Quinta Trabucco, un refugio verde y artístico en zona norte

En la casona de Florida hay recitales, cine al aire libre y muestras de arte, entre otras actividades Fuente: LA NACION РCrédito: Fernando Massobrio

En la residencia, construida en 1892, proliferan √°rboles centenarios distribuidos en 17.000 m2 de parque

En la hist√≥rica quinta Trabucco, en Florida, una casona de estilo ecl√©ctico italianizante con un parque de 17.000 m2, unas 25.000 personas participan de 50 propuestas vinculadas al arte y a la salud este verano. La mansi√≥n fue construida a fines del siglo XIX por la familia Trabucco, y pas√≥ a manos de la municipalidad de Vicente L√≥pez en 1990, cuando muri√≥ su √ļltimo habitante, un artista pl√°stico que vivi√≥ encerrado pintando en el s√≥tano de la residencia. Convertida por legado de donaci√≥n en centro cultural, la casona es hoy un espacio donde se puede disfrutar de un refugio verde, con √°rboles centenarios, cerca de la Panamericana y la avenida General Paz.

Adem√°s, la quinta, ubicada en Carlos Francisco Melo 3050, Florida, concentra a lo largo del a√Īo recitales, muestras de arte, clases de yoga, cine a cielo abierto, talleres, congresos y seminarios, entre otras actividades. Seg√ļn los datos de la Secretar√≠a de Cultura local, pasan anualmente m√°s de 100.000 personas por el lugar.

La historia de la emblemática residencia nace con Antonio Trabucco, un comerciante dedicado a la importación de terciopelos de Génova, que se usaban para revestir sillones, y en la confección de prendas de trabajo. En 1892, el empresario decidió comprar un terreno de 10 hectáreas fuera de la Capital para pasar, junto con su familia y en contacto con la naturaleza, las vacaciones de verano.

Como primera medida, Trabucco plant√≥ cientos de √°rboles en ese p√°ramo solo cubierto por malezas y arbustos. En pocos a√Īos, el lugar se transform√≥ en un vergel poblado de magnolias, robles y palmeras. A√ļn se pueden encontrar varios de esos √°rboles centenarios y hasta un “pino candelero”, √ļnico en el mundo, por haber crecido con esa forma luego de recibir el impacto de un rayo.

Seg√ļn los registros del Centro de Investigaciones Hist√≥ricas de Vicente L√≥pez, el casco de la quinta fue bautizado Villa Delia en honor a la hija primog√©nita del matrimonio. “La familia viv√≠a en la casona desde los primeros d√≠as de noviembre, y se quedaba hasta mediados de marzo. Contaban con una cancha de tenis y una de bochas, y en la parte de atr√°s hab√≠a una caballeriza y una colecci√≥n de animales ex√≥ticos (monos, zorros). A√Īos m√°s tarde, en donde estaba la cancha de tenis, se construy√≥ un estanque en el que hab√≠a una gran variedad de aves, como garzas y teros. El clima creado era buc√≥lico, et√©reo y di√°fano”, se lee en los registros.

En 1913, Antonio Trabucco don√≥ el terreno de la esquina de Melo y Beir√≥ para que se construyera una iglesia, que se erigi√≥ en 1931 y se llam√≥ Nuestra Se√Īora de la Guardia. En 1939, muri√≥ el empresario y su esposa, Ana Viglione, decidi√≥ donar a la municipalidad de Vicente L√≥pez el casco de la quinta para que se convirtiera en un espacio p√ļblico de esparcimiento que llevara el nombre de su esposo. Sin embargo, el legado no se podr√≠a cumplir mientras viviera en la casa alg√ļn miembro de la familia. Trece a√Īos despu√©s muri√≥ Viglione. Por ese entonces, el √ļnico morador de la residencia era Alberto Jos√©, el √ļnico hijo var√≥n del matrimonio Trabucco.

En la década del 50, la construcción de la autopista Panamericana y de las calles adyacentes cercenó parte de la quinta. A su vez, Alberto Trabucco y su sobrina Nélida Monés Trabucco donaron los terrenos lindantes a la Iglesia para permitir la construcción del actual Instituto Ceferino Namuncurá. El resto de esa manzana fue loteada y vendida, y simultáneamente la municipalidad abrió la calle Rosetti en su traza actual.

El √ļltimo habitante

En 1990, a los 90 a√Īos, muri√≥ Alberto Trabucco. Para muchos especialistas, el artista fue un gran talento sin biograf√≠a. Vivi√≥ encerrado en la quinta y nunca se present√≥ a recibir ning√ļn premio, ni tampoco le interesaba demasiado exponer su obra al p√ļblico. Sin embargo, fue un renovador del arte local, un pregonero de la modernidad junto con Emilio Pettoruti, Lino Enea Spilimbergo y Antonio Berni, entre otros.

A partir de la muerte del artista, la intendencia tom√≥ posesi√≥n de la quinta y por razones de seguridad y conservaci√≥n la transform√≥ en un espacio semip√ļblico. En 1996, luego de algunas refacciones, la casa se convirti√≥ en el centro cultural que se conoce hoy.

“Todas las actividades que ofrece el municipio son gratuitas y abiertas. Vicente L√≥pez tiene tambi√©n otros espacios culturales como la Casa de la Cultura, el Cine Teatro York, el Centro Cultural Munro, el Museo Usina Audiovisual Lumiton, la Torre de la Independencia-Ader y la Biblioteca Municipal Jos√© F. Gonz√°lez”, indicaron voceros de la Secretar√≠a de Cultura local.√ü

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