Rafael y Dalí confrontan sus leyendas en el museo del genio surrealista

Enamorado como estaba Salvador Dal√≠ del Renacimiento y, muy particularmente, del trabajo de Rafael, a quien adoraba como a una suerte de figura divina, es normal que la exposici√≥n se presente como un sue√Īo. Un sue√Īo largamente anhelado y que por fin ha cobrado forma gracias al bicentenario del Museo del Prado, onom√°stica que se extiende m√°s all√° de la pinacoteca madrile√Īa y llega al Teatre-Museu Dal√≠ de Figueres de la mano de ¬ęVirgen de la rosa¬Ľ, obra maestra de Rafael por la que a buen seguro Dal√≠ hubiese dado cuarto y mitad de su ic√≥nico bigote. O todo el mostacho entero si, como ocurre con la exposici√≥n ¬ęDal√≠-Rafael, una prolongada enso√Īaci√≥n¬Ľ, hubiese podido ver una de sus propias obras confrontada a la del genio renacentista.

En concreto, lo que plantea esta ¬ęprolongada enso√Īaci√≥n¬Ľ es un di√°logo a dos bandas entre ¬ęVirgen de las rocas¬Ľ de Rafael y ¬ęLa ascensi√≥n de Santa Cecilia¬Ľ, un √≥leo de la etapa m√≠stico-nuclear de Dal√≠. Una conversaci√≥n in√©dita que permite medir la influencia del maestro renacentista en un Dal√≠ que, en esa etapa de su vida, se dedicaba a ¬ęseguir la t√©cnica de los cl√°sicos¬Ľ e interpretar obras religiosas adapt√°ndolas a su momento hist√≥rico, en palabras de la directora de los Museos Dal√≠, Montse Aguer.

Para entender la devoci√≥n que el pintor catal√°n sent√≠a por Rafael, de quien lleg√≥ a decir que era el ¬ęm√°s antiacademicista y futurista de todos los arquetipos de todos los tiempos¬Ľ, la exposici√≥n se completa con material documental, dibujos, fotograf√≠as de talleres del artista catal√°n y libros con los que estudiaba la obra de Rafael para plasmarla en su pintura. ¬ęDal√≠ quiere ser el Rafael de su √©poca. Abandona la gloria surrealista para volver a la tradici√≥n. Quiere incorporar a la cosmogon√≠a del siglo XX todos los conocimientos de la √©poca de Rafael¬Ľ, destac√≥ Aguer.

¬ęDal√≠ fue un pintor contempor√°neo que reiter√≥ su admiraci√≥n hacia uno del pasado, por lo que era necesario reunirlos a los dos¬Ľ, destac√≥ el director del Museo del Prado, Miguel Falomir, durante la inauguraci√≥n de una exposici√≥n en la que la obra de Rafael se podr√° ver hasta el 6 de enero, fecha en la que ser√° sustituida por otra de Dal√≠.

Para el pintor Antonio L√≥pez, quien adem√°s de asistir a la inauguraci√≥n particip√≥ en un coloquio junto a Falomir y el arquitecto √ďscar Tusquets, la idea de confrontar las dos obras es ¬ęinnovadora¬Ľ y subraya la necesidad de que los museos sirvan como di√°logo entre artistas. ¬ęDal√≠ es como un resumen de toda la historia de la humanidad¬Ľ, concluy√≥ L√≥pez.

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