quiere que exija a Sánchez la presentación de los Presupuestos

El tono de la sesión de control de este jueves al presidente de la Generalitat, Ximo Puig, no ha llegado a lo elevado de otros plenos, pero sí ha tenido algún momento de intensidad incluyendo por parte de sus socios de Gobierno. Arrancaba como suele ser habitual la líder del PPCV, Isabel Bonig, en una intervención variopinta de reproches: las ayudas a dedo a entidades catalanistas; la permisividad para que el alcalde de Ontinyent, Jorge Rodríguez, pueda presentarse a las primarias pese a su detención en la Operación Alquería; el fichaje del exasesor de Puig José Manuel Orengo por Baleària; o que el concejal de Compromís en Valencia Pere Fuset siga en su puesto pese a estar imputado por el accidente mortal en Viveros. «No obstante, el PP defiende la presunción de inocencia. No le diremos 1 muerto, 0 responsables, esperaremos al proceso judicial», ha señalado en referencia al lema de las víctimas del accidente de metro.

A continuación, también le ha preguntado al jefe del Consell si cree que hay presos políticos en España o si está a favor de «indultar a los golpistas». En su réplica, en la que ha eludido valorar estas cuestiones y se ha limitado a asegurar que «el único peligro que tiene la Comunidad Valenciana es que vuelva a gobernar el PP», ha optado por exponer un cálculo de la gestión de Bonig como consellera. En este sentido, ha apuntado que «ha costado a los valencianos 135 millones» en indemnizaciones y ejecución de sentencias. Concretamente, 9,4 millones por la resolución del contrato de concesión de la autovía CV-95; 14,6 millones para la adjudicataria de la Avenida Dénia de Alicante por una condena del Supremo; 5,5 millones para Automòbils la Alcoyana por el TAM Alacant; 1,3 millones de indemnización a la concesionaria del puerto de Benicarló; no menos de 100 millones por la demolición de las Torres de Benidorm o 2,6 millones por la autovía CV-50, entre otras.

Isabel Bonig, durante su intervención en la sesión de control
Isabel Bonig, durante su intervención en la sesión de control – EFE

Puig le ha espetado igualmente que «parece no le dejan hacer mítines en su partido y viene aquí a hacerlos», y ha indicado que él nunca ha hablado de presos políticos, pero los populares «están dispuestos a hacer lo que haga falta, a que se rompa España, por un puñado de votos».

El portavoz popular José Juan Zaplana ha intervenido a continuación de Bonig para cuestionar sobre las listas de espera en Sanidad. «No hay problemas en las de los cerditos, pero sí en las de las personas», ha afirmado aludiendo a que la Fiscalía investiga la utilización de la misma maquinaria para realizar resonancias a animales y a humanos.

«Gobernar por decreto nos recuerda a Rajoy»

Después del PP, ha llegado el turno del portavoz de Compromís, Fran Ferri, cuyas preguntas al jefe del Consell suelen ser más descafeinadas que las de cualquier otro grupo. En ocasiones como la de hoy, sin embargo, opta por lanzar algún dardo que parece escocer a Puig, a quien ha puesto en un brete con la financiación autonómica. Así, ha propuesto que Las Cortes acuerden una resolución -en la que deberá constar la firma del PSPV- para que se exija la presentación del proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2019, y que estos contemplen los puntos de la «agenda valenciana» aprobados por unanimidad en la Cámara.

Ferri ha defendido que no hay que dar un «paso atrás» y que es necesario defender la «causa justa del derecho de los valencianos a vivir mejor». Para el síndic de Compromís, hay que «rechazar de facto» que se prorroguen las cuentas para el próximo año y presentar unas nuevas.

Los portavoces de Compromís (Fran Ferri) y Ciudadanos (Mari Carmen Sánchez)
Los portavoces de Compromís (Fran Ferri) y Ciudadanos (Mari Carmen Sánchez) – EFE

Puig le ha asegurado que «nunca» renunciarán a lo que «corresponde» a la Comunidad y que es «exigible» que el Gobierno presente Presupuestos, pero lo más importante es «que se aprueben», por lo que «hay que intentar conseguir los apoyos suficientes». Una argumentación que no ha parecido convecer al portavoz de la coalición, quien ha considerado que ni el Gobierno de Rajoy antes, ni el de Pedro Sánchez ahora, «aportan soluciones a los problemas concretos» de los valencianos: «No sabemos qué va a pasar con la deuda ni con las inversiones porque no han entrado en el Congreso. No presentar Presupuesto y gobernar a base de decreto ley nos recuerda a Rajoy».

El adelanto electoral sobrevuela la sesión

Tras dos estocadas, una de los suyos y otra de los contrarios, a Puig no le ha dado del todo tiempo a reponerse a la siguiente, de Podemos, aunque bastante más suave. El portavoz de los morados, Antonio Estañ, ha centrado su turno de palabra en reclamar medidas más decididas para transformar el modelo productivo porque echa en falta «la convicción de que repetir fórmulas pasadas es repetir errores pasados», y ha reivindicado una vez más la implantación de la tasa turística. Una cuestión que convirtieron en una de sus propuestas estrella del pasado año para los Presupuestos, pero que no salió adelante por la oposición de los socialistas.

«La Comunidad Valenciana no tiene ninguna especificidad para que no se aplique. Reportaría ingresos. No hay ningún argumento en contra. El secretario autonómico de Turismo, Francesc Colomer, dice que la clave es la hospitalidad y que hay que saber lo que quiere el turista solo con mirarle a los ojos. Esto puede sonar más o menos literario y a mí lo que me parece es homeopatía política», ha señalado.

Antonio Estañ, síndic de Podemos, en la Cámara
Antonio Estañ, síndic de Podemos, en la Cámara – EFE

En respuesta, Puig ha subrayado que «existen otras manera» y «no hay un única tasa turística ni un único impuesto como si fuera el gran salvador o la llave que abre todas las puertas para mejorar la sostenibilidad».

Estañ ha aprovechado su intervención para tratar de que el jefe del Consell aclarara algo más sobre el posible adelanto de las elecciones autonómicas. «Parece que algunos juegan a que haya antes de que se apliquen las políticas» o «ha pasado meses haciéndose el interesante» han sido algunas de sus referencias, sobre las cuales el presidente de la Generalitat no se ha sentido aludido.

Transparencia

El último rifirrafe ha tenido lugar con Ciudadanos, cuya portavoz, Mari Carmen Sánchez, ha cuestionado a Puig sobre las ayudas a entidades catalanistas o los barracones, animándole a que convoque los comicios. El presidente de la Generalitat le ha replicado que tiene que «aterrizar en la realidad» para comprobar el avance por las inversiones en las infraestructuras y que dan subvenciones a todo tipo de entidades porque son «plurales» y «no sectarios» como la formación naranja. Ante las caras de indignación del grupo, Isabel Bonig le ha gritado a Sánchez desde su escaño: «No permitas que os chulee».

El parlamentario Juan Córdoba ha criticado entonces las reiteradas negativas a peticiones de documentación sobre la indemnización pagada a la ex directora económica del Instituto de Investigación La Fe después de su despido por parte de la anterior consellera de Sanidad, Carmen Montón. La actual responsable del departamento, Ana Barceló, ha tratado de explicar entre el alboroto del hemiciclo y con un evidente enfado, que ofrecerles la información podría ir contra la ley de protección de datos. Una justificación que consideran ilógica desde Ciudadanos.

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