“¬°Qu√© dolor de ojos!”. La bronca de los directivos de Independiente por el nivel del equipo

La instrucci√≥n de Beccacece para S√°nchez Mi√Īo; los hinchas de Independiente estallaron contra el equipo Fuente: FotoBAIRES

“¬°Madre m√≠a, qu√© dolor de ojos!”. “¬°Qu√© feo fue esto, por favor!”. Los pocos directivos y allegados de Independiente que se acercaron al estadio de Quilmes a presenciar el encuentro de octavos de final de Copa Argentina ante Defensa y Justicia (1-0) iban saliendo del palco oficial y no pod√≠an ocultar ni el disgusto ni el desconcierto. El Rojo acababa de meterse por primera vez en su historia en los cuartos de final de un torneo que siempre le ha resultado esquivo, pero la sensaci√≥n era agridulce. En realidad, bastante m√°s “agri” que “dulce”.

Desde las tribunas bajaba la misma mezcla de sabores. Algunos c√°nticos y aplausos desde la popular, mayor√≠a sensible de silbidos reprobatorios e insultos desde todos los rincones. Tal es as√≠, que en la foto del cheque por pasar de ronda, Mart√≠n Ben√≠tez tuvo que levantar el √°nimo de sus compa√Īeros, tambi√©n conscientes del p√©simo partido realizado: “¬°Vamos que ganamos! ¬°Que digan lo que quieran!”, areng√≥ el misionero con insulto final.

Contra la idea generalizada de que ganar es lo √ļnico que vale, hinchas, dirigentes, periodistas y hasta algunos jugadores dieron esta vez muestra de que la forma tambi√©n importa. El Rey de Copas pas√≥ en cinco d√≠as dos pruebas dif√≠ciles. Venci√≥ a Atl√©tico en Tucum√°n y super√≥ a Defensa y Justicia para seguir adelante en Copa Argentina, pero su rendimiento fue de mal en peor y las consecuencias las padece Sebasti√°n Beccacece, un t√©cnico que cant√≥ victoria en los partidos que necesitaba para mantenerse a flote y, sin embargo, est√° m√°s cuestionado que nunca.

“No jugamos bien y ganamos siendo superados por el rival”. El entrenador rosarino cambi√≥ en esta ocasi√≥n el discurso esbozado en el Jard√≠n de la Rep√ļblica. El s√°bado hab√≠a sostenido que su equipo hab√≠a triunfado por “haber hecho bien las cosas que ten√≠amos que hacer”, frase incomprensible de acuerdo a lo visto en la cancha. Esta vez se acerc√≥ m√°s a la realidad, porque en Quilmes las cosas fueron a√ļn peores.

La estad√≠stica se√Īala que, igual que en Tucum√°n, Independiente efectu√≥ un √ļnico disparo al arco, el del gol. Pero en este caso ni siquiera es cierto: el tanto lleg√≥ por un centro de Domingo Blanco que apenas pein√≥ Gast√≥n Silva y despist√≥ a Unsa√≠n. No hubo remates, pr√°cticamente no hubo llegadas, tampoco juego coordinado, y ni siquiera una defensa s√≥lida. En las √ļltimas dos acciones del partido, cuando Defensa y Justicia llevaba varios minutos con un hombre menos, merode√≥ dos veces el empate.

“Partido complicado, a pesar de no jugar bien”, escribi√≥ en su cuenta de Instagram el capit√°n Mart√≠n Campa√Īa, otra vez el mejor de los suyos en el campo y el m√°s sensato en el an√°lisis. Mientras Ben√≠tez y Silva apelaron de manera m√°s o menos velada a la importancia del “ganar como sea”, el arquero uruguayo sintoniz√≥ mejor con la incredulidad y el enojo que se hab√≠a apoderado de las tribunas, un ambiente que se prolongar√≠a en las puertas del vestuario.

H√©ctor “Yoyo” Maldonado, secretario general del club, enarcaba las cejas y esbozaba apenas una sonrisa. Hablaba poco. Los que pasaban le palmeaban la espalda en un gesto m√°s parecido al consuelo que a la felicitaci√≥n. El clima era de derrota, pese al 1-0 a favor, y a ese clima tuvo que referirse Beccacece: “Est√° enrarecido y eso condiciona la forma de juego, los chicos sienten eso de que el t√©cnico se va. Nosotros vamos a trabajar hasta que la dirigencia lo diga”, se√Īal√≥ el t√©cnico en medio de rumores de todo tipo. “Ya que nos metimos en cuartos de final, quiz√°s lo mejor ser√≠a aprovechar el tiempo y preparar lo que viene con otro t√©cnico”, desliz√≥ una voz en la zona mixta.

Los pr√≥ximos cuatro d√≠as volver√°n a ser vitales para el destino de un entrenador que fue una apuesta de riesgo, que lleg√≥ precedido de su gran campa√Īa en Defensa y Justicia, pero que parece haber agotado demasiado pronto su cr√©dito.

En las 72 horas que restan para el partido ante Talleres por la Superliga, Beccacece deber√° decidir si una vez cumplida la sanci√≥n disciplinaria interna que se le impuso regresa Pablo P√©rez, quiz√°s el √ļnico futbolista con condiciones para devolverle algo de sentido al deshilachado rendimiento del equipo. Tambi√©n habr√° que ver si recupera a Nicol√°s Domingo, el jugador m√°s querido por los hinchas, tambi√©n apartado de las convocatorias. De lo que determine el hombre de las largas caminatas por el √°rea t√©cnica, pero sobre todo de lo que se vea en la cancha, incluso por encima de los resultados, depender√° la continuaci√≥n de esta historia.

En pleno debate por la creaci√≥n de una secretar√≠a futbol√≠stica -con Daniel Montenegro como m√°ximo candidato para encabezarla-, Independiente navega sin rumbo fijo. Los dirigentes se llenan de dudas, el entrenador se siente desamparado, los futbolistas hacen llamados desesperados a la unidad, los hinchas maldicen y se quejan, y ya ni siquiera las victorias alcanzan para apagar el fuego. “Hay que encontrar la tranquilidad para jugar como lo ven√≠amos haciendo”, se√Īal√≥ Beccacece en medio del tumulto de la noche en Quilmes. Lograrlo en semejante contexto ser√≠a sin duda el m√°s sonado de sus √©xitos.

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