Quim Torra, el presidente errabundo

El presidente catalán, Quim Torra, se reivindica a sí mismo como un activista poco amigo de la vida institucional y la política tradicional. Torra prefiere los festejos folclóricos y la retórica historicista a la gestión del día a día de la Generalitat. No en vano, el «president» ha reconocido en repetidas ocasiones que su paso por el Gobierno catalán es «temporal» hasta que se pueda volver a investir a su predecesor, Carles Puigdemont. A pesar de ello, el líder independentista está aprovechando su cargo para viajar al exterior con una rica agenda agenda oficial en la que las constantes visitas a Waterloo y Bruselas contrastan con su escasa actividad en Cataluña.

Según las últimas cifras disponibles, Torra gastó en 2018 unos 120.000 euros en desplazamientos, cantidad que supera el coste de los viajes que hizo Puigdemont en sus primeros meses al frente de la Generalitat. Entre estos gastos figuran 51.013 euros en un viaje a Washington entre el 26 y el 29 de junio para participar en el Smithsonian Folklife Festival y 21.453 euros de un viaje a Suiza el 17 y 18 de octubre, donde se reunió con las fugadas Anna Gabriel y Marta Rovira. En total, Quim Torra ha realizado hasta una docena de viajes. De estos, ocho han sido para reunirse con Carles Puigdemont en la «Casa de la República» de Bélgica.

Sin repercusión ni éxitos

En todas sus misiones exteriores, los «éxitos diplomáticos» que ha atesorado Torra han sido más bien escasos. El president no ha conseguido reunirse con altos cargos de los gobiernos de los países que ha visitado, tampoco ha recolectado apoyos internacionales para la causa soberanista ni ha logrado un impacto en los medios internacional -las imagenes de los dirigentes independentistas desplazándose a terceros países para hablar ante los mismos medios que les siguen en Cataluña, es una estampa habitual-.

Quim Torra, con un alcalde del estado de Idaho (EE.UU..) – ABC

Los dos responsables de la consejería de Acción Exterior de Cataluña, los republicanos Ernest Maragall y Alfred Bosch también han multiplicado sus salidas. El primero se gastó, solo entre junio y noviembre de 2018, tres veces más que su predecesor, Raül Romeva: de 12.000 euros a 42.000, informó la Cadena Ser. «Torra supera a Puigdemont en su despilfarro en viajes al extranjero. Sus visitas a fugados de la Justicia nos están costando miles de euros a los ciudadanos», señaló hace menos de un mes la diputada de Ciudadanos Lorena Roldán. A su vez, El líder del PSC, Miquel Iceta, considera una «barbaridad e inutilidad absoluta» los gastos de Torra en viajes al extranjero para participar en «organismos fantasmagóricos» como el Consejo de la República que lidera Puigdemont.

Abandono de la Generalitat

A pesar de estos precedentes, el presidente no desiste y sigue viajando por el mundo, algo que en varias ocasiones ha dejado una silla vacía al frente de la Generalitat. Sin embargo, las ausencias de Torra son suplidas por dos de los colaboradores más estrechos de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, antiguos responsables del gobierno catalán, hoy fugados o procesados. Así las cosas, es el vicepresidente catalán, Pere Aragonès, y la consejera de la presidencia y portavoz del Govern, Elsa Artadi, quienes han ido posando sobre sus espaldas buena parte de las funciones del jefe del ejecutivo autonómico.

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