Reduce al hombre que la estaba fotografiando bajo la falda

La cola de la oficina de Correos fue el lugar escogido por un hombre ya identificado para, presuntamente, fotografiar a las mujeres que esperaban por debajo de la falda. Lo estaba haciendo, seg√ļn testigos oculares presentes en esta oficina de Vilagarc√≠a de Arousa (Pontevedra), sacando su tel√©fono m√≥vil y acerc√°ndolo por detr√°s a las v√≠ctimas sin que ellas se percatasen. Pero en uno de los intentos, una persona lo sorprendi√≥ y advirti√≥ a la chica a la que estaba robando las fotos. La respuesta de la v√≠ctima fue inmediata al dirigirse a √©l y reprocharle su actuaci√≥n, que reaccion√≥ abandonando el local precipitadamente. Ella, lejos de amedentrarse, lo sigui√≥ y logr√≥ retenerlo en plena calle hasta que lleg√≥ la Polic√≠a.

En esta persecución, la joven estuvo apoyada por un chico que pasaba por la zona y que se encontró con la escena de frente. Entre los dos le impidieron que el acusado accediese a los archivos del teléfono para borrar las imágenes que había tomado. Al personarse en el lugar, los agentes introdujeron al hombre en el vehículo policial y lo trasladaron a la comisaría. Este no es el primer caso de mujeres cuya intimidad se ve afectada por hombres que tratan de fotografiarlas con la idea de captar sus partes íntimas.

Una pr√°ctica extendida

Uno de los casos más sonados y que más denuncias acumuló fue el de un hombre de mediana edad detenido en el metro de Madrid el pasado mes de agosto por grabar a más 500 mujeres bajo las faldas. Las imágenes eran publicadas, posteriormente, en una página web de contenido pornográfico. El autor de los hechos actuaba de forma compulsiva y grababa a diario a decenas de mujeres, por lo que los efectivos de la Policía pudieron detenerlo in fraganti.

Esta suerte de ¬ęmoda¬Ľ por robar im√°genes privadas de las mujeres en plena calle est√° tan extendida que cuenta con un nombre propio. Se trata del ¬ęUp skirting¬Ľ, un t√≠tulo que se refiere a fotograf√≠as o incluso v√≠deos captados y publicados sin autorizaci√≥n y que acaban nutriendo portales de contenido sexual en Internet. Estos archivos suman millones de visionados y el delito, explican desde la Polic√≠a Nacional, se ha extendido por toda Europa.

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