¿Quiénes son y qué piden los «chalecos amarillos» en Francia?

Sin líder visible ni organización concreta reconocida, el movimiento de los «chalecos amarillos» volvió a movilizar este sábado a centenares de miles de hombres y mujeres que cortaron y/o bloquearon carreteras y autopistas en toda Francia, para protestar contra la subida del precio de los carburantes y el costo de la vida.

¿Quiénes son?

Franceses de clase media modesta y precaria, que viven en pueblos o ciudades pequeñas, donde sufren de manera muy particular la subida del precio de los carburantes (son muy dependientes en la vida de cada día), víctimas de la precariedad de los servicios públicos, que han sido suprimidos en zonas rurales alejadas de las grandes ciudades.

¿Quienes son sus amigos y enemigos?

El francés medio tiene amigos o familia que viven en pueblos pequeños: de ahí la gran solidaridad moral y comprensión. Por el contrario, las élites intelectuales, culturales y sociales, siempre han considerado que esa Francia profunda era un poco «arcaica» y «provinciana». Los chalecos amarillos son la revuelta de esa Francia profunda contra las elites parisinas, que Emmanuel Macron encarna de manera arquetípica.

¿Qué quieren?

Que no suban los carburantes, recuperar el poder adquisitivo perdido, recuperar los servicios públicos perdidos en la Francia periférica que no tiene las ventajas de París y las grandes ciudades.

¿Cómo están organizados?

No hay organización que «dirija» el movimiento, que no tiene líderes ni portavoces: en cada pueblo, ciudad, departamento o región la gente se agrupa a través de las redes sociales.

¿Qué hacen los partidos políticos y sindicatos ante la crisis?

Extrema derecha y extrema izquierda intentan «recuperar» el movimiento. Socialistas y derecha tradicionales dicen «comprender» la «cólera». Los sindicatos están divididos.

¿Qué piensa el hombre y la mujer de la calle?

Entre el 70 y el 80% de los franceses dicen apoyar o comprender el movimiento, que contemplan con aparente simpatía, de momento.

¿Puede prosperar un movimiento sin organización, sin programa concreto ni portavoces?

La extrema izquierda espera algo parecido al nacimiento de Podemos. La extrema derecha espera que los «chalecos amarillos» franceses se transformen en algo semejante a La Liga Norte italiano.

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