Qatar pasa por el esc√°ner

La primera opini√≥n concita a la unanimidad, pero la realidad no tiene remedio. Doha, capital de Qatar, rascacielos y desierto, calor extremo, no es el lugar indicado para albergar un Mundial de atletismo, pero nada es m√°s importante que su majestad el d√≥lar. Las elevad√≠simas temperaturas de todos los pa√≠ses del Golfo (Bahr√©in, Qatar, Kuwait, Emiratos √Ārabes) no se aconsejar√≠an para celebrar carreras de F√≥rmula 1, MotoGP, un Mundial de ciclismo o cualquier otra actividad al aire libre, como ser√° el Mundial de F√ļtbol 2022, y sin embargo el deporte se nutre de los cimientos financieros de una colonia de emiratos abastecidos por el petr√≥leo y el gas. Qatar, donde hoy empieza el Mundial de atletismo que siempre se disputa en verano salvo esta vez, dispone de la renta per c√°pita m√°s alta del mundo junto a Luxemburgo (casi 100.000 euros por habitante), el doble de Estados Unidos o Alemania, m√°s del triple que Espa√Īa, y una tasa de paro del 0,4 por ciento. Nada que decir, por tanto, cuando el dinero se impone.

Son tres elementos que condicionan el rendimiento de deportistas tan expuestos a las injerencias externas como los atletas. El dinero, el calor y el aire acondicionado. En Qatar la vida se hace de recinto en recinto, centros comerciales, hoteles, lugares comunes donde la ventilación artificial juega un papel primordial.

Pese a que el verano declina, en Doha se vivir√° a 40 grados durante el d√≠a en los albores del oto√Īo con una humedad del 85 por ciento. El estadio Kalhifa, con capacidad para 46.000 personas, dispone de un ambicioso sistema energ√©tico que supondr√° una especie de viaje termal para los participantes. Un m√©todo informatizado preparar√° los cuerpos de los atletas bajando la temperatura por etapas a medida que avanzan hacia el puente subterr√°neo iluminado que conduce al estadio catar√≠. Una c√°mara de enfriamiento en la que los deportistas pasar√°n de 40 a 23 grados para disputar las pruebas. Este m√©todo ya se emple√≥ en la Diamond League y seg√ļn dicen los atletas, el resultado fue satisfactorio.

La prosperidad econ√≥mica de Qatar es capaz de alterar incluso las propiedades de la naturaleza. El organizador del Mundial de atletismo, Dahlan al-Hamad, asegur√≥ la viabilidad del evento. ¬ęTengan la certeza de que est√° garantizada la integridad de los atletas y espectadores¬Ľ. Qatar se defiende de las cr√≠ticas y la controversia con el ejemplo del Mundial de Pek√≠n 2015 o los pr√≥ximos Juegos Ol√≠mpicos de Tokio 2020, donde el calor ser√° igualmente incipiente. ¬ŅEs una toma de conciencia del calentamiento global del planeta o simple postureo?

Aficionados postizos

Otro asunto a debate es la asistencia al estadio. A los catar√≠es les gusta el f√ļtbol por encima de todo, y no tanto otros deportes. Reto arduo para un pa√≠s de solo 2,6 millones de habitantes y sometido desde junio de 2017 a un bloqueo diplom√°tico y econ√≥mico de Arabia Saudita, Emiratos √Ārabes Unidos, Bahrein y Egipto por sus v√≠nculos con Ir√°n, el rival regional de los sauditas. Seg√ļn The Guardian, solo se han vendido 50.000 billetes para diez d√≠as. En el Mundial de balonmano de 2015, el gobierno de Qatar import√≥ aficionados espa√Īoles, una pe√Īa de Cuenca de 60 personas, a los que convirti√≥ en hinchas de su selecci√≥n a cambio de un sueldo.

Ausente Usain Bolt desde 2017, y fuera de órbita en esta ocasión Van Niekerk, Semenya o Dibaba, el atletismo busca una estrella a la que engancharse. Era tan inmenso el territorio que abarcaba Bolt que este deporte se siente huérfano de alguna manera para competir con otras modalidades.

Hay candidatos al trono, aunque en ninguno se atisben las dimensiones del rayo jamaicano. Podr√≠a ser el joven velocista estadounidense Noah Lyles, autor de la cuarta mejor marca de todos los tiempos en su especialidad, los 200 metros (19 segundos y 50 cent√©simas). Hay sitio para Chris Coleman, plata en Londres 2017, favorito en los 100 metros, aunque a √©l le persigue una incertidumbre por saltarse tres localizaciones en controles antidopaje. Las velocistas Asher-Smith, Fraser-Pryce y Elaine Thompson tienen mucho que decir. Aunque el principal aspirante parece el noruego Jakob Ingebrigtsen, quien buscar√°, con 19 a√Īos, reeditar su excitante √©xito en los Europeos de Berl√≠n:el doblete en 1.500 y 5.000.

Ortega, Peleteiro, Carro y la marcha

No est√° Bruno Hortelano, quien espera tiempos mejores en los Juegos de Tokio, y la selecci√≥n espa√Īola se grapa a unos cuantos cl√°sicos modernos. En los 110 vallas, el cubano nacionalizado Orlando Ortega es la m√°xima esperanza de medalla, invicto desde junio y tercero en el ranking mundial. La marcha es el tradicional punto de abastecimiento. Hay expectativas en Doha con Mar√≠a P√©rez, campeona europea de 20 kil√≥metros. Julia Tabacks, plata en el Europeo, competir√° en 50 kil√≥metros, su distancia favorita. En 20 kms, los chicos cuentan y mucho, √Ālvaro Mart√≠n, Diego Garc√≠a y Miguel √Āngel L√≥pez. Ana Peleteiro, actual oro continental en pista cubierta, buscar√° medalla en el triple salto, donde la venezolana Yulimar Rojas parece inabordable. En el grupo de 38 atletas destaca Fernando Carro, candidato al podio en los 3.000 obst√°culos despu√©s de su subcampeonato europeo.

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