Putin prueba su nuevo misil nuclear en medio de la polémica sobre la posibilidad de una guerra atómica

«Este es un magnífico, un excelente regalo de Navidad para el país. Los misiles Avangard garantizarán la seguridad del país durante décadas», aseguró ayer el presidente Vladímir Putin al asistir al centro de mando del Ministerio de Defensa para supervisar el «ensayo final» de este nuevo cohete de crucero hipersónico. Según sus palabras, «Rusia tiene ahora un nuevo tipo de arma estratégica. El nuevo sistema Avangard es invulnerable para los actuales dispositivos antimisiles y de defensa antiaérea y para los que previsiblemente tendrá el enemigo» a corto plazo. Putin calificó el resultado de la prueba de «gran éxito y gran victoria» para Rusia.

Recordó así mismo ante los miembros de su Gobierno que él mismo anunció la próxima aparición de los misiles Avangard el pasado 1 de marzo, durante su discurso sobre el estado de la Nación ante las dos Cámaras del Parlamento. Entonces habló de otras muchas armas «invencibles», entre ellas los cohetes Kinzhal, para cazabombarderos y dotados de una enorme velocidad y capacidad de maniobra, y los misiles Sarmat que, según el jefe de la Kremlin, es imposible interceptar.

El Avangard probado ayer fue disparado desde la base de Dombarovski, al sur de los Urales, y, tras recorrer toda Siberia, más de 6.000 kilómetros hacia el este, impacto contra un objetivo instalado en el polígono de tiro de Kura, en la península de Kamchatka. El Ministerio de Defensa ofreció un vídeo en el que se ve el momento del lanzamiento del misil desde un silo subterráneo cuya compuerta aparecía cubierta por la nieve.

En su nota de prensa, el ministerio castrense informa que el nuevo ingenio puede alcanzar una velocidad superior a 20 veces la del sonido y volar en trayectorias variables (verticales u horizontales). Esto le permite maniobrar con el fin de burlar los sistemas antimisiles. Putin dijo que los Avangard comenzaron a ser desarrollados en 2003, un año después de que Estados Unidos decidiera abandonar «unilateralmente» el tratado antimisiles ABM para construir el polémico escudo o paraguas contra posibles ataques nucleares.

Los Avangard son propulsados por un misil balístico intercontinental que puede llevar una o varias ojivas. Cada una de ellas puede planear y, según explicó el presidente ruso en marzo de manera muy gráfica, «cae sobre su objetivo como un meteorito, como una bola incandescente, alcanzando en su superficie los 1.600-2.000 grados centígrados». Putin ha asegurado que los Avangard, cuya producción en serie comenzó el pasado mes de julio, entrarán en servicio en las Fuerzas Armadas rusas el año entrante.

Washington y Moscú se acusan mutuamente de provocar una nueva carrera armamentística. La semana pasada, durante su tradicional «gran rueda de prensa» anual, el máximo dirigente ruso acusó a EEUU de estar provocando el hundimiento del actual sistema internacional de limitación de armamentos y advirtió del peligro de que ello termine desencadenando una guerra atómica a nivel global.

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