«¡Qué vergüenza. Algún día habrá una desgracia!»

Cada mañana desde hace unos días se repite la misma estampa en el suburbano madrileño. En algunas estaciones, las aglomeraciones llegan hasta los tornos y se hace imposible caminar hacia los andenes. Los viajeros esperan hacinados y con cara de resignación, según su relato, más de una hora para poder subirse al tren. Las fotos y los vídeos que cuelgan en las redes sociales así lo demuestran. ¿Las estaciones más afectadas? Nuevos Ministerios, Méndez Álvaro, Puerta del Ángel y Moncloa, sobre todo en hora punta. «Esto es una vergüenza, solo pondrán una solución cuando haya que lamentar una desgracia», escribe una de las usuarias del suburbano.

Muchas son las quejas que se han recogido también por el aumento de la frecuencia entre tenes. En verano, la Consejería de Transportes afirmó que esto se debía a un ajuste propio de la época estival, en la que desciende la demanda de viajeros, un argumento que ahora ya no es válido para quienes cogen el transporte público, que también critican la falta de maquinistas y la ausencia de aire acondicionado en los vagones. De hecho, el Sindicato de Maquinistas ha denunciado que a diario se atienden lipotimias en el interior de los vagones.

Ahora, se han incrementado. Atravesar Nuevos Ministerios a las 08.00 horas se ha convertido en una odiesea para, sobre todo, los jóvenes que hacen parada en la estación para llegar a la universidad o para aquellos que se dirigen a su trabajo.

Una vez que llegan al andén, subirse al tren tampoco es fácil, debido a la cantidad de gente que espera. «¿Esto es Nuevos Ministerios o una discoteca?», comenta una viajera. Otro apoya el argumento, y añade: «Un día tendremos un disgusto y miraréis para otro lado». Lo que más les molesta es no obtener ninguna respuesta. Solo el lunes Metro informó de la existencia de retrasos por la asistencia sanitaria a un viajero. Han pasado los días y la situación sigue siendo la misma: gente que se siente «atrapada» sin saber cuál va a ser la solución de una situación que «no considera normal».

Gente esperando a poder subirse en los trenes – Twitter

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