que Bel√©n pint√≥ a los 15 a√Īos y que se convirti√≥ en la tapa del relato cuya pregunta, esa que repet√≠an hasta el cansancio, lo atraviesa todo.

"El ojo dentro del ojo". La frase de Jack Kerouac sirve de disparador para que Mercedes Halfon indague de qué manera el estrabismo condicionó su vida y su forma de mirar el mundo
“El ojo dentro del ojo”. La frase de Jack Kerouac sirve de disparador para que Mercedes Halfon indague de qu√© manera el estrabismo condicion√≥ su vida y su forma de mirar el mundo Fuente: LA NACION – Cr√©dito: Diego Spivacow

“Todo autor es su propio personaje y es tambi√©n su propia intriga. Imposible renunciar a s√≠ mismo”, de eso estaba convencido el escritor franc√©s Gustave Flaubert

“Es muy com√ļn que uno busque en el texto cierta relaci√≥n con la biograf√≠a del autor, pero tambi√©n es cierto que lo que uno escribe est√° muy marcado por la propia vivencia”, reconoce Dolores, quien ya est√° trabajando en su nueva novela. “El final de Cometierra qued√≥ abierto -anticipa-, adem√°s, el hilo de la maestra no est√° del todo resuelto y esto lo digo sin spoilear, as√≠ que estoy transitando por esa historia, con lo que sucede con los personajes. Estoy muy metida en eso y analizando las devoluciones que recibo en el taller que hago con Selva Almada”.

-¬ŅCu√°nto aportan los talleres a la hora de construir una obra?

- Dolores: Para mí, son fundamentales las devoluciones, confío en la lectura, en los comentarios, en las miradas.

- Julia: Hace 27 a√Īos que hago talleres, es mi zona de confort, adem√°s tengo un grupo de autores con los que me junto una vez por mes para analizar proyectos literarios. Nos leemos entre nosotros.

- Bel√©n: Siempre sent√≠ que mi novela era una obra colectiva. La hice en un taller en el que nunca me pusieron en el lugar de v√≠ctima, al contrario, la construcci√≥n fue desde el empoderamiento. Si ten√≠an que decirme que lo que estaba narrando era una porquer√≠a, no lo dudaban. Respeto mucho ese acompa√Īamiento y valoro el trabajo colectivo.

- Dolores: Los talleres rompen con esa idea del escritor solitario y, en el caso de las mujeres, est√° presente esa voz colectiva. Lo que te puedo asegurar es que te bajan muy r√°pido el ego.

- Mercedes: Hice muchos talleres, pero sobre todo de poesía. Son espacios donde te ayudan a perder la ingenuidad. Si bien la escritura es un momento individual, privado y hasta salvaje, esta la etapa de la corrección, de concientización de la obra, sin duda tiene que ser colectiva. Actualmente, doy clases en UNA [Universidad Nacional de las Artes] en la Licenciatura en Artes de la Escritura, una carrera que le dio un marco institucional a la escritura y que tiene el espíritu de los talleres.

- Dolores: Que se haya creado ese espacio para m√≠ es una se√Īal, que rompe con ciertos mitos y de la necesidad de escritura que hay.

- Mercedes: Antes se cre√≠a que solo pod√≠an escribir los que ten√≠an talento innato. Muchos sostienen que no se ense√Īa a escribir y por eso se burlan de los talleres y de que se apueste por carreras como √©sa. Claramente, hay talento innato y otros talentos que se forman.

Nuevamente, ser√° Entrop√≠a la que editar√° la nueva novela de Mercedes. Tendr√° una estructura de diario personal y, como El trabajo de los ojos, ofrecer√° esa mezcla de ficci√≥n y documental. “Es un diario en Berl√≠n, el relato de una chica que va a Alemania a ver a su pareja y cuando llega, se encuentra que est√° en otra situaci√≥n”. Julia prepara un libro de cuentos cortos y Bel√©n indaga en el terreno autobiogr√°fico. “Pens√© que el paso siguiente iba a ser la ficci√≥n”, reconoce, pero a la hora de sentarse a escribir, apareci√≥ nuevamente su yo.

ADEM√ĀS

Lee m√°s: lanacion.com.ar


Comparte con sus amigos!