¬ŅQu√© demonios es un drag√≥n?

En las mitolog√≠as n√≥rdicas, la germ√°nica o c√©ltica, la lucha con el drag√≥n es un acto existencial que concede identidad al h√©roe. Hay h√©roes que son matadores de dragones y se les conoce por eso. Todos los matadores de dragones se parecen entre s√≠. ¬ŅQui√©n dir√≠a que Siegfried y Trist√°n se parecen mucho? A primera vista, el h√©roe de las sagas n√≥rdicas, del Cantar de los Nibelungos, de la tetralog√≠a wagneriana, nada tiene que ver con el Trist√°n de origen celta de los relatos franceses y alemanes de los siglos XII y XIII, y tambi√©n de la √≥pera de Wagner. Uno demasiado desmemoriado: por beber una p√≥cima olvida a Brunhild; el otro demasiado empe√Īado en el amor. Y, sin embargo, comparten un destino com√ļn: luchar con el drag√≥n, matarlo. Ornamento puro, l√≠nea sinuosa, nudo, el drag√≥n es figura de la totalidad, porque contiene en su ser los cuatro elementos: tierra, porque es reptante como una serpiente; aire por las alas que le permiten elevarse hasta los cielos; agua por las escamas de pez que cubren su cuerpo; fuego por las llamaradas que salen de sus fauces. Y de pronto, ese ser producto de la imaginaci√≥n -la del Creador o la de los hombres que lo imitan- aparece en el camino del h√©roe. Parece que en la lucha, el h√©roe adquirir√° el valor (¬Ņiniciaci√≥n guerrera?), aunque el Siegfried medieval (el Sigurd island√©s) acaba con √©l por medio de la astucia, esperando en el hueco de la tierra a que el monstruo pase por encima y as√≠ pueda hincarle la espada. No as√≠ el Siegfried de Wagner, a quien el drag√≥n no le hizo conocer el miedo. En cualquier caso, matar al drag√≥n significa una transformaci√≥n en el h√©roe que puede ba√Īarse en su sangre y alcanzar de ese modo la invulnerabilidad, la inmortalidad si no hubiera sido por aquella hoja de tilo que cay√≥ sobre su hombro; siempre, encontrar el tesoro, las riquezas, el oro. O bien se descorre una cortina y se alcanza a contemplar a una doncella: aquella que iba a ser la v√≠ctima del monstruo, como relata la leyenda de san Jorge y como mostr√≥ espl√©ndidamente la pintura g√≥tica europea. En la vida de Siegfried, matar al drag√≥n abre las puertas del conocimiento. Al comprender el lenguaje de los p√°jaros, Siegfried descubre el camino que le llevar√° hasta la roca rodeada por el cerco de fuego donde yace dormida la doncella que s√≥lo el beso del h√©roe habr√° de despertar. Trist√°n matar√° en Irlanda al drag√≥n, requisito indispensable para conquistar a la hija del rey, a Isolda. Aunque Isolda no ser√° para √©l, y el matador del drag√≥n no coincidir√° con el esposo, como Siegfried, que no se casa con Brunhild, porque ¬ęla olvida¬Ľ. Es muy posible que los matadores de dragones sean diferentes de los h√©roes que luchan con otros animales o monstruos como los leones, las hidras… Pero de todos modos lo que cuenta es que de pronto ah√≠ est√° el monstruo. ¬ŅHay que matarlo siempre? Algunos se hacen amigos de ellos, como Yvain, tambi√©n llamado Caballero del Le√≥n. Y en las leyendas de mujeres y dragones tampoco se trata de una lucha: santa Marta le coloca un cintur√≥n a modo de correa, santa Margarita sale de su vientre. Los viejos mitos, como la psicolog√≠a jungiana, hablan de la necesidad de integraci√≥n del monstruo, la parte instintiva (ba√Īarse en su sangre como Siegfried, cortarle la lengua como Trist√°n), intensific√°ndose este sentido en las historias en que no hay aniquilaci√≥n. El drag√≥n pertenece al lenguaje de la visibilidad que concede forma a lo que no la tiene. Porque no nos enga√Īemos. Todos hemos visto alguna vez a un drag√≥n: al menos √©se que llevamos dentro.

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