Quién quiere ser millonario: La radióloga que adoptó a un bebé abandonado con diagnóstico de parálisis cerebral

Andrea y su lucha por la adopción de su hijo.

Andrea Ferrari se sent√≠a realizada. Excelente profesional, le dedicaba gran parte de su tiempo a su trabajo como radi√≥loga. Hasta que un d√≠a, mientras cumpl√≠a su turno en el Hospital Santojanni la llamaron para hacerle una placa a Juan, un reci√©n nacido que estaba en terapia intensiva. “Ten√≠a 15 d√≠as y me toc√≥ hacerle una placa de t√≥rax. Estaba en terapia intensiva porque hab√≠a nacido de 29 semanas con un kilo cien. En ese momento me enter√© que lo hab√≠an abandonado al otro d√≠a de nacido”.

No era la primera vez que Andrea ten√≠a que hacer su trabajo en neonatolog√≠a. Sin embargo, Juan estaba inquieto, y su impulso fue levantarlo y ponerlo contra su pecho. El beb√© se relaj√≥, y ella supo que no se iban a separar nunca m√°s. “No s√© por qu√© lo abrac√©, creo que fue el destino que me dec√≠a que ten√≠amos que estar juntos. Al tenerlo a upa sent√≠ una conexi√≥n especial. √Čl me eligi√≥ como mam√° antes de que yo (lo elija) a √©l como hijo”, describi√≥ emocionada en el transcurso de su participaci√≥n en Qui√©n quiere ser millonario, que termin√≥ con un premio de 180 mil pesos.

Mientras Andrea, tranquila, contaba su historia, Juan estaba sentado a su lado, mir√°ndola. Ahora ya tiene cuatro a√Īos y se lo ve tranquilo, como a cualquier chico de su edad. Aquella historia de amor en medio de una perspectiva terrible, desemboc√≥ en un final feliz: “Estuvo seis meses internado, tres en terapia intensiva, con respirador y sonda. Ten√≠a un diagn√≥stico de par√°lisis cerebral. Me hab√≠an dicho que no iba a ver ni a o√≠r, que iba a tener problemas motrices degenerativos. Fue superando todo d√≠a a d√≠a, derrumbando cada una de esas sentencias que le pusieron”.

A medida que Juan se fue recuperando, comenz√≥ otro cap√≠tulo dif√≠cil en la vida de Andrea: el de la adopci√≥n: “El tema legal no fue f√°cil, porque yo no estaba en el registro de adoptantes. Me quise anotar, pero como yo quer√≠a un nene en particular no me dejaron. Fui a hablar al juzgado y tuve que poner abogados y luchar un mont√≥n”.

Hoy, con la tranquilidad de haber conseguido su objetivo, Andrea siente que todav√≠a tiene mucho amor para dar: “No so√Īaba con tener hijos. √Čl despert√≥ eso y me cambi√≥ la vida. Me gustar√≠a tener otro hijo, ahora ya no lo descarto. Cuando sos madre ves el mundo de otra manera, te cambia totalmente la perspectiva. Es hermoso”.

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