Reducen a la mitad la pena de un asesino y violador por alegar estado de embriaguez

El 11 de marzo de 2016 un crimen horrorizó a Coslada. Dos hermanos, de origen rumano, asesinaron con gran violencia a una mujer en un prostíbulo de Coslada. El club Copacabana fue clausurado después de encontrar el cadáver de Elena, también rumana, de 40 años. Los hermanos la habían golpeado con violencia tras violarla. Ahora, la Audiencia Provincial de Madrid ha rebajado a la mitad la condena de uno de ellos por ir borracho.

En el auto se recoge que los dos tuvieron la misma participación en la agresión, pero la pena impuesta no es la misma. Uno de ellos ha sido condenado a 27 años de prisión; el otro, en cambio, a 13 años y medio, ya que se ha considerado como atenuante su alto grado de embriaguez. Según la sentencia, el crimen se produjo «con extrema violencia». Elena no tuvo ninguna posibilidad de defenderse de sus asesinos. En el auto, que adelanta Cadena Ser, se recoge que el alcohol «alteró considerablemente su capacidad para adecuar su comportamiento al sentido de la norma».

Los dos agresores, además de las penas impuestas, tendrán que indemnizar a los familiares de la víctima, entre ellos una hija de 11 años, con un total de 220.000 euros.

Rostro desfigurado

Los hermanos entraron al club Copacabana en la madrugada del 11 de marzo. Tras una discusión –los testigos apuntaron durante el juicio a que existía un conflicto previo entre Elena y sus agresores, ya que había alojado en su casa a la pareja de uno de ellos, que también era maltratada–, la violaron y la asesinaron en el número 1 de la avenida del Príncipe de Asturias. Un vecino alertó a los agentes de que junto a un coche mal aparcado, que correspondía a la vícitma, había restos de sangre. Fue después de la llamada de la madre de Elena denunciando su desaparición, cuando los agentes consiguieron una orden de registro para entrar al local. Se encontraron con el cadáver de la mujer con el rostro desfigurado, pero la ausencia de testigos dificultaba la resolución del caso.

El primer culpable fue detenido meses después, en septiembre, en Alcalá de Henares. Al segundo no se le detuvo hasta febrero de 2017 en Rumanía, país al que se marchó tras el crimen. Se inició entonces una colaboración policial a través de la Interpol, hasta que fue localizado en la localidad de Petrea. En el registro de la vivienda se localizaron diversas prendas de vestir que le incriminaron en los hechos. Las autoridades rumanas autorizaron su extradición a territorio nacional.

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